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El virus alarma en Avilés

La alcaldesa, Mariví Monteserín, ante la declaración de alerta naranja: "Es una medida de atención para evitar otras más restrictivas"

Colas en el acceso al punto autocovid ayer por la tarde en el Hospital San_Agustín de Avilés.

Colas en el acceso al punto autocovid ayer por la tarde en el Hospital San_Agustín de Avilés. Mara Villamuza

Dos brotes de covid-19 descontrolados son los que han llevado al Gobierno del Principado a declarar la alerta naranja en el municipio de Avilés. Son los del gimnasio del Quirinal y los del centro residencial de mayores Larrañaga. "El brote que tuvimos en Valdés Salas estaba más circunscrito a una zona concreta y todo el mundo se hizo las PCR, y ahora, sin embargo, eso ha estado más disperso: ha habido menos gente que se hizo las pruebas correspondientes", explicó ayer la Alcaldesa en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Avilés, unos minutos después de la declaración oficial de alerta, "una medida de atención para evitar otras más restrictivas", subrayó.

Esas medidas que señaló Monteserín van enfocadas, dijo, "a encauzar una serie de cuestiones que tienen que ver con la vigilancia, la limpieza y la colaboración ciudadana". O sea, no se incrementan las restricciones, pero las que hay marcadas se tienen que desarrollar sin dudas: la distancia en las terrazas y que las reuniones no sean de más de seis personas, los aforos de los bares y los horarios marcados, restringir el uso de los juegos infantiles de los parques y del mercado de los lunes (solo habrá una entrada). Destacó Monteserín que la colaboración de los vecinos "durante todo el proceso de la pandemia, en el confinamiento, en el posconfinamiento y hasta ahora, ha sido muy importante". Y abundó la regidora: "Salir de esta situación depende de cada uno de nosotros".

La tasa de infectados en Avilés ayer era "algo superior" a la media regional, con 199 casos por 100.000 habitantes. "Controlaremos, por supuesto, todos los aforos culturales, deportivos, de encuentros que están previstos, y veremos si se pueden cumplir todos: a lo largo de estos catorce días sabremos qué vamos a hacer. De momento, tienen el acuerdo de las autoridades sanitarias", advirtió.

En el sector servicios la primera valoración es contenida: "Lo primero es la salud pública, y hay que tomar las medidas que sean para atajar el problema cuanto primero mejor", señaló el gerente de la UCAYC, José Antonio Álvarez, sobre la declaración de la alerta naranja. El representante de la Unión de Comerciantes de la comarca avilesina apeló a la responsabilidad individual "mientras no haya una cura capaz de frenar esta pesadilla".

Más fuerte arreciaban las críticas en el Hospital San Agustín, donde la carpa para realizar pruebas PCR a la entrada del parking genera colas kilométricas de vehículos que acuden al aparcamiento o bien van a realizarse las pruebas médicas por el covid, afirman los usuarios. Además, las enfermeras cruzan de un lado a otro, desde la carpa hasta Urgencias, con las muestras tomadas "con lluvia y como sea: es tercermundista, mejor estaba la carpa en La Magdalena, como antes", aseguran los afectados, quienes añaden que el problema "va a ir a más: si hay más casos, habrá más pruebas PCR".

Para la formación Equo, la declaración de alerta naranja no es más que "postureo", una actuación "de cara a la galería que no supone ninguna restricción ni cambio. Parece que lo que piden es que la gente sea buenísima. Decretan alertas para hacer ver que se hace algo. Si hay que intensificar las medidas, que lo hagan".

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