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El Principado justifica el veto al pincho y el café por la reducción de la movilidad

Los hosteleros tildan la prohibición de “absurda” y piden a Sanidad que la fundamente: “El sentido común debe prevalecer, estamos hartos”

Vanesa García sirve un café para llevar a una cliente en la calle Ventura Rodríguez.

Vanesa García sirve un café para llevar a una cliente en la calle Ventura Rodríguez. IRMA COLLÍN

“En el ámbito de hostelería y restauración, se permite la preparación de comida, entrega en el local y reparto a domicilio”, reza de forma meridiana la normativa sanitaria asturiana y a esa regla se agarra la hostelería para reivindicar y justificar que se pueda vender café y pinchos en sus locales. Sin embargo, la Policía está obligando a cerrar los pocos bares que se han atrevido a ofertar esos productos, también ayer sábado, y ello debido a que, en el documento de preguntas más frecuentes sobre las restricciones en vigor publicado por Sanidad, se especifica que la venta de café para llevar en los bares no está permitida, al tiempo que Presidencia ha negado que la autorización de servir comida a domicilio, concebida de cara a la restauración, pueda extenderse a los simples bares.

La medida, que puede entenderse como ciertamente contradictoria, se justifica, según Sanidad, por la necesidad de reducir la movilidad y evitar aglomeraciones a la entrada de los establecimientos, que se considera una de las vías para propagar el virus. No obstante, la patronal de la Hostelería, Otea, quiere que el Principado aclare, de forma justificada, qué impide que los bares puedan desarrollar una actividad que en cambio sí se permite a restaurantes y empresas de catering, incluso confiterías, dado que son establecimientos de alimentación.

El presidente de Otea, José Luis Álvarez Almeida, se mostraba ayer indignado con los cierres de estos establecimientos. “El sentido común tiene que prevalecer en este absurdo. Si la venta a domicilio está permitida y se pueden recoger los pedidos en los establecimientos, no se entiende por qué no se va a poder vender un café y un pincho para llevar”, argumentó.

“Otra cosa es que se consuma en el exterior de los establecimientos, algo que no está permitido ni ahora ni antes de la pandemia, ya que comer y beber en la calle está prohibido. Pero eso le corresponde controlarlo a las fuerzas de seguridad, no a los hosteleros”, añadió Almeida.

El presidente de Otea explicó que ayer y anteayer los agentes se presentaron en locales de Oviedo que estaban ofertando café y pinchos para llevar, instándoles a cerrar. Los agentes exhibían una copia de una respuesta de Presidencia a una pregunta –cuyo tenor se desconoce– en la que se señala que no está permitida la venta de esos productos en los locales de hostelería. Es lo que ocurrió por ejemplo en un establecimiento de la plaza del Ayuntamiento de Oviedo. Los agentes locales les instaron a cerrar debido a que servía té y café para llevar. Cerraron unas tres horas, hasta que los propietarios se pudieron en contacto con el Ayuntamiento y volvieron a abrir. Otros locales de este tipo se mantuvieron abiertos en el centro de Oviedo.

El texto en cuestión, con membrete de Presidencia, indica: “Los bares no pueden servir pinchos para llevar. Habrá que estar a la licencia de apertura y control de sanidad alimentaria, ya que la excepción se refiere a preparación de comida con una clara vocación hacia la restauración, no la hostelería en sentido amplio”.

Criterio policial propio

El dirigente de Otea calificó de absurda esta argumentación. Almeida se pregunto si los cuerpos policiales carecen de un servicio jurídico que les permita interpretar la norma. “Deben tener criterio propio y no fiarse de la respuesta a una pregunta emitida por Presidencia. Estamos hartos de la persecución que está sufriendo este sector desde que se inició la pandemia”, lamentó.

El presidente de Otea, que el viernes se puso en contacto con Delegación del Gobierno y el Gabinete del presidente regional, Adrián Barbón, con el fin de aclarar la situación, formulará al Gobierno “una pregunta vinculante y fundamentada” a la que debería responder la Consejería de Sanidad, y no Presidencia, para determinar por qué no puede venderse el café y el pincho para llevar. Interpelado el Gobierno sobre este asunto, respondió a través de Sanidad, remitiéndose a la regulación aprobada y al documento de preguntas más frecuentes que está colgado en la página web del Principado habilitada para contenidos relacionados con la pandemia.

“Nuestros establecimientos tienen que seguir vivos como sea”, sentenció el presidente de Otea.

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