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La despedida a 2020 en las residencias de mayores asturianas: adiós al año que puso contra las cuerdas a los geriátricos

Uvas a las nueve de la noche y tímidos bailes para despedir "un año díficil"

Centro Geriátrico Luanco

Centro Geriátrico Luanco

Fueron los más perjudicados por la pandemia porque eran los más vulnerables. El coronavirus les puso al límite. Y aún así salieron adelante. Las doce uvas que esta noche se tomaron en los geriátricos asturianos fueron mucho más que un símbolo. Para muchos fueron un paso adelante en la lucha por la superviviencia. Según los datos del Observatorio de la Salud de Asturias durante la primera ola de la pandemia se detectaron 1.156 casos de coronavirus en este tipo de centros en Asturias. El virus se cobró entonces la vida de 290 personas que vivían en residencias geriátricas. En la segunda ola la cifra ascendió a los 2.694 casos detectados. Pero aún así, en medio de la tragedia, los trabajadores de estos centros siguieron dando ejemplo. Y esta noche lo han vuelto a hacer una vez más tomando las uvas con sus residentes y pidiendo que 2021 sea un año mejor. "Esta es una noche de alegría por la vacuna", resume Benigno Martínez, director de la Residencia de Nava en donde los trabajadores llegaron a confinarse con los residentes. Asegura que este va a ser el año de la recuperación y de la esperanza que muchos ponen en la famosa vacuna de Pfizer. El remedio de la ciencia contra el virus que obligó a cerrar a cal y canto a los geriátricos asturianos empezó a aplicarse el domingo, como si de un regalo de Navidad se tratara, en la Residencia Mixta de Pumarín en Gijón, el geriátrico más grande de toda la región. Después llegaron otros tantos. Hasta 53 que se contabilizaban ya entre los vacunados el pasado miércoles. El resto vendrán en las próximas semanas.

Las uvas en las residencias, eso sí, se toman antes de la Medianoche

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Pero entre tanto drama vivido de puertas para adentro en este 2020 también hubo tiempo para las historias bonitas. Una de ellas la protagonizó Raquel Fueyo, la mujer que, a pesar de la pandemia, no se quiso ir de la residencia Canuto Hevia, en la que vivió con su marido hoy fallecido. Fueyo cenó hoy en su habitación, como en Nochebuena. A 2021 lo mira con esperanza pero también siendo realista. Lo cuenta su hija, Ana Casado. "Mi madre está como todos, tiene miedo y ve que mucha gente a su alrededor está deprimida pero tenemos que remar todos porque sino le ponemos ganas no vamos a poder. Somos conscientes de que el 1 de enero será como el 27 de julio pero hay que seguir. La vacuna va a hacer bien y aunque tengamos miedo lo tenemos que hacer por todos", relata Casado. Esta asturiana trata de tener informada a su madre en todo momento de lo que sucede. Asegura que no hacerlo es engañarla y tratar a los mayores "como si fueran niños".

Esta noche también han brindado en el Hogar de Ancianos San José de la Montaña, la residencia geriátrica de Ribadesella. La treintena de personas que viven en este centro han disfrutado de una cena compuesta de crema de calabaza, pastel de puerro, lomos de merluza y Panacota de postre. Con uvas incluidas, por supuesto. Fundamental para dejar atrás 2020. "Ha sido un año difícil y ahora la situación tampoco es mucho mejor pero poco a poco todo va mejorando. Lo más duro fue tener que suspender durante varias semanas las visitas. Que la gente no pueda ni ver a sus familias te parte el corazón", relataba poco antes de la cena Maite Celorio, la directora del centro.

Residencia de Nava

Las uvas en las residencias, eso sí, se toman antes de la Medianoche. Muchos de los que viven en este tipo de centros tienen un estado de salud delicado y, pensando en ellos, la cena se adelanta. Y se hace, además, para que los invitados puedan disfrutar, el menos, de un tímido baile. "Algunos aguantan hasta las doce así que a veces hasta las tomamos dos veces. Este ha sido un año horrible, el peor desde que abrimos y tenemos que dejarlo atrás", aseguraba entre una uva y otra Alejandro Suárez, Gerente del Geriátrico de Luanco. "Lo que más les ha gustado esta tarde ha sido poder ver, aunque fuera a través de un cristal a sus familiares", afirma Benigno Martínez.

"Este ha sido el peor año desde que abrimos, queremos dejarlo atrás", asegura el gerente del geriátrico de Luanco

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Durante todo el año muchos se preguntaron la razón por la que el virus había azotado especialmente a los geriátricos asturianos. El modelo de residencias geriátricas imposibilita poner coto al contagio por covid-19 en estos centros según se xeplicaba. Los expertos aseguran que, una vez que un virus entra en ellos, es muy difícil atajarlo. La arquitectura hospitalaria de los edificios de tamaño medio y grande permite las sectorizaciones, muy complejas en los pequeños, pero en cualquier caso los contactos son estrechos y mantener las distancias se convierte en una misión casi imposible. Todos apuestan por construir nuevos centros con unidades de convivencia pequeñas, de burbuja. Puede que 2021 sea, en muchas cosas, el año cero de los geriátricos.

Residencia de ancianos de Ribadesella

Menús Nochevieja hospitales

La última noche del año también será especial para quienes están en un hospital. Los hospitales públicos ofrecen menús especiales a los pacientes ingresados. Hoy los hospitales de Jarrio y Cangas del Narcea han servidio crema de marisco, salmón a la ribereña con gambas, pastel, surtido navideño y uvas de la suerte. El almuerzo de Año Nuevo consistirá en paella mixta, ternera asada con guarnición de verduras de temporada y patatas, pastel y turrones y mazapanes. En la cena del último día del año en el Hospital San Agustín de Avilés se ha ofrecido a los pacientes sopa de pescado, pastel de cabracho, carrillera ibérica con puré parmentiere, milaninos y surtido navideño, que se acompañará de sidra espumosa sin alcohol y de las tradicionales uvas de la suerte. El menú de Año Nuevo estará compuesto por crema de calabaza, pechuga de pollo en salsa con dátiles con guarnición de zanahoria baby y de postre habrá hojaldre de manzana y surtidos navideños.

Los hospitales asturianos ofrecen un menú especial para despedir este 2020

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Sopa de tropiezos, pez espada a la avilesina, dulces navideños y sidra achampanada sin alcohol son las viandas con las que han despedido 2020 los pacientes del HUCA. Al día siguiente, el almuerzo consistirá en crema de marisco, ternera asada en su jugo con puré de patatas al gratén y copa de helado, además de sidra achampanada sin alcohol.

Los pacientes del Hospital Universitario de Cabueñes degustaron esta noche crema vichyssoise, supremas de pixín en salsa y turrones, además de las uvas. En Año Nuevo, el menú consistirá en marmitaco de langostinos, bacalao al horno con gulas y tarta helada. El Hospital del Oriente elaboró en Nochevieja crema de vichyssoise, supremas de merluza a la cazuela con salteado de gulas, profiteroles, surtido navideño y las uvas de la suerte. Para Año Nuevo, se servirá risotto de setas y gambas, redondo de ternera asada con patata panadera y pimientos, tarta de queso y surtido navideño.

El Hospital Álvarez Buylla de Mieres ofreció para la última cena del año sopa real, fogonero a la riojana con patata panadera, delicias navideñas y las uvas de la suerte. En Año Nuevo, el menú consistirá en arroz negro con calamares y gambas, carré de ternera con puré de calabaza y melocotón en almíbar.

Los pacientes del Hospital Valle del Nalón despidieron 2020 con sopa de marisco, carrillera al Oporto con setas, compota de invierno, dulces de navidad y sidra achampanada sin alcohol. Para el almuerzo de Año Nuevo tendrán crema de espárragos con virutas de almendra tostada, lomo de bacalao con pisto, flan de zanahoria, además de los tradicionales dulces navideños.

El día de Reyes también habrá menú especial. En el HUCA, servirán roscón para el desayuno; el Hospital Universitario San Agustín lo ofrecerá a niños y niñas y el Álvarez Buylla acompañará el chocolate de la merienda con este dulce tradiconal.

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