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“No vayáis de fiesta”, piden los primeros asturianos en recibir la segunda dosis de vacuna

La Residencia Mixta de Gijón abre la nueva ronda de inmunizaciones pidiendo prudencia porque “si no esto no se acaba nunca”

Pepita, la primera vacunada en Asturias, recibe la segunda dosis: "Mucha gente tiene miedo al pinchazo, ¿qué pinchazo?" Amor Domínguez

Un segundo pinchazo abrió ayer con más fuerza la ventana a la esperanza para los primeros asturianos inmunizados contra el covid-19. Los que recibieron la primera dosis de la vacuna de Pfizer el pasado 27 de diciembre en la Residencia Mixta de Gijón completaron ayer con éxito la segunda ronda, pero todos tienen claro que “mientras esto no baje en la calle, nosotros no salimos”, explicaba briosa Eulalia Josefa Paleo, más conocida como Pepita, la primera asturiana en recibir la vacuna y que ayer, tres semanas después, volvió a acaparar la atención mediática con su nueva ración de inmunización.

Pepita, de 80 años, ya advertía en su primer pinchazo que había que vacunarse sin miedo para acabar con el virus, y ayer volvió a incidir en la necesidad de mantener la cautela y de que toda la ciudadanía se inmunice cuanto antes para recuperar la normalidad perdida. “Hay que vacunarse todos; si no, esto no marcha. La gente tiene que entender que esto cada vez va a más y que, si no se hacen las cosas bien, estamos aquí este año, al otro y hasta saber hasta cuándo”, indicó la residente del establecimiento gijonés, que como sucedió con la primera dosis ha sido “punta de lanza” también en esta segunda tanda de inmunizaciones, siguiendo el orden de vacunación.

La segunda oleada de la campaña arrancaba así en Asturias con la inoculación de la segunda dosis a Pepita y al resto de residentes y trabajadores de la Mixta, el mayor geriátrico del Principado con 300 usuarios y unos 300 empleados.

Pepita también tuvo palabras para los que se saltan las normas. Hizo un llamamiento “a no ir a los botellones ni esas fiestas que hacen sin mascarillas y sin nada”, y a salir de su domicilio una o dos veces a la semana “como en marzo”, porque si no, “esto no se acaba nunca”.

Tras recibir su segunda dosis, el también usuario de la Residencia Mixta Domingo Guzmán recalcaba que la vacuna “es necesaria para todos” y que, si alguien se niega a ponérsela, “puede perjudicar a los demás” por lo que, a su juicio, “debería ser obligatoria”.

Socorro Mancebo, técnico auxiliar de cuidados, también se mostraba satisfecha y emocionada tras recibir su segunda dosis de la vacuna, toda vez que “es el único paso adelante que podemos dar, los casos siguen creciendo, las restricciones siguen existiendo, la ruina económica también existe y la única opción que nos queda es vacunarse”.

Los receptores de la segunda dosis de la vacuna contra el covid en Asturias: "Hoy es un día para la esperanza" Amor Domínguez

Como ella, numerosos auxiliares de enfermería de la Mixta esperaban ayer su turno para ponerse la segunda dosis, convencidos de que “es lo que toca”, aunque “en casa nos dicen que somos un poco conejillo de indias”, indicaban Cristina Álvarez y Marián Llera, recién salidas del turno de noche y dispuestas a completar el proceso que iniciaron hace 21 días. “Tenemos muchas ganas de quitarlo de delante”, aseguraban, aunque “la inmunización total no llega hasta después de unos días y no se puede hacer vida a lo loco, hay que seguir manteniendo las normas como hasta ahora”, asumen.

Después del primer pinchazo sólo sintieron “un pequeño dolor en el brazo a las cinco horas justas de poner la vacuna, a todas nos pasó exactamente lo mismo, pero eso no es nada”, y por eso están convencidas de que “esta es la forma que tenemos de intentar volver a la normalidad”.

Por su parte, la enfermera de Atención Primaria Lara Menéndez se mostraba satisfecha de que en Asturias se haya suministrado en dos semanas la primera dosis de la vacuna al 90 por ciento de los 23.000 usuarios y trabajadores de las residencias sociosanitarias sin que haya habido incidencias. También destacó que menos del 10 por ciento de las personas citadas en el área de Gijón para ponerse la vacuna la han rechazado, y que no se ha detectado ningún efecto adverso importante tras suministrarla, algo que –subrayó– “debe servir de ejemplo a toda la población para que se inmunice”.

Marián Llera y Cristina Álvarez, cuidadoras de la Mixta de Gijón, esperando para vacunarse. | Ángel González

“El cuello de botella está en las dosis recibidas”, dice el ministro Illa

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, subrayó ayer que el “cuello de botella” que se está produciendo en España en la vacunación del coronavirus está en el volumen de dosis de la vacuna que se reciben, pero no en la capacidad para administrarlas. Ayer, lunes, en toda España se comenzó a aplicar la segunda dosis de la vacuna por Pfizer a los grupos prioritarios que habían recibido el primer pinchazo: residentes y personal en centros de mayores, trabajadores sanitarios y sociosanitarios de primera línea y grandes dependientes no institucionalizados. Debido a una restricción de la producción que Pfizer asegura que corregirá la próxima semana, Asturias recibió ayer do 6.552 dosis en vez de las 11.700 semanales.

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