El consejero de Salud del Principado de Asturias, Pablo Fernández, pidió ayer sin éxito en el Consejo Interterritorial de Salud celebrado en Sevilla la posibilidad de adelantar a las 18.00 horas el toque de queda si la situación se recrudece y hay un “empeoramiento” en la evolución de la pandemia. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, descartó la reclamación, realizada por casi todas las comunidades autónomas, de modificar el decreto del estado de alarma para adelantar la hora en la que los ciudadanos tendrían obligación de estar en sus hogares más allá de las 22.00 horas, e incluso para aplicar un confinamiento domiciliario. No obstante, Illa añadió que la propuesta “será estudiada” por parte del Ejecutivo central.

Salvador Illa esgrimió durante el encuentro que con el actual estado de alarma las comunidades aún tienen margen de aumentar las restricciones si lo creen necesario, pero fuentes del Gobierno lo atribuyen a la falta de compromiso del PP en apoyar la medida en su futura tramitación en el Congreso.

Las autonomías que han pedido el cambio explícitamente son de todos los colores políticos: el País Vasco, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Baleares, Castilla y León, Andalucía y Galicia. Estas dos últimas han solicitado también la posibilidad de que las comunidades pueden decretar el confinamiento domiciliario. Por su parte, la Comunidad de Madrid achaca el aumento de casos a la variante británica que ha entrado por aeropuertos y “no tanto” a las reuniones familiares en Navidad, mientras apoya la reforma del decreto del estado de alarma para que cada región adopte mayores restricciones a la movilidad nocturna, según sus propias situaciones.

Al terminar la ronda de intervenciones, Illa respondió que se estudiarán todas las medidas propuestas pero que de momento se iba a seguir como hasta ahora. “Se trata de aplicar bien las medidas que se han implantado, algunas muy duras, y esperar a ver si dan resultado”, señaló en rueda prensa, en la que se mostró convencido de que con ellas “se doblegará la tercera ola, como se hizo con la segunda y con la primera”. Illa y la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, insistieron en que los gobiernos autonómicos tienen aún capacidad de aplicar más medidas. Según el ministro, algunos Ejecutivos han advertido que adelantando el toque de queda se podría dar una situación contraria a la deseada porque habría concentración de actividades en un corto espacio de tiempo.

El comienzo del toque de queda a las ocho de la tarde (ahora solo puede aplicarse como pronto a partir de las diez de la noche) requería cambiar la actual norma, una modificación que tendría que aprobar el Consejo de Ministros y después ratificar el Congreso.

El Ejecutivo no se opone del todo a esta medida, si bien no la considera imprescindible, pero primero quería ver si contaba con el compromiso del PP de que la apoyará en la Cámara baja, que el martes no quiso pronunciarse. Si las autonomías persisten en su petición y el PP ofrece garantías de su apoyo, no puede descartarse que en las próxima semanas el ministerio de su brazo a torcer.