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LA NUEVA ESPAÑA vive tres horas en la UCI del HUCA: "Si la gente viera esto, tomarían más conciencia de la necesidad de respetar las medidas de prevención"

Crónica de tres horas de sonrisas y lágrimas con los profesionales, pacientes y familiares de la UCI del HUCA

"Estamos motivados pero muy cansados": el latido de la UCI del HUCA en la tercera ola de la pandemia Irma Collín/ Amor Domínguez

LA NUEVA ESPAÑA ha podido ser testigo de tres horas de sonrisas y lágrimas con los profesionales, pacientes y familiares de la UCI del HUCA. La visita de este periódico comienza a las 15.00 horas del viernes. Por delante, un fin de semana que se presume intenso, dado el creciente número de enfermos que requieren ingreso. Silvia Viñas, médico residente de cuarto año, recibe una llamada que le habla de tres pacientes con covid: uno al que van a bajar desde planta a la UCI porque ha empeorado, otro que va a seguir en planta pero requiere vigilancia y un tercero al que envían ya intubado desde el Hospital Álvarez-Buylla, de Mieres.

"Ahora mismo tenemos 45 enfermos de covid en las unidades de críticos del HUCA; en la segunda ola llegamos a 92, el 12 de noviembre" –señala Dolores Escudero,  jefa de la unidad de cuidados intensivos del HUCA.

Por el momento, la mitad. Una comparativa que no debe dar idea de relax, porque además de enfermos de coronavirus hay otros con patologías muy diversas. Y porque nadie sabe hasta qué punto esta tercera ola pandémica va a atornillar a las cuatro UCI de los hospitales públicos de Asturias, que sobre el papel totalizan 323 plazas de las que anteayer –dato más reciente– 92 estaban ocupadas por enfermos de covid (el tope fueron 150 el 18 de noviembre). También conviene tener en cuenta que instalar camas de UCI resulta costoso, pero mucho más complejo es dotarlas de enfermeras, profesionales que escasean de forma preocupante.

Ocho profesionales de la UCI lo giran hasta ponerlo boca arriba. En la maniobra intervienen la médico Silvia Viñas; las enfermeras Carmen Péliz, Andrea Nieto y María Luisa Campillo; los auxiliares Alejandra Álvarez, Margarita Tejón y Juan Carlos Iglesias; y la celadora Ana Alonso. | Irma Collín

Ante la presión que ejerce el virus, los médicos residentes han tenido que hacerse mayores en poco tiempo. Lo corrobora Salvador Balboa, MIR de quinto año, uno de los sanitarios que el pasado mes de octubre subió al escenario a recibir el Premio Princesa de Asturias otorgado a los profesionales sanitarios de toda España por su brava pelea contra la pandemia:

–Estamos todo el día sin parar, y a veces hasta puedes perder de vista que detrás de cada paciente hay unas familias y unas historias, que a veces son dramáticas. Luego, en casa, ya reflexionas. Los ánimos a veces decaen, pero le echamos garra y estamos dispuestos a afrontar lo que venga.

Los turnos de la UCI son muy exigentes. Silvia Viñas y Salvador Balboa están inmersos en un fin de semana con 54 horas de trabajo: de ocho de la mañana del viernes a dos de la tarde del sábado, y de ocho de la mañana del domingo a ocho de la mañana del lunes.

–Si la gente viera esto, tomarían más conciencia de la necesidad de respetar las medidas de prevención.

Dolores Escudero matiza lo relativo al cansancio:

–Esto es un esfuerzo colectivo. Los sanitarios estamos obligados a hacer nuestro trabajo, pero además toda la sociedad tiene que cumplir las medidas recomendadas. Nosotros estamos cansados después de tantos meses, pero el equipo está con mucha motivación.

Puedes leer en este enlace todo el reportaje: Ángel se despierta de la tercera ola: “El trato de los sanitarios es espectacular”

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