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Luisa María Benvenuty Cabral | Jefa superior de Policía de Asturias y la única mujer con ese cargo en España

“Otros colectivos no feministas se quisieron concentrar y se les permitió”

“A veces algunos compañeros podían mostrar una actitud paternalista conmigo, pero lo hacían con toda la buena intención”

Luisa Benvenuty, Jefa Superior de Policía de Asturias: "A mi familia le chocó que yo quisiera ser policía. Cuando ingresé no era habitual ver a mujeres" Amor Domínguez

Luisa María Benvenuty Cabral (Sevilla, 1963) es jefa superior de Policía de Asturias y la única mujer con este cargo en España. Para aspirar a ocuparlo es necesario ser comisaria principal del Cuerpo Nacional de Policía, la máxima categoría que se puede alcanzar, y ella es una de las doce mujeres que hay en todo el país con ella. Ingresó en la Escuela Superior de Ávila en 1982 y dos años después ascendió a inspectora. En 2002 dio un paso más, y se convirtió en inspectora jefe, y en 2009 fue la única mujer de su promoción que ascendió a comisaria. Su imagen destaca en la orla que cuelga en una de las paredes de su despacho en la jefatura asturiana. En 2017, Luisa María Benvenuty ascendió a comisaria principal y en mayo de 2020, ya con la desescalada de la primera ola de la pandemia por covid-19, llegó a Asturias después de haber estado ocupando distintas responsabilidades en el País Vasco, Andalucía y Madrid.

Luisa María Benvenuty, en su despacho, en la Jefatura Superior de Policía. | Luisma Murias

Su currículum ocupa varios folios, pero de manera muy resumida Luisa María Benvenuty es licenciada en Derecho con numerosos cursos de formación, posgrado y máster que le han permitido especializarse en cuestiones tan variopintas como delitos de odio y discriminación, extranjería, violencia de género, atención a menores, inteligencia criminal y antiterrorismo, entre otras. Habla inglés y francés y ha participado en la desarticulación de numerosos comandos de ETA, en la investigación de movimientos islámicos, y también en el dispositivo policial por la huelga de los controladores aéreos, que provocó el primer estado de alarma en España. Ha sido reconocida con numerosas condecoraciones por su trabajo. En esta entrevista, la primera que concede en Asturias, anima a las mujeres a ser constantes, perseverantes, para lograr su objetivo y hace balance de los meses que lleva en el cargo.

–Ahora, con este currículum y cuando mira hacia atrás, ¿cómo ha sido el camino, cree que le ha costado un “plus” de esfuerzo añadido por ser mujer?

–Cuando ingresé en el Cuerpo Nacional de Policía como inspectora había 145 plazas para hombres y 5 para mujeres. Eso da una idea de cuál era entonces la situación. La siguiente promoción ya fue distinta, y desde entonces el Cuerpo ha avanzado de manera acompasada con la sociedad. También diré que nunca me sentí discriminada ni apartada por ser mujer. Generalmente, la actitud que encontré fue siempre de ­cooperación y compañerismo, incluso a veces algunos compañeros podían mostrar una actitud paternalista, pero con toda la buena intención.

–¿No se atrevían las mujeres a ingresar en un cuerpo tan masculinizado?

–Quizás era por desconocimiento. En mi familia nadie era militar, ni policía, así que chocó mucho mi decisión, pero yo me sentí muy atraída porque la Policía ofrecía muchas especialidades y áreas de desarrollo. El Cuerpo Nacional de Policía es una corporación que siempre ha estado en línea con los avances y supongo que si aumenta el número de mujeres que ingresan es porque ha influido ese atractivo que ofrece de crecimiento profesional.

–¿Cuál es la tasa femenina de la Policía en Asturias?

–Pues la plantilla son casi 1.700 personas y las mujeres representan aproximadamente el 12 por ciento. Está en línea con la media nacional.

–Usted es madre. ¿Cómo se arregló para conciliar su vida profesional y personal?

–La conciliación es difícil, ahora ya no tanto, pero cuando mis dos hijos eran pequeños no era fácil. Ahora hay muchas medidas y la legislación la favorece, pero la sociedad debe superar el estereotipo de que la conciliación es algo que atañe a la mujer. Sin conciliación no hay igualdad, pero se debe evolucionar al modelo de corresponsabilidad. En el Cuerpo Nacional de Policía se aplican al cien por ciento las posibilidades que existen para conciliar, y siempre hay una especial sensibilidad para favorecer el avance y la promoción de la mujer.

–¿Es partidaria de que haya movilizaciones en las calles para conmemorar el 8M?

–Va a haber concentraciones en diferentes puntos de Asturias y las organizaciones promotoras se hacen responsables de que se desarrollen respetando las medidas de seguridad. Cualquier aglomeración de personas es un riesgo si no se respetan esas medidas. Pero hay otros colectivos que se quisieron concentrar y se les permitió. El Tribunal Supremo ya ha dicho que hay que compaginar los derechos a la salud y de movilización. 

–¿Qué le pasó por la cabeza cuando le ofrecieron venir a Asturias?

–La verdad es que me sorprendió. Conocía la región como turista, y me atrae porque tiene un paisaje maravilloso, la calidad de vida, la pureza del aire… Bueno, tiene siete parques naturales y eso ya dice mucho. Pero tenemos el estereotipo de que llueve mucho, y hay más sol que en Madrid.

Una señora intentó saltarse el cierre perimetral porque tenía cita para la manicura en otro municipio y alegó que era una medida higiénica

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–Asturias es la segunda comunidad más segura del país.

–Sí. Eso se debe a la propia ciudadanía, que es bastante responsable y respetuosa con la legalidad y con las instituciones. Me lo habían dicho, pero ya he comprobado que es así, y siento su cariño y respeto.

–¿También es respetuosa y cumplidora con las medidas restrictivas por la pandemia el covid-19?

–Sí. Llevamos mucho tiempo en estado de alarma, con una evolución en sierra de los contagios, con olas continuas de subida y de desescalada. Y la ciudadanía es bastante responsable y, en general, cumple con las medidas. Pero claro, hay de todo. La Policía ha instruido casi 1.700 actas por la ley de Sanidad, a las que hay que sumar las que hayan instruido la Guardia Civil y las policías locales.

–Usted pidió expresamente responsabilidad individual y que no se celebraran botellones ni fiestas privadas ¿Hay muchas denuncias por ese tipo de actividades?

–Tenemos comunicaciones de vecinos que denuncian botellones en la calle o en algún domicilio, de jóvenes a altas horas de la madrugada. Pero denuncian cuando son hechos reiterativos o porque montan mucho escándalo. Es verdad que la mayoría son de personas entre 18 y 25 años, pero también hay otros que ya no son tan jóvenes. En cualquier caso, la estadística es Asturias no es significativa y se trata de elementos discordantes y versos sueltos de actuaciones incívicas.

–¿El cierre de las terrazas de la hostelería favorece que se celebren botellones y fiestas privadas?

–No creo que haya correlación entre el cierre de las terrazas y los botellones. En Madrid no se cerraron y todos los fines de semana se interviene en cientos de fiestas.

–¿Cuál es su balance del papel realizado por la Policía en este año de pandemia?

–Muy positivo, no solo en cuanto al cumplimiento de medidas y normativas, sino porque tenemos una plantilla que ha estado en primera línea y con unos índices muy bajo de absentismo por contagios. Hemos tenido que repartir la carga de trabajo y ha supuesto un sobreesfuerzo, porque además de la prevención de la delincuencia y de las labores habituales, se actúa en el control y cumplimiento de las medidas del estado de alarma y de control y prevención del covid. Y la plantilla siempre ha estado disponible. Los pocos casos que hemos tenido han sido contagios fuera del ámbito laboral.

–¿Cuál ha sido el momento más delicado?

–No hubo ninguno especialmente significativo.

–¿Y el más gratificante?

–El cariño y la ilusión de la gente, sobre todo de las personas mayores cuando veían pasar a la Policía, y de los niños cuando se les felicitaba por su cumpleaños. Hubo el caso de un niño autista que tenía que salir a la calle y la gente se enfadaba y le decía cosas, hasta que los agentes salieron a acompañarle. Esa gratitud que recibimos no se paga con nada.

–¿La excusa más peregrina que haya escuchado?

–Una señora que se enfadó mucho porque venía a hacerse la manicura desde otro municipio. Dijo que era una medida sanitaria e higiénica y que tenía cita. Y un señor que estaba paseando con el perro fuera de hora y acabó confesando que iba a comprar droga porque la necesitaba.

–¿Qué delitos ha favorecido el confinamiento?

–Los que se cometen a través de internet. Hemos tenido mucho tiempo para meternos en muchas páginas y siguen aumentando las estafas de todo tipo. Pese a que se informa con asiduidad, la gente pica y da claves de sus cuentas bancarias y datos personales.

–¿Y por violencia de género?

–Cuando acabó el confinamiento fue cuando se empezaron a registrar las denuncias. Estaban encerradas en casa y no tenían manera de hacerlo, por eso repuntaron después.

–Asturias va a continuar con el cierre perimetral en Semana Santa. ¿Cómo se va a evitar que lleguen visitantes de otras comunidades autónomas?

–El riesgo cero no existe. Es imposible blindar totalmente una comunidad autónoma porque tendríamos que tener el triple de efectivos. Pero sí se van a reforzar los efectivos y establecer dispositivos en puntos clave, aleatorios y móviles. De todas formas, los decretos autonómicos ofrecen un repertorio amplio de excepciones y la inmensa mayoría de las personas a las que se para llevan un certificado con algunos de los supuestos que permite la movilidad.

–Usted anunció la incorporación de tres nuevos inspectores y que se espera la llegada de otros ocho. ¿Está la Policía escasa de efectivos en Asturias?

 –Cualquier plantilla de España necesita más efectivos porque la sociedad lo requiere. En Asturias tenemos un 77 por ciento de ocupación de plantilla. Me gustaría cumplir con el catálogo al cien por ciento, pero ahora no puede haber incremento de gasto público, aunque sí reposición de tasas.

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