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Los padres, contra las aulas espejo: “No pedimos una guardería, sino educación”

Las familias con hijos en semipresencialidad se sienten “vapuleadas y ninguneadas” por el Principado tras siete meses de intensa lucha

Por la izquierda, Javier García, Nieves del Río, Rosario Jiménez, María José Arias, Mabel Gancedo, Dolores Pascual y Graciela Velasco, padres de alumnos afectados por la semipresencialidad, en Oviedo. | Luisma Murias

Por la izquierda, Javier García, Nieves del Río, Rosario Jiménez, María José Arias, Mabel Gancedo, Dolores Pascual y Graciela Velasco, padres de alumnos afectados por la semipresencialidad, en Oviedo. | Luisma Murias

Empieza hoy el tercer y último trimestre y las clases semipresenciales (un día de estudio en el instituto y otro en casa) continúan. Los padres de alumnos afectados están desesperados. “No nos podemos sentir más engañados, vapuleados y ninguneados”, afirman después de ya siete meses de lucha contra la consejería de Educación. En todo este tiempo se han dado pasos, pero no los suficientes. Unos 6.000 alumnos de 3º y 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato siguen estudiando, según sus cálculos, en régimen semipresencial. Una “desigualdad” que, alertan, les pasará factura en la EBAU del próximo año. Las familias se oponen frontalmente a las aulas espejo, que es una de las soluciones que ha encontrado el Principado para algunos centros. “No estamos pidiendo una guardería, sino educación”, claman.

Las aulas espejo evitan que el alumnado esté en casa, pero no que reciba clases a distancia. En ellas siguen, a través de cámaras web y bajo vigilancia de un docente, lo que el profesor está dando en el aula “oficial”. “Allí donde hay un aula, debería de haber un profesor dando clases, no un cuidador”, se queja Graciela Velasco, del IES Astures de Lugones (Siero) e integrante de la plataforma “por una educación presencial, segura y de calidad sin discriminación”. “Esa es la gran mentira de las aulas espejo. Es como si tienes a un guaje comiendo y otro que ve cómo se alimenta el otro. ¿Está comiendo? No”, espeta Javier García, otro padre del IES Pérez de Ayala de Oviedo que opina lo mismo: “Yo es que para que mi hijo esté en una clase sin recibir formación y existiendo un riesgo mayor de contagio, prefiero que esté en casa”.

Las familias se quejan de que el Principado “está jugando con el futuro de los estudiantes”. “Igual que montaron un hospital de campaña, ¿por qué no montaron aulas portátiles?”, se pregunta Mabel Gancedo, del IES Doctor Fleming de Oviedo. Según los padres afectados, la consejería de Educación “rechazó propuestas sin analizarlas”. Buena prueba de ello, agregan, es que el departamento de Carmen Suárez rectificó el pasado mes y aceptó que finalmente los alumnos del IES Astures utilizasen el centro polivalente que ya desde inicios de curso ofreció el Ayuntamiento de Siero. En Oviedo, en el IES Pérez de Ayala, sin embargo, se niegan en redondo. “Si lo ve bien la dirección del centro, ¿por qué se les niega?”, protestan.

Los padres de alumnos están tremendamente enfadados con el Principado y, en última instancia, con el Presidente. “Pedimos tener una reunión con Barbón como una docena de veces, sin éxito. Y, el día de la moción de la semipresencialidad en la Junta, Cofiño y él se levantaron. Demuestran que tienen interés cero por la educación”, recalcan. Las familias no entienden por qué en el trimestre final del curso pasado la Consejería prohibió avanzar materia para “no generar desigualdad entre los centros” y este curso “son ellos los primeros en promover esa desigualdad”. Porque, insisten, “un alumno en régimen presencial no está aprendiendo ni la mitad que otro en semipresencialidad”. “Los críos están apáticos, desmotivados, sin una rutina... Están recibiendo patadas por todos los sitios”, denuncian. Y las consecuencias se verán en el futuro más inmediato, advierten.

Algunos de los afectados van a 1º de Bachillerato; el año que viene se enfrentarán, por tanto, a la EBAU. A la plataforma de padres contra la semipresencialidad no les vale que a sus hijos “les den la titulación”: “Queremos que aprendan”. Y rechazan el informe de Inspección que, según Consejería, concluye que los estudiantes en régimen de semipresencialidad “están adquiriendo las competencias”, al “no ser significativas” las diferencias en las calificaciones de un curso a otro. “Nos toman por tontos”, concluyen con enfado las familias.

Alumnos de 2.º de Bachillerato de la Escuela de Arte de Oviedo, “en desigualdad” para la EBAU

Son más de 60 alumnos de 2º de Bachillerato de la Escuela de Arte de Oviedo y hasta el 5 de marzo no recibieron clases cien por cien presenciales. Las familias denuncian que sus hijos se enfrentarán a la EBAU (del 8 al 10 de junio en fase ordinaria) “en desigualdad de condiciones” con respecto al resto de bachilleres de Asturias. Los estudiantes de último año de Bachiller de doce institutos empezaron el curso en régimen de semipresencialidad, pero rápidamente (en noviembre) Educación rectificó y buscó soluciones para que fuesen al centro todos los días. Lo hizo al considerarse 2º un curso clave por la prueba de acceso a la Universidad. Sin embargo, los alumnos de la Escuela de Arte continuaron alternando el estudio en clase y en casa.

“Van por la mitad del temario en todas las asignaturas. Es una discriminación”, dice María José Arias, una madre desesperada que luchó durante meses para que su hija pudiese ir a clase todos los días. Y lo consiguió el mes pasado, tras una inspección de Educación. Hoy hay una treintena de alumnos en un aula y otro grupo de treinta en el salón de actos. La pregunta que ella y Dolores Pascual, otra madre, se hacen es: “¿Por qué esos espacios no llegaron antes?”. Según aseguran, la culpa es de Educación, que “le negó ya en septiembre a la dirección de la Escuela que unos fuesen por la mañana y otros por la tarde”. La Consejería afirma, en cambio, que ofreció a la Escuela en el primer trimestre la misma solución que al resto de centros con alumnos de 2º de Bachillerato afectados, pero que esta lo declinó. Y fue finalmente Inspección Educativa la que, tras realizar un control, instó a la dirección del centro a acabar con la semipresencialidad. Los responsables de la escuela declinaron hablar con este periódico.

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