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La epidemia de la soledad: Asturias suma 2.600 hogares unipersonales más en un año

En casi la mitad de las viviendas de un solo ocupante vive una persona mayor de 65 años, según el INE

Javier Lamela, en la ventana de su casa de Gijón, durante el confinamiento.

Javier Lamela, en la ventana de su casa de Gijón, durante el confinamiento.

Asturias tiene cada vez menos gente cada vez más dispersa, el número de hogares se expande a medida que la compañía disminuye. Revela la última actualización de la estadística oficial que los 141.400 asturianos que vivían solos al acabar 2020 son el resultado de sumar 2.600 más en un año, a razón de siete nuevos solitarios cada día del pasado ejercicio para configurar el incremento más voluminoso de una serie que empieza a contar en 2013. Es la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) y su conclusión de que el año de la pandemia deja en sus niveles más altos los indicadores de la soledad en las viviendas del Principado, la región española con más casas de un solo habitante –un 31 por ciento del total, casi una de cada tres– y fortalece el protagonismo de los mayores en una estadística en la que la porción de solitarios que han cumplido los 65 ha subido en un año de 58.200 a 67.900 personas. Los mayores ya son casi la mitad del total, un 48 por ciento desconocido hasta ahora para la serie estadística, y en este colectivo hay 49.000 mujeres frente a 19.000 hombres, una abrumadora mayoría de más de siete de cada diez mayores solos.

La encuesta del INE, actualizada ayer con datos de 2020, caracteriza nuevamente a Asturias como una región de personas mayores que viven solas, un toque de atención a la conciencia colectiva y a las autoridades que se aprecia mejor en un vistazo con perspectiva histórica reciente. En la Asturias de la profunda depresión demográfica y del retroceso constante de la población hay algo que progresa, el número de casas donde alguien vive solo. El Principado tiene 10.500 hogares unipersonales más que en 2013; en estos siete años, han aumentado además en 9.200 las casas donde el único habitante es una persona por encima de la edad teórica de la jubilación. Esta región tiene también el porcentaje más alto de España de viviendas con dos moradores –el 34 por ciento del total– y la ocupación media por domicilio menos concurrida del país, 2,2 habitantes por casa.

De acuerdo con este recuento, en 65 de cada cien viviendas asturianas hay dos personas o menos. En el tipo de hogar de mayor frecuencia estadística en la región viven dos, pero poco a poco ganan terreno y se le aproximan los de un único residente, con su 31 por ciento en franca inclinación ascendente. De mantenerse las tendencias recientes, tal y como las calculan las proyecciones que ha elaborado el INE, la proporción de hogares de un solo ocupante llegaría al 36 por ciento en 2035. Ya no hay que decir que seguiría siendo el promedio más alto de España. De acuerdo con estas perspectivas, que se estiman simulando estadísticamente la prolongación de las tendencias demográficas recientes, los 141.400 residentes solitarios del último recuento progresarían hasta convertirse en 158.532 en quince años y Asturias sería la única región, junto a Castilla y León, en la que descendería incluso el número total de hogares. 

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