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El próximo curso en la Universidad de Oviedo: preparados para un sistema de rotación de alumnos y con prioridades según la edad

El equipo rectoral diseña una estrategia que podría iniciar el año en semipresencialidad y pasar en el segundo semestre a la presencia

Alumnos en un aula del campus de Mieres.

Alumnos en un aula del campus de Mieres.

La situación sanitaria marcará la línea a seguir el próximo curso escolar y universitario, pero las planificaciones deben empezar a hacerse -están haciéndose, de hecho- en base a escenarios posibles. Y, por eso, lo mismo la Consejería de Educación que la Universidad de Oviedo están ya en la tarea de dibujar y dar pinceladas de cuál es ese horizonte que aventuran para el curso 2021-2022.

Si el propio presidente regional, Adrián Barbón, se atrevía ayer a decir en el Parlamento asturiano que el próximo curso habrá "presencialidad total" en las aulas, en la Universidad de Oviedo las intenciones las expresaba el equipo rectoral.

Un equipo rectoral que trabaja en tres escenarios posibles, en función de la mejor o peor evolución sanitaria. Y va por colores: un escenario verde, de máxima presencialidad; el naranja, de presencialidad atenuada, y el rojo, de presencialidad mínima. La gran novedad del plan de actuación frente al covid que ultima el rectorado de Villaverde es el escenario naranja o semipresencial, para una situación favorable pero aún sujeta a restricciones. 

Dentro de él se establecerán sistemas de rotación del estudiantado, en los que cada asignatura ofrecería el 50% de su docencia presencial y el otro 50% online. Este escenario contempla la posibilidad de que en el segundo semestre se pueda pasar a la presencialidad total. La Universidad dará prioridad en la vuelta a las aulas a 1º y 2º curso.

En el caso de la educación no universitaria, la propia Consejera, Carmen Suárez, se ha ratificado en la intención de acabar con la semipresencialidad de Secundaria y Bachillerato que tantas quejas ha levantado en este curso. Un sistema que ha recibido las críticas de los padres y que se enfrentó a la dificultad reconocida por la Consejería de que "encontrar espacios no es fácil” -para evitar concentraciones de alumnos- ya que existen numerosos acuerdos en materia de seguros o convenios que deben adoptarse antes de normalizar un determinado lugar como aula. “Yo misma pensé que era más fácil”, llegó a admitir la Consejera hace unas semanas. La consejera insistió en que está trabajando en base a “hacer todos los esfuerzos, cálculos y escuchando todas las propuestas” para abordar el inicio del próximo curso en presencia física. "Es mi voluntad revertir esto y poner en orden el curso que viene con la presencialidad, lo tengo muy claro”, dice Suárez, dispuesta a “utilizar todos los mecanismos para conseguirlo”.

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