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El drama de empresas de Salas y Tineo por el "argayón": camioneros que no llegan, más gasolina, subida de costes y precios...

Los empresarios urgen a apurar el plazo de cinco meses previsto para un paso alternativo: “Es una barbaridad y nos pone en una situación grave”

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El gran argayo de Salas, visto desde el aire T. B.

Los empresarios de Salas y Tineo aseguran que cinco meses sin paso alternativo al “argayón” de la carretera nacional 634 entre Villazón y Casazorrina, en el concejo salense, es insostenible para sus negocios. Los rodeos a los que están obligados transportes y trabajadores para acceder a las áreas industriales de ambos municipios afectan a la competitividad de las empresas, que urgen una solución técnica más rápida que la propuesta hasta ahora por el Ministerio de Transportes y Movilidad, que prevé disponer de un vial provisional en cinco meses.

“El plazo es una temeridad, la situación económica está cogida con alfileres y necesitamos tener la carretera nacional abierta, necesitamos un salvavidas porque en el Suroccidente estamos olvidados, condenados esperando veinte años una autovía y, ahora, desmoralizados”, afirma José Ramón Iglesias, gerente de Cafés El Globo de Salas, con 28 empleados y diez vehículos de reparto. Unos transportes que, desde que se produjo el desprendimiento, tienen en torno a 40 minutos más de trayecto hacia la zona central de Asturias. “Y ya hemos tenido retrasos en la recepción de mercancía por la dificultad del acceso”, detalla.

Hora y media más por cada ida y vuelta tienen los camiones que Maderas Navelgas, con base en el polígono “El Forcayao” de la localidad de Tineo. “Andamos muy justos con los tiempos por el tacógrafo de los camiones, los conductores van pillados y andan estresados, no podemos aguantar cinco meses así”, afirma su propietario, Raúl Menéndez. Podrían tener solución saliendo hacia Luarca (Valdés) “pero la carretera está muy mal y la obra para repararla, parada desde hace dos años; salgamos por donde salgamos estamos bloqueados”, añade.

También los camiones de Pellets Asturias, con sede en el polígono de “La Curiscada” de Tineo, están sufriendo los efectos de los desvíos por el “argayón”. Una empresa con una entrada y salida de 4.800 vehículos de gran tonelaje al año que urge una solución lo antes posible. “Diariamente la mayoría van por el corredor del Narcea, que además ahora tiene mucho más tráfico, lo que supone un mayor gasto de combustible y supone que, por el tiempo que pasan en la carretera, perdemos un viaje a la semana y al final son todo costes añadidos a la materia prima, bien en la entrada o en el producto final de salida”, explica su director, Luis García.

Por ello, acortar el plazo de cinco meses para disponer de un bypass entre Casazorrina y Villazón es vital para las empresas del Suroccidente. “Entendemos la dificultad del problema y que no es sencillo pero por la información que tenemos creemos que podría tener solución antes”, señala García. Los empresarios recuerdan que hace diez años, en Villazón, se produjo un desprendimiento que colapsó la nacional pero que se solucionó en 22 días mediante un bypass sobre el río Nonaya. “En Bobes movió Amazon más toneladas de las que hay en el ‘argayón’ en 15 días, aquí también tenemos muchas empresas y con muchos empleados. Yo, por ejemplo, tengo treinta y también importan”, alega Menéndez, de la maderera de Navelgas.

El aumento del recorrido por los desvíos alternativos que ha dispuesto el Ministerio mientras se soluciona el paso alternativo al argayo deja a los camiones del Grupo Ladislao tirados en la carretera. El tacógrafo que regula los tiempos de conducción y kilometrajes impide hacer los circuitos establecidos. “Los trailers que traen el cereal y el forraje cargan a última hora de la tarde en Castilla y llegan a La Espina a primera hora de la mañana, después vuelven a cargar en Avilés y Gijón para volver a Castilla y no llegan a casa, a Valladolid o Palencia, por el tacógrafo”, detalla Alberto García, gerente de la empresa asentada en el área industrial “El Zarrín” de La Espina, con 22 empleados y ocho vehículos de reparto que también han visto retrasados sus desplazamientos.

Además, han aumentado la exposición en las tiendas de Avilés y Gijón al tener cancelaciones de clientes, que desechan la idea de subir a La Espina por culpa de los rodeos a los que están obligados. “El plazo es una barbaridad y nos pone en una situación muy grave, hay que tener en cuenta que están subiendo los precios de las materias primas como el cereal y forraje y esto lo puede aumentar más, pero, mientras tanto, los ganaderos no aumentan sus precios de leche o carne pero sí sus costes de producción y esta es una zona con muchas explotaciones que no podemos dejar perder”, argumenta García. El dueño del grupo cree que en el siglo XXI hay medios para hacer un vial alternativo al argayo en un mes. “Si lo cogen los romanos...”, dice.

También notan los efectos del “argayón” en Alvemaco, en Tineo, donde Benjamín Alba emplea a 50 personas y está a punto de ampliar sus instalaciones tras la compra de unos terrenos en el polígono de “La Curiscada”. Desde allí, envían camiones y maquinaria pesada a España y Europa, con los consiguientes trastornos en los desplazamientos por vías secundarias. Pero Alba pone el foco de atención en el turismo, sector que también trabaja y que está en alza en los últimos años en la zona suroccidental, empujado sobre todo por el Camino Primitivo a Santiago. “¿Quién va a venir este verano a Tineo de turismo teniendo el argayo bloqueando la carretera? Nadie”, lamenta. Alba cree que los cinco meses de espera ahondan en el abandono que sufre la comarca en vías de comunicación.

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