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Análisis

Las claves para entender el conflicto político con la oficialidad del asturiano

El apoyo de Foro a la reforma del Estatuto, sin decidir, dependerá de la fórmula para no imponer su uso, algo que postula el PSOE

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En imágenes: así fue la manifestación por la oficialidad del asturiano Miki López

La incorporación de la oficialidad del asturiano y del eo-naviego a la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias es una cuestión de voluntariedad, entendida esta como la fórmula en la que puedan engarzar las posiciones que han venido defendiendo el PSOE y Foro. El impulso a la oficialidad que ha supuesto la inclusión en los estatutos de la Federación Socialista Asturiana (FSA) de un reconocimiento a la llingua, al que fue históricamente hostil, dependerá ahora del voto de un diputado, el portavoz de Foro, Adrián Pumares, ya que Pedro Leal, su antaño compañero en un grupo parlamentario roto, no está por la labor.

La reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias, oficialidad incluida, requiere una mayoría reforzada en la Junta General, antes de llegar a la ratificación definitiva en el Congreso y el Senado. Dicha mayoría reforzada en Asturias se sitúa en los tres quintos de la Cámara, 27 diputados, un límite que se fijó cuando se aprobó el Estatuto original, en diciembre de 1981. PSOE, Podemos e IU, partidos favorables a la oficialidad, suman 26 escaños, de ahí el carácter decisivo del voto de Adrián Pumares, contra quien Vox ha montado una campaña, grandes vallas incluidas con su foto y una X que le tapa la boca, lo que ha merecido el reproche no solo de los defensores de la oficialidad sino también del PP asturiano, que la ha tachado de “denigrante” pese a que los populares están en contra de ese plus de reconocimiento a la llingua. Aunque hubo foristas en la manifestación de apoyo a la oficialidad, Pumares no acudió. Eso sí, recibió un multitudinario gesto de apoyo que el secretario general agradeció en las redes con un mensaje en asturiano.

El PSOE llegó a la primera reunión sobre la reforma del Estatuto de Autonomía con la propuesta de adaptar el artículo que aparece en el Estatuto gallego. Inmediatamente saltaron las alarmas para recordar que en la comunidad vecina se imparten en gallego varias asignaturas de la ESO, como Geografía e Historia y Biología y Geología , mientras que las matemáticas o la Física y Química son en castellano y que cada centro decide la lengua en la que se imparte el resto de las asignaturas de cada curso, con el mismo porcentaje de horas semanales en gallego que en castellano. Desde el Gobierno aclararon con igual premura que no, que el modelo de la oficialidad sería algo a discutir en una ley autonómica posterior “entre todos” y que la referencia era exclusivamente al artículo del Estatuto donde se dice que la lenguas gallega y castellana son oficiales en Galicia, que los poderes públicos garantizarán el uso oficial y normal de ambos y que potenciarán la utilización del gallego en todos los órdenes.

Foro exige conocer el alcance y límites de la cooficialidad amable enarbolada por la FSA. A pesar de los líos internos con el sector casquista, aseguran que siempre han defendido un modelo de oficialidad que no suponga obligatoriedad, en el que no se imponga el asturiano a nadie pero se garantice el derecho de todo el que quiera usarlo. El apoyo forista, aún por decidir, quedará en manos de la comisión directiva que preside Carmen Moriyón. Aparentemente, los criterios de Foro no están demasiado lejos del único pronunciamiento público de la FSA acerca de la oficialidad, contenido en su programa electoral de 2019 y que aboga por “un modelo que se caracterice por la protección, la voluntariedad y la no imperatividad, construido sobre la base del acuerdo y el consenso”. Ahora está por ver si esa voluntariedad es de trazo grueso o fino.

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