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¿Por qué Asturias tiene la peor tasa de muertes por cáncer de España? Los expertos apuntan a dos factores clave

“Aquí ni se vive peor ni se hacen mal las cosas”, aclaran médicos e investigadores, que vinculan la mala cifra al envejecimiento de la población y al pasado industrial de la región

Personal sanitario se prepara para una operación en el HUCA. MIKI LÓPEZ

En Asturias “ni se vive peor ni se están haciendo mal las cosas”, pese a liderar las estadísticas nacionales de muertes por cáncer. Así lo aseguran los expertos en relación al último informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recoge el número de defunciones correspondientes a 2020 y sus causas. En el año en el que irrumpió la pandemia fallecieron en la región 1.657 personas más que en 2019 (un 12,8%) por culpa del coronavirus. Los decesos por tumores (3.562 frente a los 1.775 del covid) no subieron, pero dejan a la comunidad en la peor posición de todo el país. Los motivos, según los especialistas, son: las altas tasas de envejecimiento, los malos hábitos como el tabaquismo, y el pasado industrial. Y las soluciones: que nazcan más niños, que emigren menos jóvenes y seguir trabajando en la prevención y la detección precoz.

Avance lento

De todas formas, la lucha contra el “monstruo” del cáncer “va por el buen camino” en la región, en palabras de Emilio Esteban González, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). “La mortalidad por tumores va poco a poco disminuyendo. En 2012 en España la tasa estaba en un 25% y en 2020 está en un 22,2%. Asturias está en la media nacional, pasando en una década de un 27% a un 22,8%”, subraya. ¿Qué falla entonces? En primer lugar que la población del Principado está muy envejecida. De hecho, el índice de vejez supera al de todos los países del mundo, incluso a Japón, con 243 mayores de 64 años por cada 100 menores de 15. Y el cáncer, como se sabe, tiene una relación directa con la edad.

Nacen una tercera parte de los niños que deberían

Por lo anterior, la probabilidad de morir en Asturias es mayor que en otras comunidades, pero los datos no demuestran en absoluto, remarca Ignacio Peláez, médico adjunto del Hospital Universitario de Cabueñes y oncólogo del Hospital Begoña de Gijón, que “aquí lo hagamos peor o vivamos peor”. En ello insiste también Adonina Tardón, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo. “No es que la gente mayor se muera más aquí, sino que tenemos más ancianos. Para mí el gran problema que reflejan las estadísticas es que el crecimiento vegetativo es negativo. No hay relevo generacional. Se da a luz a una tercera parte de los niños que deberían nacer, y necesitamos ayudar a la gente joven para que no emigre”, señala.

Cáncer de pulmón

La profesora se detiene en un detalle importante: “La principal causa de muerte en mujeres mayores son las enfermedades cardiovasculares; en el caso de los hombres es el cáncer de pulmón y este tipo de tumor depende mucho del estilo de vida. Hay que tener en cuenta que la generación de hombres que están muriendo fueron muy fumadores y además trabajaron en la industria”. Precisamente, y según revela los datos del INE, de todos los cánceres los de pulmón, tráquea y bronquios son los que más vidas se lleva en Asturias. En concreto, en 2020 fueron 739 de las 3.562 totales por tumores. El último estudio liderado por Adonina Tardón recoge que un 75% de la mortalidad es atribuible al tabaco, un 20% a puestos de trabajo cancerígenos y un 6% a la contaminación atmosférica. Sobre ello, Rosa María Sainz, directora del Instituto Universitario de Oncología de Asturias (IUOPA), señala que el cáncer es “complejo y multifactorial” como demuestra el hecho de que, “según el INE, la región lidera el ranking de cáncer de pulmón y, sin embargo, no el de tabaquismo, siendo el índice regional inferior al de Extremadura, Andalucía y la Comunidad Valenciana”.

La contaminación

El estudio de Tardón entronca con otro problema histórico de Asturias: la polución. Aunque este factor cada vez va a menos, aplauden los oncólogos, como consecuencia de la desindustrialización. Las estadísticas actuales de mortalidad reflejan, no obstante, ese pasado de chimeneas de humo. “Estamos pagando las consecuencias de haber sido una sociedad más industrializada que otras”, apunta Emilio Esteban. El jefe del servicio de Oncología Médica del HUCA asegura que las medidas de lucha contra el cáncer “están funcionando”. “Podemos estar tranquilos: estamos venciendo a este monstruo poco a poco, vamos por el buen camino”, declara. En este sentido, Esteban, al igual que el doctor Ignacio Peláez, destaca que las campañas de cribado para reducir los porcentajes de incidencia “están funcionando bien” y recuerda que pronto llegarán al cáncer de pulmón.

Prevención

Pese a ello, hay que seguir trabajando. Por ejemplo, en la prevención, como dice Peláez, para vivir más años en mejor estado. Para ello, “hay que erradicar el tabaco, reducir la ingesta de alcohol, hacer ejercicio físico, llevar una dieta saludable...”. Y aun habiendo cáncer, puntualiza, “el tratamiento no es el mismo para un paciente que llegó bien que otro que está machacado”. La directora del IUOPA, Rosa María Sainz, menciona otras dos soluciones: seguir investigando para conocer las causas que producen los tumores, ya que en algunos casos están claras pero en otros no. “Asturias lidera a nivel mundial el cáncer de laringe y no sabemos cuál es la razón”, pone como ejemplo. Y la segunda, la detección precoz. La colíder del grupo de investigación Biología Redox de la Universidad de Oviedo lamenta que, en el caso del cáncer de pulmón, no haya “sensibilidad”. “Una de las causas es la ronquera y muy pocos lo identifican como tal”, comenta. Además, Emilio Esteban pide también evitar el sobrepeso.

Los efectos de la pandemia

El covid llena de incertidumbre a los especialistas. Y algunos como Ignacio Peláez y Rosa María Sainz creen que el foco puesto en el coronavirus durante los meses duros de la pandemia podría “pasar factura” a corto plazo a las trágicas cifras del cáncer. “Hubo muchas personas que no acudieron a los controles rutinarios y las consecuencias las veremos en un futuro inmediato”, opina Sainz. “No sé si en los datos de 2021 se notará, pero nos pasará factura y lo veremos en los próximos dos o tres años. No creo que la incidencia aumente, pero sí veremos casos en estadios más avanzados y, por tanto, más difíciles de tratar”, señala Peláez. Adonina Tardón, por su parte, se mantiene a la expectativa y dice que, de momento, “los datos de 2020 no reflejan un aumento de muertes por enfermedades crónicas”. Emilio Esteban incide, por contra, en que “la maquinaria contra el cáncer no paró en ningún momento” y, aun con pandemia, “la mortalidad por tumores, por ahora, no ha aumentado”.

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