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Pedro Arcos Profesor de Epidemiología de la Universidad de Oviedo

“Los vacunados están perdiendo su inmunidad un 6% cada mes”

“Habrá un aumento de ingresos por covid, pero pequeño, salvo que llegue una variante que comprometa la eficacia de la vacuna”

Pedro Arcos González, en su despacho de la Facultad de Medicina. | LNE

Pedro Arcos González es profesor de Epidemiología en la Universidad de Oviedo. Asimismo, ejerce como asesor del grupo técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en emergencias sanitarias. Ha sido presidente de Médicos Sin Fronteras en España y ha trabajado en control de epidemias en catorce países. En esta entrevista, analiza el incierto momento que atraviesa la pandemia de covid-19.

–¿Cómo valora la situación actual de la pandemia?

–Está habiendo un cambio en lo que llamamos la dinámica epidémica. De los tres elementos que determinan cómo marcha una epidemia: el agente infeccioso (virus), el mecanismo de transmisión (aéreo básicamente) y los sujetos susceptibles (población), no han cambiado los dos primeros, pero sí el tercero. La población susceptible está aumentando porque parte de nuestra población vacunada está perdiendo su inmunidad, sobre todo la humoral por anticuerpos, a un ritmo de un 6 por ciento menos cada mes que pasa.

–¿Eso significa que la vacuna no funciona?

–Sí funciona, pero no tan bien como nos prometieron los laboratorios. Esto suele ocurrir con las nuevas vacunas: una cosa son los resultados de los ensayos clínicos y otra los resultados en población general más heterogénea. Digamos que proporciona protección, pero de corto plazo, apenas unos meses. Y sí sigue evitando los casos graves y las hospitalizaciones. En todo caso, era casi nuestra única alternativa, ya que las medidas de barrera son complicadas de implementar y tienen un coste social muy alto.

–¿Habrá entonces que volver a vacunar?

–Si queremos mantener el número de susceptibles muy bajo, y ese es el objetivo para modificar la dinámica epidémica, no hay más remedio que poner dosis de refuerzo, especialmente a los vacunados hace más de seis meses, personas mayores que de manera natural tienen una menor respuesta, y también a otros grupos de riesgo. Similar a lo que hacemos con la gripe.

–¿No prevé una alta ocupación de los hospitales por covid?

–Previsiblemente, habrá un aumento, pero será pequeño, salvo que se introdujese una nueva variante que comprometiese muy seriamente la eficacia de la vacuna. En las próximas semanas aumentarán también las infecciones respiratorias, fundamentalmente las de otro origen, como las causadas por virus de la gripe, rinovirus o bacterias como el neumococo, pero no tanto por virus SARS-CoV-2, favorecido por el escaso contacto con agentes infecciosos respiratorios que ha tenido la población en los últimos 18 meses debido a las restricciones y el uso de mascarillas. Así que aumentarán las consultas en atención primaria y también los ingresos hospitalarios, como ocurre siempre en esta estación del año. Por eso es esencial lograr un buen porcentaje de vacunación antigripal especialmente este año.

–¿Estima necesarias más restricciones, como el “pasaporte covid”?

–No será necesario implantar nuevas restricciones, pero sí mantener el uso de mascarilla en los espacios pequeños y cerrados o mal ventilados, así como en el transporte público. Y será esencial seguir vacunando de covid a los grupos de población aún no vacunados y poner una dosis de refuerzo a las personas que hayan sido vacunadas hace más de seis meses, especialmente de más de 60 años. El pasaporte covid tiene utilidad, pero solo limitada, precisamente por la corta duración de la protección de la vacuna. Y puede dar a la persona que lo tiene y a su entorno la sensación de tener una especie de salvoconducto de salud, lo que no es cierto. Al margen de los problemas legales de su imposición.

–¿Habría que estudiar esta situación con mayor detalle?

–Sin duda, me resulta difícil entender cómo las autoridades pueden tomas decisiones sin tener idea de cuál es el estado inmunitario real de la población a fecha de hoy. No se puede pensar que tener un 80 por ciento de población vacunada es lo mismo tener un 80 por ciento de población protegida. Es prioritario hacer una encuesta de seroprevalencia para ver cuántos asturianos tienen un nivel protector suficiente de anticuerpos, qué grupos de edad lo tienen menor y cuánto menor en función del tiempo transcurrido desde su vacunación. Y es muy fácil de hacer, con una muestra representativa estratificada por edad de apenas unos 400 asturianos del millón que somos. Algunas comunidades ya lo han hecho.

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