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Carmen Moreno Gerente de la Unión de Comerciantes del Principado

“Si compras en tu calle inviertes en el desarrollo económico de tu zona”

“La gran tragedia de un pueblo pequeño es que desaparezca la tienda-bar, porque es el punto de encuentro de los vecinos”

Carmen Moreno, en una calle de Gijón. | Marcos León

Carmen Moreno, gerente de la Unión de Comerciantes del Principado, está vinculada como abogada a la organización desde 1984, cuando era la Unión de Comerciantes de Gijón. En el año 1991 ocupo la gerencia y en ella continúa. La apuesta de Carmen Moreno es la del pequeño y mediano comercio, que sabe ganarse la confianza de los clientes, que tiene valores como la cercanía, la transparencia y la sostenibilidad y que está comprometido con su territorio. La rentabilidad, en su opinión, no se mide solo en números.

–¿Cómo se sienten tratados los comerciantes en comparación con otros colectivos, como el de hosteleros?

–En el momento más duro de la pandemia, en los meses del confinamiento, las administraciones públicas y la sociedad perciben que el comercio que es un sector esencial. Descubrimos lo imposible que es la vida en las ciudades con las tiendas cerradas y las persianas bajadas. Esa cercanía hacia el comercio se hizo muy visible el 2021, con la reapertura. Se apreciaba un profundo respeto y un reconocimiento por parte de las administraciones públicas y de los ciudadanos, por el papel que el sector jugó en la pandemia, por la seguridad con la que trabajó –nunca hubo un brote ni el menor problema con la clientela–. El gran compromiso con el comercio de cercanía tiene que ver con la sostenibilidad, con la económica y también con la medioambiental y la social. Económicamente siempre necesitamos apoyo, pero percibimos respeto.

–¿Ese apoyo que percibieron entonces aún se mantiene?

–Se ha diluido algo. El comercio de menos de 300 metros cuadrados es seguro, ir de compras es seguro, incluso en olas de pandemia tan serias como esta es seguro. No se oye tanto aquello que se decía de que “a partir de ahora yo solo compraré en el comercio de mi calle”, pero ese es el camino que hay que seguir. Hay que extender esa sensibilidad, explicar que cuando compras en el comercio de tu calle estás invirtiendo en el desarrollo económico de tu zona. Somos más potentes económicamente apoyando el comercio de proximidad.

–La venta online, ¿perjudica al pequeño comercio o le abre nuevas puertas?

–El comercio asturiano siempre ha afrontado retos importantes, como éste de internet, con la orientación de un entramado de asociaciones y con la representatividad empresarial. Ha jugado con los valores que tenía, que son la especialización y el trato directo, y eso es lo que sigue funcionando en el comercio online. La digitalización está al alcance de cualquier empresa y los pequeños y medianos comercios la están asumiendo, con el plan de digitalización del comercio de Asturias y el plan de digitalización específico de Gijón. A diferencia del resto de España, en Asturias el instrumento, que es internet, se está adaptando a las necesidades y a la especialización de cada comercio. Hemos trabajado 30 años por un comercio especializado, no podemos pretender ahora que todos entren a vender en un gran supermercado online, y para eso los comerciantes necesitan una consultoría y adaptar el instrumento a sus necesidades particulares. Unos comercios usarán la web, otros Instagram o el WhatsApp –yo conozco pescaderías que difunden sus ofertas diariamente por WhatsApp–. Luego, otra cosa son las grandes plataformas que, aunque tienen aquí su planta, pagan impuestos fuera y no son sostenibles, porque no es sostenible que compres un producto que mide cinco centímetros y te llegue en una caja enorme, llena de papeles y plásticos, producido en otro extremo del mundo y transportado en furgoneta por toda la ciudad.

–¿Cómo Amazon? La apertura de la planta de Siero se presenta como un éxito.

–Amazon, Aliexpress... Las inversiones de las grandes empresas siempre se venden de la misma manera, como si fueran la panacea, lo mismo un centro logístico, que un gran centro comercial. Volveremos a hablar de ello dentro de cinco años y veremos entonces la incidencia en la sostenibilidad social y ambiental, en la calidad de vida, hablaremos de los salarios y la calidad del empleo de los trabajadores, y haremos una comparativa con el del comercio minorista. Ahora estamos en el pico del efecto “Bienvenido, Mister Marshall”, pero es que el paradigma ha cambiado. En este momento no hablamos solo en términos de inversión, de número de empleos y movimientos de negocio, ahora hay que manejar otros criterios, los de la teoría del bien común, el compromiso social y ambiental con el territorio, y es importante cómo revierte una inversión en el territorio en el que se hace, qué impuestos se pagan, dónde, qué salarios, que empleo se crea…

–Eso es replantearse todo el sistema económico.

–El mundo entero ha tenido que replantearse como está viviendo y consumiendo. Los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU implican repensar cómo es el mundo en el que queremos vivir, porque no hay más mundo que éste. Tenemos que dejar un mundo más humano a las próximas generaciones, el trabajo debe ser digno, los beneficios deben repartirse para generar más calidad de vida general y que el ascensor social suba. En algunos ámbitos se interpreta que esos son principios de izquierdas, pero esto no es un tema ideológico, de lo que se trata es de mejorar el planeta, tener una planeta más limpio, más verde, más respirable. Todo eso ya estaba ahí y la pandemia lo ha puesto encima de la mesa.

–No es habitual hablar de economía sin hablar de números.

–Me choca cuando un representante político se pronuncia en cifras, me choca que eso sea lo único que le importe. Este es un proceso muy incipiente, tienen que cambiar muchas cosas, y van a cambiar más y más, hasta que la responsabilidad social entre en el activo de las empresas, un activo intangible que implique la calidad de vida de sus trabajadores y de la sociedad.

–Usted dispondrá de algunas cifras sobre la actividad comercial, de todos modos.

–En la Confederación de Comercio hay una comisión de comercio y competitividad, yo soy la representante de Asturias, en ella se hizo un estudio sobre las características del comercio en España. El 17 y el 18 por ciento del empleo en Asturias lo proporciona el sector comercial, el 80 por ciento son mujeres, el 77,5 por ciento de los empleados tiene contrato indefinido. Somos un sector generador de empleo. En los salarios se va avanzando, aunque siempre se puede avanzar más.

–Las rebajas ya no son lo que eran, hay campañas de descuento continuamente.

–Las rebajas legalmente desaparecieron en 2012, cuando el Gobierno de Rajoy decidió eliminarlas sin que nadie muy representativo del sector comercial se lo pidiera. Después de 10 años siguen usando el término “rebajas” como marketing para empezar el 7 de enero con los descuentos generalizados. El hecho es que las plataformas de comercio online pueden hacer lo que quieran con los descuentos. El comercio minorista está trabajando con la transparencia, los precios son los que son. Las plataformas cambian el producto cada hora, lo suben y luego lo rebajan, hasta el extremo de que nos hemos encontrado con productos en rebajas que costaban más que en temporada. Con eso el comercio minorista no juega, la clientela es su activo, la confianza que se ha ganado requiere de años de dedicación, así que los descuentos son reales. Cada uno trabaja con sus valores, el comercio asturiano lo hace con la transparencia y la sostenibilidad.

–¿Los clientes están respondiendo?

–Es un proceso paralelo. La pandemia hizo muy visible lo importante que es el producto de cercanía, que no falle la cadena de suministro. Esa valoración social de la economía quien la hace más rápido es la clientela, ella es quien la sufre o la disfruta, y el compromiso del comercio con el medio ambiente o la calidad de vida repercute directamente en ella. Los comerciantes tenemos claro el relato, como se dice ahora, pero nos falla la comunicación, no tenemos muchos altavoces para contarlo, para explicarlo y convencer. Yo quiero que en mi calle haya tiendas, que tengan la luz encendida por la noche, que me conozcan y pregunten como me va… Tan sencillo como eso.

–Si eso es importante en la ciudad, más lo será en los pueblos.

–El comercio rural es un elemento de sostenimiento de la población. La gran tragedia de un pueblo pequeño es que desaparezca la tienda-bar, porque es el punto de encuentro de los vecinos. Hay programas para su mantenimiento y hay que avanzar a comercios rurales que sean como “minicentros” de servicios, sitios donde se recogen las cartas, los paquetes, las medicinas de la farmacia. Planeamos trabajar con inteligencia artificial en entornos rurales en ese sentido, para que la población mayor viva lo más posible en su casa, que desde allí se les provea de compra diaria, del podólogo, la peluquera. Es cada vez más esencial en los pueblos el comercio.

Las inversiones de las grandes empresas siempre se venden de la misma manera, como si fueran la panacea: hablaremos de ellas cuando pasen cinco años

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–¿Y en los centros históricos? Apenas quedan tiendas locales y tradicionales.

–Ya hemos visto el efecto del turismo que consume ciudad y no aporta nada. El turismo masivo es muy destructivo: no tiene ningún compromiso con el territorio: caes en un crucero en Venecia, la pateas y te vas. Hay que cuidar mucho los cascos históricos para que no se produzca la gentrificación, para evitar en todos ellos, estén donde estén, se venda lo mismo y para que no se vacíen de vecinos y se llenen de pisos sean turísticos. En Asturias falta conexión entre la política turística y comercial. Hay que determinar cuál es el producto turístico y promocionar un centro histórico monumental unido a la oferta comercial y a un modelo urbanístico. Si no es así, el turista no recibe ninguna experiencia diferente, las calles están clonadas, las tiendas de las cadenas comerciales están en el mismo orden…

–Volvemos a los números: el éxito se mide en cifras.

–Durante mucho tiempo los términos de rentabilidad turística eran el número de visitantes, de pernoctaciones, a ver quién consigue la cifra más alta. La segunda vez que viajé a Chile, al Sur, cuando dije que en España recibíamos 40 millones de turistas cada año –ellos recibían siete millones–, me dijeron: “Pues os están comiendo”. El desarrollo turístico se tiene que hacer pesando en aportar experiencias al turista, experiencias diferentes y en un intercambio que no destruye. No entiendo que alguien viaje para comer y hacer lo mismo que come y hace en su casa.

–¿Objetivos o propósitos del comercio asturiano para 2022?

–Tenemos varios: consolidar la digitalización del comercio en Asturias, en lo que ya llevamos un año, y generalizarla en Gijón, donde vamos por año y medio; empezar a trabajar en proyectos de sostenibilidad, nos presentaremos a fondos europeos para la sostenibilidad económica, social y medioambiental; lograr una política turístico comercial muy sostenible, aprovechando la red de Alimentos del Paraíso Natural, con 400 productos en 43 concejos, y que cada municipio tenga en cuenta el comercio en las políticas de movilidad y urbanísticas.

–¿Cómo ha ido la gestión de las ayudas para apoyar al comercio en medio de la epidemia de covid?

–Las ayudas covid por parte de los ayuntamientos han llegado bien, con las dificultades de una tramitación nueva y urgente. Son ayudas no son compensaciones, porque lo que se perdió se perdió, pero ha habido dinero público y ha ido llegando en plazos razonables, siempre queremos que sean más inmediatas y más fáciles de gestionar, pero a la maquinaria administrativa le cuesta adaptarse.

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