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Ocho de cada diez médicos que cumplen 65 años piden prorrogar su actividad

El Sespa adelantó en 2009 el retiro obligatorio con la frontal oposición de los facultativos | En los últimos tiempos se ha facilitado la continuidad

Homenaje a los médicos jubilados, el pasado mes de junio, en el Colegio de Médicos de Asturias. | LNE

Ocho de cada diez médicos asturianos de la sanidad pública que cumplen 65 años solicitan continuar en activo. Y la respuesta del Servicio de Salud del Principado (Sespa) es afirmativa en la práctica totalidad de los casos. El cambio de tendencia ya es casi total con relación a 2009, cuando el Gobierno regional adoptó una decisión controvertida: adelantar de 70 a 65 años la jubilación obligatoria de los facultativos, con gran irritación por parte de la mayoría de los afectados.

Mover al banquillo y ahorrar. En estos trece años, el panorama ha cambiado mucho. En 2009, el Gobierno que presidía Vicente Álvarez Areces deseaba introducir savia nueva en las filas médicas y, de paso, ahorrarse los elevados salarios de los galenos más veteranos. En los primeros compases de la aplicación de aquella norma, que un profesional fuera autorizado para seguir era excepcional.

Oposición del Colegio y del SIMPA. Tanto el Colegio de Médicos de Asturias como el Sindicato Médico (SIMPA) llevaron a los tribunales el Plan de Ordenación de Recursos Humanos del Sespa, documento del que emanaba la medida de anticipar de 70 a 65 años la edad de jubilación de los facultativos. Aquella norma contemplaba excepciones aplicables a casos en los que, por las razones que fuera, resultara imposible relevar a un determinado profesional. Pero dichas excepciones fueron inicialmente aplicadas con unos criterios muy restrictivos.

Escasez de médicos. Ahora, los médicos son un bien escaso, particularmente en determinadas especialidades, y la Administración respira con alivio cuando firman continuar en activo. «Para el sistema sanitario, estos profesionales son una pieza clave. Si no estuvieran, la situación sería aún más apurada», explica José Antonio Vidal, secretario general del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA).

Los centros de salud pierden facultativos. La plantilla actual de la red de atención primaria de Asturias oscila entre 950 y 960 médicos. Son unos 40 menos que en 2019, año anterior a la pandemia de covid-19 que se toma como referencia. La escasez es patente: es bien conocido que el médico de familia es un perfil muy buscado en toda España. Ayer mismo, este periódico se hacía eco de las protestas de facultativos de algunos centros de salud por la elevada cifra de vacantes y vacaciones de compañeros que estos días están sin cubrir: en algunos casos, hasta la mitad de la plantilla médica.

Más jubilaciones que incorporaciones. A lo largo de este año, entre 65 y 70 médicos de los centros de salud cumplen 65 años. El relevo que dan los facultativos recién formados es totalmente insuficiente: solo 33 facultativos han concluido en Asturias su especialización en medicina de familia. Algunos se han ido a otras regiones y, en paralelo, han venido a Asturias algunos de fuera. A principios del pasado mes de mayo, eran 61 los médicos de Primaria que tenían prorrogada su actividad después de haber cumplido 65 años.

En cambio, los hospitales ganan plantilla médica. Por dibujar un panorama más global, conviene reseñar que, a día de hoy, la plantilla de especialistas de los hospitales públicos de la región ha crecido en unos 150 con relación a antes de la pandemia.

Llegar a la pensión máxima. En términos globales, una amplia porción (aproximadamente un 80 por ciento, como se ha dicho) de los médicos que llegan a 65 años piden prórroga de actividad. Los motivos son variados. Muchos de ellos no tienen suficientes años cotizados para disponer del cien por cien de la base reguladora y percibir la pensión máxima. Otros no desean jubilarse porque pierden mucho dinero. La pensión máxima ronda los 2.600 euros mensuales y buena parte de ellos (sobre todo los que hacen guardias) pueden ganar 500, 1.000 y hasta 2.000 euros más. También se dan solicitudes de prórroga de servicio entre la plantilla de enfermeras, pero son mucho menos frecuentes.

Procedimiento. Cuando un médico cumple 65 años, puede pedir prórroga por un año más, y más tarde repetir esta operación. «El primer año se concede a casi todos. El segundo ya no todos la piden, y a muchos se les conceden solo seis meses. El tercer año, menos aún. No muchos prorrogan más allá de 18 o 24 meses», indica el secretario general del SIMPA.

La norma de 2009 no se ha modificado. En junio de 2017, con Francisco del Busto como titular, la Consejería de Sanidad manifestó su voluntad de retornar a la situación anterior: retrasar la edad de jubilación obligatoria de los médicos de 65 años a 70, al menos en las especialidades con mayor escasez de facultativos. Pocos días más tarde, el mismo departamento comenzó a barajar la idea de elevar de 65 a 67 años la edad de jubilación obligatoria. Finalmente, nada de eso se hizo: se optó por dejar la norma como estaba y aplicar con mucha más flexibilidad las excepciones a la norma, entre otras razones porque las necesidades objetivas de la red sanitaria pública así lo justifican.

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