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Honor a la bandera en la cuna de la Reconquista: "Esto quita las palabras, es un orgullo participar"

Más de mil civiles juran ante la enseña española en un acto histórico en Covadonga

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Multitudinaria jura de bandera en Covadonga: todas las imágenes del real sitio y del desfile militar en Cangas de Onís Julia Quince

ras una semana de intensas lluvias en el oriente de Asturias, el sol volvió a brillar con fuerza ayer en Covadonga para acompañar una mañana memorable para centenares de asturianos. El emblemático escenario del Real Sitio, al abrigo de los Picos de Europa y en la morada de la Santina, acogía la jura de bandera para personal civil, un acto organizado por el Ayuntamiento de Cangas de Onís, el Cabildo de Covadonga y el Regimiento de Infantería "Príncipe" nº3 del Acuartelamiento de Cabo Noval.

El solemne y multitudinario evento que se enmarcaba en la conmemoración del decimotercer centenario de la batalla de Covadonga, juntó a más de mil personas dispuestas a ofrecer juramento a la bandera española en acompañamiento de centenares de familiares y amigos. Una participación, según las autoridades, "inesperada, sorprendente y que batió récords", algo que se achaca a la particularidad de la efeméride y el significado tan especial que representa la localización, considerada el origen del Reino de Asturias.

El cabo Mikel Aramendi muestra a los visitantes una hembra de azor. | J. Q.

"Hemos superado los mil jurandos. Es probablemente la jura de personal civil más numerosa de las que se han podido hacer en Asturias", afirmaba el Coronel del Regimiento "Príncipe" nº 3, Pedro Luís Gutiérrez Alcalá. La jornada comenzaba con una misa solemne en la basílica de Santa María la Real a las nueve y media de la mañana, seguida por la ofrenda floral a la Virgen de Covadonga por parte del Regimiento de Cabo Noval. Decenas de coches y varios autobuses, que estuvieron en funcionamiento durante toda la mañana para facilitar los accesos a los asistentes, trasladaban a los más madrugadores, que no querían perderse este acontecimiento desde los mejores sitios de la explanada de Covadonga.

A las once tenía lugar la jura de bandera para civiles. Miles de personas procedentes de distintas partes de España se concentraban en los alrededores de la basílica para presenciar los distintos actos protocolarios en honor a la enseña nacional, "un día especial de solemnidad e ilusión cuyos protagonistas son la bandera y los jurandos. Muchos españoles quieren refrendar su compromiso con España y con su quehacer diario", explicó el coronel Gutiérrez Alcalá.

Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, el general Luis Cortés Delgado y José Manuel González, alcalde de Cangas de Onís, en un momento del homenaje a los caídos. | J. Q.

También resultó ser un día para el recuerdo de los asturianos asistentes al acto, que agradecieron la elección del emplazamiento y la fortuna del buen tiempo: "Yo estuve hace años en la jura de Gijón y fue un acto muy sentido, pero el de hoy, con este paisaje y el sentimiento que despierta, me quita las palabras", describió Ovidio Gómez, vecino de la villa de Jovellanos. "Esta es la cuna de la Reconquista, no había mejor lugar para hacerlo. Es una suerte que haya hecho tan buen tiempo, dicen que ha sido obra de la Santina", celebraba la llanisca María Zapico.

Los jurandos civiles se dividieron en tres sectores para presentar sus promesas a la nación española, representada en las banderas de tres regimientos: la de la unidad "Asturias" nº 31, cuya sede se encuentra en Madrid; la de "Isabel la Católica" nº 29 de Pontevedra; y la de la anfitriona, "Príncipe" nº 3, con base en Cabo Noval. Ésta última fue la más solicitada por los asistentes, dado que se encontraba frente a la estatua del Rey Pelayo.

"Estoy muy orgulloso de estar aquí y también sorprendido por la acogida y el gancho que ha tenido este acto, pero el sitio lo merece. En mi jurando hubo que cortar", afirmo Luis Cortés Delgado, general jefe de la brigada "Galicia" VII y encargado de presidir el acto.

Una mujer hace una reverencia ante la bandera de España, en la jura para personal civil en el real sitio de Covadonga. | Julia Quince

Por razones sanitarias no se permitió el tradicional beso a la bandera, por lo que los "jurandos" se limitaron a inclinarse en señal de reverencia. "Besar simbólicamente la bandera que representa nuestra patria es besar una historia y unos valores que, bendecidos por Dios y la Santina, no queremos que se nos pierdan", señaló el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, quien estuvo presente durante el acto junto al abad de Covadonga, Adolfo Mariño Gutiérrez.

Tras la ceremonia tuvo lugar una ofrenda en honor a los caídos, un homenaje a todos aquellos que murieron en defensa de España. El alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, al Arzobispo de Oviedo y el general Luis Cortés Delgado depositaron una corona de laureles y lazos con la bandera española a los pies de Don Pelayo mientras el silencio se adueñaba del Real Sitio. El sonido de la trompeta que iniciaba la marcha de los regimientos y la retirada de las tres banderas precedió al himno español que serviría como despedida a los solemnes actos ofrecidos en Covadonga, trasladando el broche final de la jornada a la capital canguesa.

Un momento del desfile militar. Julia Quince

Desfile en Cangas de Onís

La avenida Covadonga de Cangas de Onís acogió después un impresionante desfile militar, en el que no faltó la música de las gaitas y los tambores, así como espectaculares maniobras con armas. Los militares fueron recibidos con los aplausos de vecinos y visitantes mientras recorrían a paso firme la calle principal de la localidad, desde la basílica de Santa María hasta el emblemático puente romano. Se puso final así a una jornada histórica en la que Covadonga fue, más que nunca, la "cuna de España".

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