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El fin de la minería, el factor clave para la sangría de población en las Cuencas

Los regidores consideran que "el batacazo ha sido terrible" y abogan por desarrollar políticas para hacer más atractivos estos municipios

El castillete del pozo Modesta. Fernando Rodríguez

Las descarbonización ha sido un factor clave para la pérdida de población en los municipios mineros que se ha visto reflejada en el "Censo de población y viviendas" divulgada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que colocaba a los concejos de Mieres, Langreo, Lena, Aller, San Martín del Rey Aurelio y Laviana entre los ayuntamientos de España que más gente se han dejado por el camino.

Aller, según el estudio del INE, se ha dejado un 14,5% de población en un decenio. Su alcalde, Juan Carlos Iglesias, aseguró que "es una realidad, somos conscientes de la situación, provocada por la crisis y la descarbonización". Y por ello, desde su llegada al gobierno local, "teníamos clara la necesidad de llevar a cabo políticas para consolidar a la población con la mejora de las instalaciones e infraestructuras, así como el desarrollo de proyectos de futuro tanto en turismo como en ganadería, que sirvan de tractor".

Dice el regidor allerano que esas medidas ya parecen estar dando sus frutos, al menos para reducir la sangría de población. "En los últimos años veníamos perdiendo una media de 250 habitantes al año, pero esta tendencia terminó en el último año que tenemos datos, 2021, con una pérdida de 87 vecinos", destacó. Para Iglesias, "Aller tiene futuro, y además tenemos buenas comunicaciones con Oviedo, Siero, Llanera o Gijón, que puede ir en nuestro beneficio". Menos optimista se mostró el teniente de alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez. Destacó que "el batacazo de la pérdida de puestos de trabajo en la minería ha sido terrible, a lo que se suma una población muy mayor y con pocos nacimientos".

El responsable municipal de Mieres aseguró que "es difícil, sino imposible, darle la vuelta a la situación, solo hay que ver cómo ha cambiado nuestro actual sistema de vida, las personas se piensan muchos más las cosas a la hora de tener hijos". Y el resultado de eso "es menor población, así que vemos bastante complicada una solución a esta situación".

La desindustrialización y el cierre de la minería también son las principales causas de la pérdida de población para la alcaldesa de Langreo, Carmen Arbesú, quien criticó que estas medidas "no se diseñaron para tener en cuenta las consecuencias a largo plazo y ahora estamos pagando la factura".

La regidora demandó "políticas que puedan reconducir esta situación porque nosotros estamos convencidos de que Langreo es un sitio para vivir y trabajar, pero para eso se necesitan decisiones políticas y proyectos, contar con buenos equipamientos y servicios público, haciendo que sea un lugar atractivo para vivir y, por supuesto tener el trabajo cerca".

El geógrafo y exalcalde de Langreo, Aladino Fernández, coincide con los responsables municipales en culpar al cierre de la minería de esta sangría poblacional. "La realidad de la evolución demográfica es compleja, tiene múltiples causas, pero el hecho de que en ese listado también se encuentren municipios de Castilla-La Mancha que también fueron mineros da una pista de lo que ha ocurrido", destacó. Y es que "la población de los concejos mineros asturianos se hinchó en los años 50 y 60, en función de la necesidad de una mano de obra muy numerosa y barata". De este modo, las Cuencas "fueron un polo de atracción muy poderoso, pero en cuanto la minería y la actividad industrial generada por la primera entran en retroceso, estalla la burbuja demográfica".

Esto, considera Fernández, "supone también un envejecimiento temprano de la población, y es prácticamente imposible sustituir el empleo de la minería y actividades industriales por un nuevo sistema de trabajo, por tanto, ese ajuste que empezó ya a finales de los años 60 continúa dándose en la actualidad". También señaló el geógrafo otras razones, "como los efectos de esa propia actividad en el medio ambiente, los espacios históricos en la minería tienen mala fama como espacios de residencia y, para evitar eso, habría que invertir mucho más en mejoras ambientales y vivienda asequible, además de crear empleo".

No es optimista el experto, señalando que "es probable que los concejos mineros vayan a seguir perdiendo población, porque el envejecimiento es otro problema añadido que va a persistir en el tiempo, por eso hay que seguir luchando por mejorar las condiciones de habitar ambientales, hacer las Cuencas atractivas como lugares de residencia, trabajando en el medio ambiente y con urbanismo de vanguardia que cambie la imagen de los espacios degradados por la actividad industrial".

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