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Oviedo y 9 universidades de fuera unen fuerzas para ser "más internacionales"

Aumentar la movilidad de alumnos y profesores y hacer investigaciones conjuntas, entre los retos del supercampus europeo que lidera Asturias

Foto de la familia «Ingenium», con el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, en el centro, ayer en el paraninfo del edificio histórico. | Luisma Murias

Desde ayer la Universidad de Oviedo no camina sola en Europa, lo hace junto a nueve instituciones hermanas. Representantes de toda ellas firmaron este martes en la capital asturiana la constitución oficial de la alianza "Ingenium", un supercampus que lidera Oviedo con una financiación total de 14 millones de euros procedentes de Bruselas y que conforman 170.000 estudiantes, 9.000 profesores y 5.000 administrativos. El objetivo de esta gran "familia" académica, que recorre "de extremo a extremo Europa", desde España a Finlandia y desde Irlanda a Rumanía, es avanzar en la internacionalización, una asignatura pendiente en la universidad asturiana. 

El mensaje de todos ellos en el acto inaugural fue de "orgullo" por pertenecer a una alianza que abre "un nuevo camino" y que representa a la perfección "los valores de Europa". De hecho, "Ingenium" es uno de los supercampus –de los 44 que funcionan hoy bajo el paraguas de la UE– más grandes y más diversos. "Una de nuestras potencialidades es la diversidad geográfica", resaltó el vicerrector de Internacionalización de la Universidad de Oviedo, Daniel Santos, a la cabeza de este proyecto junto a la directora del área de Movilidad Internacional, Ana Isabel Álvarez, que ejerce, además, como directora de la alianza. 

Como destacó el rector Ignacio Villaverde, en el acto inaugural de la cumbre, dos de los retos del consorcio es crear títulos compartidos de grado, máster y doctorado, promoviendo así la movilidad de alumnos y profesores, e impulsar proyectos comunes de investigación. "No es poca la tarea que tenemos por delante. Unidos somos más que diez universidades", afirmó Villaverde. Esa ambiciosa tarea empezó ayer con la definición de la estructura organizativa de "Ingenium" y la fijación de objetivos dentro de los diez "paquetes" o temáticas que conforman la alianza: titulaciones, investigación, digitalización, inclusión... A la reunión celebrada en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo, como líder del supercampus, asistieron representantes de las nueve instituciones extranjeras, que tienen un tamaño similar. Son la Universidad de Ciencias Aplicadas de Karlsruhe (Alemania), la Universidad de Medicina de Sofía (Bulgaria), la Universidad de Ciencias Aplicadas del Sudeste de Finlandia, la Universidad de Rouen-Normandía (Francia), la Universidad de Creta (Grecia), la Universidad Tecnológica de Munster (Irlanda), la Universidad Grabriele d’Annunzio de Chieti-Pescara (Italia), la Universidad Técnica Gheorghe Aschi de Iasi (Rumanía) y la Universidad de Skövde (Suecia). Por parte de la mayoría de ellas estuvieron vicerrectores de relaciones internacionales y directores de área, y en tres casos, participaron sus rectores: Dan Cascaval, de Rumanía; Heikki Saastamoinen, de Finlandia; y Maggie Cusack, de Irlanda.

Representantes de las diez universidades de la alianza, durante el acto inaugural, al que asistió el presidente del Principado. | Luisma Murias

Pero esa diversidad geográfica viene acompañada de "una diversidad cultural y normativa", como indicó el vicerrector de la Universidad de Skövde (Suecia), Mikael Ejdebäck. "Tenemos que aceptar esas diferencias con humildad y paciencia. Y eso nos hará más fuertes", apuntó el portavoz de una institución de más de 10.800 estudiantes y casi 400 profesores. Es decir, abrazar la diversidad académica ya es en sí mismo un reto mayúsculo, pero también abre oportunidades. Maggie Cusack, rectora de la Universidad Tecnológica de Munster (Irlanda), con 18.000 matriculados y 800 profesores, así lo apuntó: al pertenecer todos a países diferentes y tener una oferta académica tan distinta –algunas son universidades generalistas, mientras que otras están especializadas en ciencias aplicadas, en medicina, en ingeniería...–, "tenemos la capacidad de complementarnos y crear sinergias". 

"Ingenium" es, en palabras de Dan Cascaval, rector de la Universidad Técnica Gheorghe Aschi de Iasi de Rumanía, "ese más que necesitábamos". "Las diez universidades seremos solo una, de forma que nuestros estudiantes serán más competitivos, tendremos campus más internacionales y comunidades mejor conectadas", aseguró el máximo cargo académico de una institución con 210 años de historia y 13.500 alumnos y 600 docentes. Porque lo que propone este supercampus es impulsar un Erasmus a lo grande y permitir, por ejemplo, que los estudiantes puedan hacer una carrera en distintas universidades hermanas, obteniendo al final un título común para todas ellas y sus países. "En 2023 empieza una nueva era. ‘Ingenium’ es más que un proyecto, es el hogar de todos nosotros", remató Cascaval. 

Para las diez universidades, el supercampus recién constituido es una "prioridad máxima", como expuso Eric Dargent, vicerrector de relaciones internacionales de la Universidad de Rouen-Normandía (más de 31.00 alumnos y 1.500 profesores). Tanto es así que la institución francesa cuenta con financiación del gobierno de Macron para potenciar su internacionalización y la movilidad de personal. "Esperamos poner en marcha títulos conjuntos e ‘Ingenium’ debería permitirnos aumentar nuestra participación en convocatorias europeas de investigación", dijo. También la Universidad alemana de Ciencias Aplicadas de Karlsruhe lleva años dando pasos en internacionalización, pero ahora el supercampus que lidera la Universidad de Oviedo "abre la oportunidad perfecta" para avanzar en este reto. "En nuestro caso concreto, que somos una universidad de ciencias aplicadas, en las que nuestros profesores deben tener al menos tres años de experiencia en el sector privado y son obligatorias las prácticas en la industria durante un semestre, necesitamos atraer a más alumnas mujeres. Imagino que este será un problema compartido", manifestó Angelika Altmann-Dieses, vicepresidenta de asuntos internacionales de la institución Karlshure, con 7.000 alumnos y 300 profesores. 

Una Europa "fuerte y unida"

Según Heikki Saastamoinen, rector de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Sudeste de Finlandia, resultante de la fusión hace dos años de dos instituciones, es el momento de construir, también desde el lado académico, una "Europa fuerte y unida". "Tenemos que contrarrestar lo que está pasando en Ucrania con una Europa unida y lo mejor que tiene Europa son sus universidades", señaló. Su institución cuenta con 11.000 estudiantes y 660 profesores. La universidad más grande en alumnos de todas las que componen "Ingenium" es la de Creta, en Grecia, con más de 24.000 jóvenes. "Para nosotros hoy (por ayer) empieza un nuevo camino y estamos encantados de participar", declaró su vicerrectora de Internacionalización, Tsvetalina Tankova. Palabras similares empleó Maurizio Bertollo, responsable de Internacionalización de la Universidad Grabriele d’Annunzio de Chieti-Pescara, en Italia, con unos 23.000 estudiantes. 

En la cumbre de inicio de la alianza, que concluirá hoy, participaron una veintena de personas. En el acto de apertura de ayer estuvo el presidente del Principado, Adrián Barbón, que describió a la universidad como "la brújula de cohesión y del progreso de Europa". A través de esta brújula, ahondó, "Europa se aleja de su propia vejez, se reafirma y se readapta en esta era de transiciones que estamos viviendo". ¿Podríamos afrontar retos como la transición verde sin las universidades? Rotundamente no. La universidad es el factor motriz del progreso, la cuna de la innovación, la verdadera palanca del tiempo; siempre la Universidad va por delante", enfatizó Barbón, que hizo hincapié también en la necesaria transferencia del conocimiento a la sociedad. Al presidente le acompañaron el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, y la directora general de Universidad, Cristina González. 

Al igual que el resto de socios, el Rectorado de Ignacio Villaverde está convencido de que el consorcio ayudará a la Universidad de Oviedo a alzar el vuelo en internacionalización. La institución asturiana es una buena exportadora de estudiantes dentro del programa Erasmus, con más de mil al año, pero tiene escasas cifras de entrada de alumnos extranjeros: algo más de 600 dentro de Erasmus. Si vamos a la matrícula ordinaria –estudiantes que cursan una carrera entera aquí, en vez de un curso–, Asturias se sitúa a la cola de España, según las estadísticas del Ministerio de Universidades.

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