El HUCA duplicará la dotación de camas de psiquiatría juvenil ante la oleada de casos graves

La unidad de adolescentes del complejo sanitario ovetense, de cinco plazas, aumentará a ocho en breve y a diez a final de año

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HUCA / IRMA COLLIN

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Ante la oleada de casos graves de enfermedad mental entre jóvenes y adolescentes, el Servicio de Salud del Principado (Sespa) tiene previsto duplicar la actual dotación de camas de hospital destinadas a este tipo de pacientes en la región. El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) pasará de tener 5 plazas a tener 10, probablemente antes de fin de año. Habrá un incremento intermedio, de cinco a ocho camas, que previsiblemente se llevará a cabo "a corto plazo", según ha podido saber este periódico.

La Unidad de Psiquiatría del HUCA está emplazada en la quinta planta, bloque C, del complejo sanitario ovetense. Consta de 24 camas para adultos y cinco para jóvenes de 12 a 18 años. Estas últimas son las únicas destinadas a esta franja de población en toda la red sanitaria regional, tanto pública como privada.

La ocupación de la unidad infantil y juvenil es muy elevada desde hace varios años. La presión aumento aún más a raíz de la pandemia de covid-19, momento de eclosión de un volumen preocupante de cuadros graves. Conductas autolesivas, problemas depresivos, trastorno alimentarios y consumo de sustancias tóxicas son los cuadros patológicos que más proliferan en la planta.

A lo largo del año pasado, la unidad de adolescentes registró en torno a 150 ingresos. En 2016 habían sido 100. En 2019, más: 139. Durante 2022, la ocupación media de la unidad fue superior al 100 por ciento, lo que significa que durante buena parte del año hubo adolescentes ingresados por trastornos mentales que, ante la falta de camas en la citada planta, hubieron de permanecer en el área de Pediatría.

Una demanda antigua

El aumento del número de camas venía siendo demandada desde hace tiempo por los profesionales de la unidad. También ha habido padres de pacientes que se han sumado a la reivindicación, al constatar la dificultad, o incluso la imposibilidad, de que sus hijos accedieran a una de las plazas del HUCA.

Hace dos semanas, la joven avilesina Claudia García Calso, de 17 años, conmovió a cientos de miles de personas con un testimonio de su calvario de salud publicado en LA NUEVA ESPAÑA. Tres días más tarde, su padre, Javier García, ofrecía su versión en estas mismas páginas. Ambos hacían hincapié en la necesidad de aumentar el número de camas para adolescentes: "He conocido gente que no pudo ingresar todas las veces que necesitaba. Solo hay cinco camas en toda Asturias, las cinco en el HUCA. Estamos muy cortos. ¡Cinco camas para todos los adolescentes de Asturias! Hay mucha gente que lo necesita. Nunca he visto una cama libre", declaró a este periódico Claudia García.

El Plan de Salud Mental de Asturias 2022-2030, elaborado por la Unidad de Coordinación de Salud Mental del Servicio de Salud del Principado (Sespa), recoge como uno de sus objetivos específicos "consolidar la red de atención infanto–juvenil y la dotación multidisciplinar en todos los dispositivos". Bajo este epígrafe, señala la necesidad de "dotar a los servicios de salud mental infanto-juvenil de recursos humanos y económicos y de espacios físicos necesarios para desarrollar adecuadamente un tratamiento integral de los problemas de salud mental, mediante aquellas intervenciones psicológicas, farmacológicas, sociales y de cuidados, necesarias para mejorar el bienestar y la capacidad funcional, prestando atención a los factores familiares y al contexto social".

Intervención precoz

En esta misma línea, el citado documento –que en breve plazo será aprobado por el Consejo de Gobierno y enviado a la Junta– establece la adecuación de las plazas "en los recursos de atención de día y de atención hospitalaria".

El Plan de Salud Mental destaca que "es importante abordar los trastornos mentales desde la etapa de la infancia y adolescencia, ya que un porcentaje importante de los problemas de salud mental en personas adultas se inician en esta etapa". Asimismo, indica que "la intervención precoz es clave para evitar la cronificación de determinados problemas en la población más joven, como los derivados del uso y abuso de las nuevas tecnologías y otras conductas adictivas".