Opinión

Moviendo montañas

El impacto para Asturias de una infraestructura que hace historia

Bocas de los túneles de la variante de Pajares en la vertiente leonesa.

Bocas de los túneles de la variante de Pajares en la vertiente leonesa. / Irma Collín

Históricamente, las infraestructuras han impulsado el desarrollo económico de Asturias. Lo hizo la Carretera Carbonera, ideada por Jovellanos en 1794 con la función de canalizar el transporte del mineral desde el Valle del Nalón al Puerto de Gijón. Tuvieron que pasar 48 años antes de que la Carbonera pudiera materializarse, y diez años después su función sería asumida por el Ferrocarril de Langreo, aunque su existencia fue determinante para que la siderúrgica de la Felguera se instalará en esta localidad allá por el 1858.

Lo hizo, por supuesto, la vieja rampa de Pajares, que a finales del siglo XIX con sus más de 60 túneles y sus 156 pontones supuso una hazaña para la ingeniería de la época. Redujo a 23 horas los seis días que entonces costaba cubrir el viaje entre Asturias y Madrid y dio a la cuenca hullera del Caudal el empuje que necesitaba.

Estoy convencido de que la variante de Pajares, que este 30 de noviembre entra en servicio y acerca la alta velocidad a Asturias, tendrá un impacto mayor, porque una infraestructura bien diseñada que de verdad mejora la movilidad de las personas puede mover montañas en el sentido literal de la expresión.

Somos tan severos al juzgarnos a nosotros mismos que no damos importancia a todo lo que somos capaces de llevar a cabo. El ejemplo es esta obra, al alcance de muy pocos países del mundo. Su túnel de 25 kilómetros es el séptimo más largo de Europa. Discurre a 1.000 metros de profundidad bajo la Cordillera Cantábrica y ha precisado de cinco tuneladoras con una longitud equivalente a la de la torre Eiffel y del trabajo de 5.000 profesionales.

Es un hito mayúsculo de nuestra ingeniería, un despliegue tecnológico y de seguridad sin precedentes con una versatilidad máxima, que permite la circulación de trenes de viajeros en ancho convencional y en ancho estándar a 275 kilómetros a la hora y de trenes de mercancías. Hay realizaciones que elevan la autoestima de una sociedad y proyectan al exterior toda la potencialidad que atesora. Esta lo hace con creces.

Es un hito mayúsculo de nuestra ingeniería, un despliegue tecnológico y de seguridad sin precedentes con una versatilidad máxima, una realización que eleva la autoestima de la sociedad

Es verdad que esta conexión de Asturias con la Meseta se ha demorado algo más de lo que hubiera sido deseable, pero lo que es indiscutible es que su función vertebradora y de cohesión del territorio justifica hasta el último céntimo de los 4.000 millones de euros de inversión.

Porque, la puesta en marcha de esta variante es la llave maestra que abre la puerta de la prosperidad para Asturias. Será rentable en una triple vertiente: en la social, porque corrige desigualdades y ofrece nuevas oportunidades de desarrollo personal y laboral a los asturianos; en la económica, ya que potenciará el turismo y fortalecerá de entrada la actividad de los principales polos industriales del Principado; y en la medioambiental, al evitar la emisión de miles de toneladas de CO2 y haberse diseñado de manera respetuosa con el entorno. La cercanía es un elemento vital de la convivencia. Y esta infraestructura ferroviaria la acrecienta. La nueva conexión supone una mejora de tiempos, más de una hora menos de viaje que ahora, para todos los viajeros con origen en Madrid, Segovia, Valladolid, Palencia o León y que lleguen o salgan de Asturias. Y en los primeros meses de 2024, una vez circulen los nuevos trenes de la serie 106 de Talgo, se recortará en un cuarto de hora más el tiempo de viaje al aumentar con ellos la velocidad.

La magnitud de esta infraestructura ha ocupado a distintos ministros y Gobiernos. Es un proyecto de país del que debemos sentirnos orgullosos. Nos hará mejores, más competitivos y sostenibles. Ensanchará nuestros horizontes. Asistir a su inauguración es también un regalo para un recién llegado al cargo. Me siento un privilegiado de estar al frente del ministerio que va a dar el pistoletazo de salida a esta gran oportunidad de desarrollo para las asturianas y asturianos. Asturias y España están de enhorabuena.