Los expertos apremian a acelerar el reglamento de la ley demográfica

La norma inicia su tramitación en la Junta con un llamamiento a avivar el ritmo para que el texto no pierda "sentido y actualidad"

El proyecto de ley autonómica de impulso demográfico empezó a desbrozar el camino de su trámite parlamentario con un empujón para la aceleración de su puesta en marcha. Más de un año después de la publicación del texto, la norma abrió su camino en la Junta con la primera sesión de un calendario que pone el horizonte de la aprobación final en mayo y que ayer escuchó el apremio de algunos de los especialistas llamados a comparecer en el parlamento. Hubo en la larga jornada de comparecencias quien emplazó al Gobierno a avivar el paso y desarrollar "rápidamente" el reglamento después del más que seguro refrendo que la norma recibirá en la cámara.

Los convocados, en su mayor parte a iniciativa del PSOE, convinieron que será ese paso el verdaderamente crucial para el aterrizaje de una norma que se ha concebido, y esto no es un reproche, como un texto "de capa alta", "no de medidas concretas, sino de principios generales, de enfoque y orientación". La definición de Pablo Priesca, exdirector de la Fundación CTIC, identifica por eso "el gran reto no en la redacción de la ley, sino en su implementación" y en el "fuerte liderazgo" que sea capaz de asumir "quien haga la labor de coordinación".

Los responsables actuales y pasados de la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER) habían dejado sentado también su respaldo a la ley tal y como está diseñada, como paraguas, marco de actuación o directriz general de obligado cumplimiento, y fue su gerente, Juan Antonio Lázaro, quien dejó mencionada la necesidad de "desarrollar rápidamente el reglamento".

De momento, la tramitación de esta ley de muy larga gestación política empezó ayer con prisa. Con dieciocho especialistas convocados en un solo día –acudieron doce– y la sensación generalizada, esto lo dijo el catedrático de Geografía Felipe Fernández, de que el texto "carece de concreción en muchos apartados", pero también de que esa supuesta falla es "fácilmente subsanable en su desarrollo a través de reglamentos o estrategias". No entraron los comparecientes, en sus respuestas a los turnos de preguntas del PP, a concretar si sería deseable que la propia ley imponga un plazo para el reglamento, pero sí urgieron su desarrollo a riesgo, vuelve Lázaro, de que si no se acelera su concreción la norma pueda perder "sentido y actualidad". El texto es necesario, asegura Fernández, para que la gestión de la crisis demográfica asturiana pase de los planes y "documentos de carácter orientativo" que la gobernaban hasta ahora a un marco legal obligatorio. Luis Miguel Rebustiello, exgerente del READER, valora que la ley encomiende su implementación a "una comisión gubernamental" con directores generales del Principado y, hablando de la nueva arquitectura institucional que crea el texto, Cecilia Pérez, presidenta de la Federación Asturiana de Concejos (FACC), reclama la inclusión de los ayuntamientos tanto en esa comisión como en el "observatorio" y el "Consejo Social" que también prevé la norma.

La inconcreción de las medidas que acopia la ley es la queja que mejor se extiende por la porción de los intervenciones que la denostaron. Ángel Mario Díaz, presidente del Foro de la Familia de Asturias, no ve "ni una mala palabra ni una buena acción" en un texto en el que ha contado las veces que se utiliza el futuro imperfecto –"se garantizará, se impulsará se promoverá…"–. Le salen 169. Para atajar la urgencia del problema, afirma Geli González, secretaria general del sindicato agrario ASAJA, "no hacía falta una ley" y menos un "documento generalista que trata muchas cosas sin entrar a definir ni concretar políticas".

La larga sesión de comparecencias dejó tiempo además para poner acentos en aspectos muy específicos, como la clarificación de la propiedad rural que sólo enuncia la norma, o para que Reyes Ceñal, directora de Compromiso Asturias XXI, valorase la mención del plan y la oficina del retorno que también incluye el texto y ofreciese a su asociación como punto de apoyo. Se trata, dijo, de "buscar un modo de mirar" hacia el segmento que ellos representan, el de la "nueva emigración asturiana", entendida en sentido amplio como la de las "personas activas".

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Habla Belarmino Fernández Fervienza, alcalde de Somiedo, presidente de la Red Asturiana de Desarrollo Rural, y en dos trazos simples pinta la singularidad demográfica asturiana y sus implicaciones. Va a contar un caso práctico que además se basta solo para explicar lo que defiende Asturias en el debate sobre la financiación autonómica y el coste de los servicios: "Somiedo tiene una población equivalente a la de la calle de una gran ciudad. Para recoger la basura, necesito dos personas y un camión durante dos días; eso mismo en la ciudad es media hora".