13 de marzo de 2013
13.03.2013
Un invento del siglo XX con antecedente en Avilés
 

Dos avilesinas pusieron en pie a la mujer

l El riojano Manuel Jalón, considerado padre de la fregona, se inspiró en el ingenio que dos vecinas de Avilés registraron en 1953
l Julia Montoussé, ingeniosa ama de casa, falleció en 1971; su hija Julina Rodríguez-Maribona, enfermera, hace ocho años en Suiza

13.03.2013 | 00:00

Julia Montoussé Frages y Julia Rodríguez-Maribona, que diseñaron una fregona en 1953 que once años después mejoró y patentó el riojano Manuel Jalón Corominas, fueron madre e hija. La primera falleció el 27 de septiembre de 1971 y la segunda en la ciudad suiza de Neuchâtel el 16 de marzo de 2005, sin sucesión. En 1953 registraron un sistema de escurridor en el que Jalón, al que se atribuye este invento, se basó para desarrollar el suyo. «Resulta realmente curioso descubrir cómo a la esposa de un industrial como Abilio Rodríguez-Maribona y a la "delicada" hija de éstos se les pudiese haber ocurrido inventar este artilugio y patentarlo, cuando en España no existía nada parecido. Aun así, conociendo a Julina (prima de mi madre) no resulta tan raro, pues fue una mujer ingeniosa, ocurrente, divertida y muy decidida», sostiene Julio García-Maribona Rodríguez-Maribona, pariente de las inventoras avilesinas; unas adelantadas para su tiempo.


Julia Montoussé Frages, catalana que veraneaba con su familia en Salinas, contrajo matrimonio con Abilio Rodríguez de Maribona y Muñiz, un conocido industrial avilesino (Avilés, 1895-1962) hijo del banquero José Rodríguez Maribona. Fruto de este matrimonio nació la que fue su única hija, Julia Rodríguez-Maribona Montoussé, Julina. Siempre según la documentación facilitada por su pariente Julio García-Maribona, madre e hija diseñaron un sistema para fregar que ponía a las mujeres de pie. A mediados de los cincuenta del pasado siglo, cuando registraron su artilugio, eran ellas las que fregaban los suelos, y lo hacían de rodillas, una postura humillante de la que se derivaban problemas de salud (bursitis en las rodillas, problemas de espalda y de huesos, infecciones en las manos...).


El modelo de las avilesinas estaba formado por un cubo, un palo y un trapo acoplable a toda clase de recipientes (baldes, cubos, calderos) para facilitar el fregado, el lavado y el secado de suelos. Según un estudio de Julio García-Maribona, el modelo de las avilesinas llegó a ser adquirido por Manufacturas Rodex, de Manuel Jalón, con la intención de mejorar un modelo de rodillos que la firma ya comercializaba. El riojano, afincado en la capital maña, buscaba un sistema de escurridor y mopa redondos, y lo consiguió mejorando la invención de Julia y Julina, que registraron su ingenio para fregar el suelo de pie como modelo de utilidad en 1953. Un modelo de utilidad es un tipo de registro que protege modelos o formas con menor rango inventivo que las patentes de invención, y siempre que éste produzca una utilidad. La patente de invención, como la de Jalón, precisaba innovación a escala internacional, así como un marcado grado inventivo.


La sociedad Rodex llegó a fabricar una remesa de prueba con el ejemplo de las avilesinas como inspiración. No dio resultado. El problema: el modelo era de varias piezas de metal soldadas, que destrozaban las bayetas o mopas en sus primeros usos. Y el ingeniero riojano (fallecido en 2011 en Zaragoza, su ciudad de adopción, a los 86 años) siguió introduciendo retoques hasta alcanzar la fregona tal y como hoy la conocemos: fabricada de plástico fino, de una sola pieza, encajada de forma sólida y fácil en el cubo, de boca ovalada y con un escurridor de embudo con rejilla. Ligera, práctica y barata.


Jalón Corominas retomó y mejoró el diseño de las avilesinas, cuyo invento incluía un cubo de madera y una pieza de metal soldada, un mecanismo mucho más rudimentario y pesado que el posterior de plástico.


Abilio Rodríguez de Maribona y Muñiz, amante del automovilismo y que gestionó varios garajes en la época, y Julia Montoussé vivieron toda su vida en Avilés, primero en Villalegre (en la calle José Maribona) y después en la plaza de Domingo Álvarez Acebal. Su hija estudió Enfermería y emigró a Suiza, un país a años luz de una España entonces dictatorial en el que encontró la modernidad que no hallaba en su país de origen. El próximo sábado se cumplen ocho años de su muerte. Falleció en su país de adopción, pero sus restos reposan en el panteón familiar de la familia Maribona, en el cementerio de La Carriona. «Antes de morir dejó escrito su deseo de ser enterrada en Avilés, en el panteón familiar. Yo mismo fui a por sus cenizas y las deposité en La Carriona», explica Julio García-Maribona Rodríguez-Maribona.


Seis décadas después de que Julia y Julina registraran su ingenio, no hay casa sin fregona, un utensilio considerado hoy uno de los grandes inventos españoles del siglo XX y que tuvo inspiración avilesina.

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