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Las aves avalan la calidad ambiental de la ría

La tesis doctoral de César Álvarez Lao, fundador del grupo ornitológico Mavea, refrenda la mejoría de la calidad de las aguas y la multiplicación de las especies que las habitan

El estado ambiental de la ría de Avilés ha mejorado en los últimos años. Y esta mejoría está directamente relacionada con la instalación de depuradoras industriales y de una urbana. Así lo demuestran los datos recogidos por el grupo ornitológico Mavea durante 27 años y ahora analizados en su tesis doctoral por César Álvarez Lao, miembro fundador de esta asociación defensora de la naturaleza. "Desde que el saneamiento de la ría se puso en marcha, la paulatina reducción de vertidos se traduce en un aumento del número de invertebrados que viven en los fangos y también del número de aves acuáticas que se alimentan de los primeros. La correlación entre estos datos y el número de depuradoras es muy clara", afirma Álvarez Lao. Y añade que esta razón es mucho más poderosa que otras posibles, como el cierre de instalaciones industriales, una circunstancia que hace que haya menos vertidos al estuario.

"Podemos demostrar que el estuario ha mejorado desde un punto de vista biológico", subraya el autor de la tesis, que obtuvo la nota máxima, y que, junto al resto de compañeros de Mavea, reclama el reconocimiento de "importancia internacional" para el estuario de Avilés. "Hemos pasado los datos al Ministerio de Medio ambiente porque, a pesar de estar canalizado, el estuario sigue siendo un gran imán para las aves. De hecho, cada vez llegan más, pese a ser un hábitat muy transformado". La petición concreta es que la ría sea declarado Humedal de Importancia Internacional según el convenio de Ramsar.

En torno a 100.000 aves utilizan cada año la ría de Avilés como punto de repostaje, pese a que el espacio con el que cuentan para descansar es pequeño y está asediado por las industrias. Junto a la recuperación del estuario, otro aspecto que analizó César Álvarez Lao en su estudio es la influencia del cambio climático. "Y nuestra información no indica que el cambio global esté afectando de momento a las aves migratorias, al menos en el ámbito local". Su hipótesis es que como pasan muy poco tiempo en cada punto de repostaje, les influye más lo que ocurra durante el viaje y en los puntos de cría, en el Ártico.

La creciente presencia de aves, un contrastado indicador de salubridad ambiental, se añade a otros hallazgos anteriores que igualmente ilusionaron a los colectivos de corte ecologista por lo que significan de plus de calidad de las aguas: almejas, mejillones, cangrejos, berberechos y hasta ostras y angulas pueblan ya la ría avilesina, especialmente en la ensenada de Llodero, la única zona que tiene rango de área protegida dentro de la ría. Y es que la ría ha recuperado en los últimos años buena parte de la diversidad que perdió hace 60 años al tiempo que la industria pesada se asentaba en ambas márgenes de la ría y las aguas se enturbiaban.

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