14 de febrero de 2019
14.02.2019

El médico López Rivas pide beber agua del grifo "por salud, ecología y economía"

El exjefe de Digestivo del Hospital San Agustín reseña evidencias científicas que demuestran el poder contaminante de los envases plásticos

14.02.2019 | 03:04
Laureano López Rivas muestra el cartel realizado para concienciar de las ventajas de beber agua del grifo.

El exjefe del área de Digestivo del Hospital San Agustín, el doctor Laureano López Rivas, expuso ayer en un acto público celebrado en Avilés abundante número de razones para beber agua del grifo antes que la embotellada, y especialmente si esta segunda viene en envases de plástico. Las palabras de López Rivas sirvieron para abrir una campaña de sensibilización a favor del consumo de la llamada "agua corriente" que promueve la Plataforma por los Servicios Públicos de Avilés y Comarca, embrión de una deseada alianza regional que persiga el mismo objetivo.

El argumento de la salud fue el primero que expuso López Rivas en su alocución. En este sentido fue categórico: "Es más saludable beber agua del grifo que embotellada, especialmente si éstas últimas son azucaradas, porque de ese modo se previenen enfermedades tan importantes y tan frecuentes como la obesidad, la diabetes o la hipertensión arterial".

El médico aún fue más lejos: "Es mejor beber agua del grifo que la procedente de botellas de plástico por las siguientes razones: se reduce el uso de plástico de un solo uso, cuyo impacto medioambiental es bien conocido; el agua del grifo es mucho más barata -el agua embotellada puede costar hasta 2.000 veces más dependiendo del lugar y tipo de envase y del precio del agua en cada municipio-; y el agua embotellada en plástico puede contener pequeña cantidad de sustancias (microplásticos, ftalatos, bisfenol A, formaldehido o acetaldehído...) que a largo plazo podrían ser perjudiciales para salud. Sobre esto último hay evidencias científicas suficientes, en animales y humanos, para aplicar el principio de precaución vigente en la legislación de la Unión Europea y limitar el consumo. La alternativa mejor es consumir agua del grifo, porque la cloración garantiza la desinfección del agua y no perjudica a la salud indiferentemente de la edad del consumidor, da lo mismo que sean niños, que adultos, que gente mayor o incluso para preparar los biberones de los bebés".

Según López Rivas, la calidad del agua asturiana que llega a las casas es "excelente" y animó a consumirla "por salud, ecología y economía".

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