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Comienzan los trabajos para recuperar las dunas de Verdicio con flora autóctona

La actuación eliminará plantas invasoras y colocará pivotes de madera protegidos por redes para impedir el paso al sistema, muy deteriorado

Dos operarios instalan una red para intentar regenerar las dunas de Verdicio.

Dos operarios instalan una red para intentar regenerar las dunas de Verdicio. JULIÁN RUS

La actuación para la recuperación del sistema dunar de las playas de Tenrero y Carniciega, ambas en Verdicio, ya ha comenzado. El proyecto se divide en cuatro frentes: eliminación de plantas invasoras, introducción de flora autóctona, reconstrucción de la duna desaparecida en 2010 e instalación de captadores de arena. Para ello, la firma Ecología Natural, que dirige Carlos Ley, ha comenzado con la instalación de pivotes de madera que serán protegidos por redes para impedir el paso y permitir que se regenere la vegetación y permita el paso de arena.

El proyecto, que está coordinado por la Universidad de Oviedo y un equipo científico del Jardín Botánico Atlántico de Gijón, forma parte del programa europeo "Life+Arcos". "En un mundo civilizado, está prohibido pisar las dunas, que son el almacén de arena que le sobra a la playa. Si no se protege, si matas las plantas el entorno se quedará sin arena y también sin playa", señaló Carlos Ley, uno de los impulsores.

La actuación tiene su importancia por la gran pérdida del sistema dunar de Verdicio. Según los datos de la Universidad de Oviedo, esta zona contaba con 20.535 metros cuadrados de superficie dunar en 1959, mientras que en 2014, última fecha con mediciones, sólo contaba con 4.233 metros cuadrados.

Además de la pérdida de áridos, los arenales de Tenrero y Carniciega se han quedado sin un importante volumen de plantas autóctonas propias de las dunas. Por ello, los expertos tienen la intención de repoblar la zona con lechetreznas de playa, amapolas de playa y mielgas marinas, entre otras especies protegidas por el Principado. También trabajarán en la eliminación de plantas invasoras, como es el caso de la onagra y la uña de Gato.

A estas actuaciones, hay que sumar la reconstrucción de la duna que en junio de 2010 fue literalmente arrasada por la crecida del río y las lluvias caídas. La pérdida de ese sistema dunar alteró notablemente el paisaje de uno de los enclaves naturales del concejo y afectó también a la flora autóctona "delicada y que ha de estar más protegida".

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