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Ricardo Herrero, director del Santo Ángel: “Mantenerse separados es duro para una comunidad educativa cercana”

“Fomentamos la participación; los alumnos se implican mucho, pero no es lo mismo”

Roberto Herrero.

Roberto Herrero. M. Villamuza

Ricardo Herrero es el director del colegio Salesianos Santo Ángel, un centro con 766 alumnos de Infantil a Bachillerato.

–¿Qué ha cambiado este año en las aulas?

–En algunos cursos ha habido un cambio en los espacios o el número de aulas. También ha cambiado el número de alumnos, las rutinas, el tiempo de clase, los hábitos de higiene... pero, sobre todo, el modelo de actividades. Hasta ahora la educación en el colegio tenía una fuerte componente de actividades complementarias: actividades en la naturaleza, visitas a museos, talleres, actividades... Todo esto ha cambiado. Seguimos intentando fomentar la participación, conciertos en streaming, videoconferencias, encuentros online. Pero, aunque motivador, y aunque los alumnos se implican mucho, no es lo mismo. No han cambiado sólo las aulas, sino el “patio salesiano”, donde la cercanía y las dinámicas, no son lo mismo.

–¿Cómo se está adaptando el equipo docente a las nuevas medidas?

–La verdad es que toda la comunidad educativa se sigue adaptando rápido. Ya habíamos tenido un “entrenamiento” con el confinamiento, donde todas las clases habían sido telemáticas desde el minuto cero, por lo que estábamos preparados. No solo los profesores, también alumnos y familias han sabido asimilar los cambios con buena disposición y colaboración, aunque no son pocos. No solo en lo que podemos o no hacer en las clases, también los desplazamientos; mantenerse separados es duro para una comunidad educativa que tiene por seña de identidad la cercanía, las puertas abiertas, el contacto directo. El estilo de familia que nos ha identificado siempre ha tenido que amoldarse a estos tiempos difíciles.

–¿Y los alumnos? ¿Están preparados para las nuevas formas de educación vía online?

–La educación es presencial para Infantil y Primaria; si tenemos algún caso en casa, el seguimiento se sigue haciendo online, como el curso pasado. Los alumnos de primero y segundo ya estaban preparados a los cambios. Antes de la pandemia habíamos empezado a preparar el cambio digital. Ha sido muy sencillo adaptarnos al día a día. La semipresencialidad en tercero y cuarto de ESO fue un poco complicado al principio, pero una semana después de comenzar las clases ya teníamos ritmo de trabajo normal. En Bachillerato hemos podido tener clases presenciales y las hemos combinado con el sistema online para atender al goteo de casos de confinamiento.

–¿Cómo está siendo la colaboración con las familias?

–Su colaboración en esta etapa ha sido muy buena. Las familias son un pilar indispensable. Se nos hace raro no verlas en el colegio, pero mantenemos el contactos digitales, llamadas o vídeotutorías, por lo que podemos seguir trabajando como siempre, con un objetivo común: una educación de calidad para los jóvenes.

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