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Dos corveranos, atrapados en el diluvio de Alemania: "El sótano y la planta baja se había inundado; el agua les arrinconaba"

Zósimo Maestro y María del Carmen Rodríguez, que fueron vecinos de Las Vegas, relatan cómo vivieron el salvaje desbordamiento de los ríos germanos

María del Carmen Rodríguez y Zósimo Maestro, en su casa de Ahrweiler, pasado lo peor de las tormentas.

María del Carmen Rodríguez y Zósimo Maestro, en su casa de Ahrweiler, pasado lo peor de las tormentas.

El río Ahr cruza Ahrweiler, un pueblo de 27.000 habitantes que está en Renania Palatinado, muy cerca de Bonn, la antigua capital de la República Federal. Este río, un afluente sin pretensiones del Rin, destruyó tanto como un maremoto en la pasada noche del día 14 al 15. Lo saben bien Zósimo Maestro y María del Carmen Rodríguez, emigrantes por vía doble; cambiaron Zamora por Las Vegas y Las Vegas, por la rica Alemania Occidental.

“Llevaba lloviendo mucho dos semanas enteras, el río venía alto pero nadie había mandado desalojar. La alerta simplemente era naranja”, cuenta Daniel Fuente, el yerno del matrimonio zamorano. Fuente está en Las Vegas, en Corvera, pero aquella noche la vivió como si aquella agua en exceso le llegase al cuello y es que su mujer, María del Carmen Maestro, y las hijas de ambos, que son pequeñas y tienen nueve y diez años, sufrieron en sus propias carnes el mayor desbordamiento de la historia reciente de Alemania. “Los veranos los pasan con los abuelos. Dicen mis suegros que nunca habían visto el río como aquella madrugada”, confirma Fuente.

María del Carmen Rodríguez, la suegra de Dani Fuente, perdió a su padre en la obra de cimentación de Ensidesa. Fue campanero. Se casó con Zósimo Maestro, que se formó como tornero en Avilés. Un día, un hermano le consiguió un contrato de trabajo en Alemania y el matrimonio hizo las maletas y se plantó en Ahrweiler. María del Carmen Rodríguez consiguió trabajo como limpiadora doméstica. Es allí, en Ahrweiler, donde nació María del Carmen Maestro, la mujer de Dani Fuente. El matrimonio de emigrantes volvía por las vacaciones a Las Vegas todos los veranos. “María del Carmen y yo, de hecho, nos conocemos desde la infancia. Volvían al piso de Corvera que habían comprado en su día hasta que un día María del Carmen volvió definitivamente a los 27 años”, añade Fuente.

Así que, es la noche del miércoles fatídico. La familia se ha acercado al río, han grabado cómo baja, pero ha llegado la hora de irse a dormir. Llueve más de la cuenta. Habían comprado sacos terreros para formar un dique atrás, en el jardín. Por ahí pasa un arroyuelo, una ñora, que ese sí, se ha desbordado varias veces, pero es normal, con un poco que llueva, el cauce no da más de sí. “No esperaban que el agua llegase del río. Un río que está a casi trescientos metros de la casa de mis suegros”, cuenta Dani Fuente. Y lo que no esperaban es que la subida fuese del doble de lo hasta ahora conocido. “El agua nunca había pasado de los tres metros y esa noche subió hasta los seis”, detalla Fuente.

Llegan las once. Las hijas de Dani Fuente y de Carmen están durmiendo. El agua del Ahr está en la calle donde vive la familia de emigrantes. Tiene tres pisos. Aparte de Zósimo y de su mujer, también están en casa dos tíos de las niñas. El río está a las puertas. “Así Carmen despierta a las niñas. Mis cuñados las cogen y también a mi suegra y se van a casa del otro cuñado, que vive en una casa que está un poco más alta. Carmen, mi mujer, se queda con su padre. El agua sigue llegando. La casa tiene dos puertas. Ella se queda en una y mi suegro, en la otra. Quieren evitar que el río entre en la casa, pero pronto desechan la idea: tienen que subir a la primera planta. El sótano se había inundado por completo y la planta baja también. Ya era la una de la madrugada y el agua les estaba arrinconando”, cuenta Dani Fuente.

Dani Fuente y a su mujer se escriben por Whatsapp durante toda la noche. No hablan, sin embargo, hasta bien entrada la mañana del día 15. “Es la mujer más valiente que conozco y nunca la vi tan destrozada”, confiesa Fuente. “Hasta pasadas las once de la mañana del día 15 no pudieron salir de casa”, cuenta el marido. Y entonces fue el momento de hacer balance. El taller de Zósimo, que estaba en el sótano, inservible; la lavandería, también y el cuarto del Scalextric. Y la cocina y el salón. Y también el suelo de madera… Resulta que la casa de los Maestro fue en el pasado un centro social municipal que el Ayuntamiento del distrito puso a la venta y que Zósimo Maestro y María del Carmen Rodríguez decidieron adquirir. Siguen hipotecados.

Ha pasado una semana larga después de aquella noche larga de las inundaciones. Lo que han visto es que los vecinos de los pueblos de al lado se han volcado con Ahrweiler y ellos, la familia, han abierto una iniciativa por Bizum para recaudar dinero y organizar la ayuda: hay un vídeo en LinkedIn.

La familia sigue quitando barro y recibiendo a desconocidos que ofrecen su trabajo e, incluso, su dinero. Y no pueden estar más agradecidos. No hay luz y es muy posible que tarde en volver. El agua potable, sin embargo, ya está en los grifos. “Estuvieron varios días sin poder cocinar. Los vecinos voluntarios preparan la comida. Mis hijas ahora están en casa de una prima, a unos cuarenta minutos de Ahreweiler. No han visto nada de todo esto. Piensan que están de campamento”, concluye Fuente.

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