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Las cofradías ven riesgo de que se vacíen pueblos pesqueros por los parques eólicos

La flota de Asturias, Galicia, Cantabria y País Vasco advierte del impacto de los aerogeneradores marinos sobre los ecosistemas cantábricos

La instalación de un parque eólico marino

Un total de 23 federaciones, asociaciones y colectivos de Asturias, Galicia, Cantabria y País Vasco han rubricado un documento en defensa del sector pesquero del cantábrico-noroeste y en contra de la instalación de parques eólicos marinos. Según afirman, su implantación es incompatible con el mantenimiento de la actividad pesquera y el mantenimiento de la biodiversidad en los ecosistemas marinos. El temor es que la pesca desaparezca y las localidades costeras se vacíen, como ha ocurrido con centenares de pueblos en España.

Los pescadores asturianos ya habían levantado la voz contra el desarrollo de parques eólicos marinos. Su voz se suma ahora, a través de la Federación de cofradías de pescadores de Asturias, a la de más de una veintena de organizaciones que representan a una flota de más de 4.300 embarcaciones, y más de 12.000 pescadores que dan trabajo en tierra a más de 48.000 personas en las costas del Cantábrico y el noroeste del país. Su no rotundo al desarrollo de este tipo de instalaciones lo han puesto por escrito en el bautizado como “Manifiesto de Burela en defensa del sector pesquero del cantábrico-noroeste”.

Los pescadores explican que la costa Atlántica y del Cantábrico “no solo cuentan con una de las flotas de pesca más importantes de la Unión Europea, sino que es de las más ricas en caladeros de pesca”. Y matizan que solo en la costa asturiana y gallega hay “más de 200 caladeros catalogados y en unas condiciones inmejorables de conservación, como demuestra la gran cantidad de superficie cubierta por Espacios Marinos Protegidos” en ambas autonomías.

Los pescadores aseguran que “los proyectos de implantación de energía eólica marina en nuestras costas no son compatibles con los usos existentes, ni con la escasa plataforma continental de estas costas (...), ni con el mantenimiento de la actividad pesquera”. Añaden que los parques eólicos marinos “son también incompatibles con el mantenimiento de la biodiversidad en los ecosistemas marinos”. Y destacan los que consideran que son los “principales impactos acumulativos en el medio marino”. Uno de ellos es la contaminación acústica con “graves consecuencias para aves y mamíferos marinos, incluyendo la generación de ruido impulsivo que según los expertos pueden producir incluso su muerte”.

Otro de esos graves impactos sería “los cambios en la rapidez y dirección de las olas, así como los posibles efectos de alteración de las corrientes marinas y su afectación a los sustratos y la biodiversidad, con el consiguiente impacto en los hábitats de las especies de interés comercial para nuestra flota y la alteración de los ecosistemas”.

Los pescadores son rotundos: “No aceptamos este cambio de paradigma, que poderosos grupos de presión con anuencia en muchos casos de nuestras administraciones, pretenden imponernos, de ir hacia una industrialización del mar como fuente de energía renovable, en detrimento de la producción de alimentos sostenibles y saludables, del sector pesquero, sus familias, y las comunidades pesqueras sin que se haya hecho ninguna evaluación sensata de cómo afectan tales industrias a nuestros ecosistemas (...) El daño que se puede hacer a nuestro ecosistema es irreversible”, aseguran.

El malestar en el sector pesquero le lleva a trazar líneas rojas, y aseguran que una que “no se puede sobrepasar es la no afectación a caladeros de pesca y a la actividad pesquera”.

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