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La dirección mundial de Saint-Gobain estudia reconstruir el horno avilesino

Dos directivos de la corporación informan sobre el futuro del “corazón” industrial de La Maruca

Instalaciones de Saint-Gobain en Avilés. Mara Villamuza

La multinacional francesa Saint-Gobain estudia la reconstrucción del horno-float de la planta avilesina de La Maruca. Y es que dos altos directivos del departamento de Glass (construcción) de la histórica corporación gala estuvieron la pasada semana atendiendo la demanda de la dirección local de la planta: cambiar el “corazón” de Avilés –que se sometió a reparaciones este pasado otoño– por uno nuevo.

La decisión positiva de la dirección mundial a esta petición garantizaría el futuro de la fábrica avilesina por más de veinte años. Y es que las últimas obras de mantenimiento en el horno –del que salen las láminas de vidrio que luego se convierten en ventanas, lunas, espejos...– dejan un futuro de corto plazo. Los representantes sindicales señalan –lo han hecho en innumerables ocasiones– que su porvenir no va más allá de 2025.

Los dos altos mandos informaron a la dirección central de la multinacional de manera rápida, aunque, de forma no concluyente: señalan en su informe las necesidades de la fábrica avilesina como perentorias y, a la vez, subrayan el coste millonario de la instalación fabril.

El horno actual data de finales de 2008. En marzo de aquel año –antes del estallido de la Gran Recesión– había ardido de manera fortuita. La decisión de invertir en uno nuevo fue entonces inmediata. El año pasado –en noviembre– la compañía invirtió 3,7 millones de euros en unas obras que duraron 18 días, los que se tardó en asegurar el porvenir de la instalación.

Saint-Gobain Cristalería es la filial de la corporación francesa Saint-Gobain, que dirige Benoit Bazin, que advirtió a comienzos de este mes sobre el futuro negro del negocio de parabrisas: la mitad del complejo industrial avilesino. Y es que en Avilés se fabrican, por un lado, parabrisas y, por otro, vidrio para construcción (la multinacional lo llama “hábitat”). El futuro comprometido lo tienen los vidrios destinados a la automoción: lo reconoció Bazin en París en la Convención para el Diálogo Social de esta primavera. Sin embargo, el futuro del otro negocio avilesino no corre peligro por el momento (el nivel de producción es alto y, asimismo, el de exportación, señalan en el comité de empresa). Aquí es dónde afecta la buena salud del horno (este artefacto es el que alimenta al departamento porque los parabrisas se hacen con materia prima importada: no es lo mismo hacer lunas que parabrisas específicos).

Según ha podido saber este periódico, los dos directivos de la central parisina recibieron durante su visita –el día 10 y el día 11 pasados– explicaciones por parte de la dirección del centro sobre los números del complejo industrial avilesino: seguridad, rentabilidad, calidad, necesidades de inversiones y mejoras en las diversas instalaciones. Además señalaron su criterio sobre las características que debería tener el nuevo horno: tamaño, capacidad, modelo, fuentes de energía, emisiones, costos... La dirección local defiende un artilugio un poco mayor que el presente y que se alimente de energía renovable. Los dos directivos de la central de la corporación francesa han emitido un informe que resume su visita. Sus conclusiones están pendientes de la dirección mundial –la inversión que se planea es más que millonaria–, pero en la fábrica calculan que antes de que termine el año la corporación decidirá. Actualmente, el horno avilesino es el único de Saint-Gobain en la península.

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