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Saint-Gobain cesa dos días más su actividad en Avilés por la crisis del automóvil

La fábrica de La Maruca acusa la recesión, que se traduce en una acumulación de parabrisas ante la caída de las ventas de vehículos

Instalaciones de Saint-Gobain, al fondo, con las obras en marcha en la parcela del antiguo matadero. | M. Villamuza

La pandemia, la incertidumbre económica, la crisis de los microchips y un mercado a la baja que acusa la no renovación del parque automovilístico se traducen en una nueva parada en la línea de parabrisas de Saint-Gobain Cristalería en Avilés, la de Sekurit. La planta de La Maruca se verá obligada a parar dos días más, desde el mediodía de este martes, hasta el próximo jueves.

El precedente, este mismo mes, los días 14, 15 y 16 de mayo, cuando ya se produjo una primera parada relacionada con el momento presente: el elevado nivel de existencias que existe en los almacenes, la bajada de ventas y la falta de racks. Y como ya ocurriera días atrás, la medida afecta a unos 200 trabajadores. Para capear aquel golpe, la dirección de la empresa propuso recuperar esos días el año que viene, cuestión que convencía entre la plantilla. Ahora, lo que se ha trasladado es que aprovecharán la parada para realizar sesiones de formación.

La planta avilesina de Saint-Gobain va capeando poco a poco los golpes derivados de la crisis de los chips que paraliza el sector del automóvil. Para hacer frente a esa situación, la empresa ha empezado a virar su negocio hacia nuevas líneas de trabajo, como la que tiene que ver con el uso de materiales reciclados para la fabricación de vehículos.

Así las cosas, tanto las divisiones Saint-Gobain Sekurit como Saint-Gobain Glass de la multinacional están inmersos en un proyecto liderado por un fabricante de automóviles para reciclar lunas antiguas e irreparables, para convertirlas en el cristal de los nuevos modelos eléctricos. En este caso el fabricante tratará de establecer un ciclo cerrado para las lunas de sus coches como parte de la estrategia de economía circular de la marca.

El proyecto, al que se ha asociado con Reiling Glas Recycling, Saint-Gobain Glass y Saint-Gobain Sekurit, constará de varias etapas. Las empresas implicadas en ese consorcio han acordado llevar a cabo una prueba inicial de un año para poder conocer la calidad, la estabilidad y los costes del material. Si ese vidrio puede reciclarse de forma económica, las lunas fabricadas con materiales reciclados se utilizarán para los nuevos vehículos de producción con el objetivo de producir unas 40 toneladas de vidrio reciclado.

Para adaptarse a la nueva realidad del mercado, lo que Saint-Gobain se ha propuesto –y que depende de ellos mismos– para por hacer tiradas de producción largas de pocos modelos –en torno a una veintena– y con pocos cambios en la línea de trabajo o producir tiradas cortas de muchos modelos –casi un centenar–, lo cual conlleva hacer cambios, y rápidos.

En la parada de esta semana se prevé que habrá un grupo de aproximadamente una veintena personas que harán labores de reembalaje mientras el resto de los equipos serán convocados a sesiones de formación.

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