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Javier Ojeda | Vocalista de «Danza Invisible», actúa en Luanco el 5 de agosto

"No soy consciente de la marcha que tengo"

"A mí no es que me encanten los nuevos ritmos latinos, apenas pongo esa música, pero de ahí a decir que el reggaeton y el trap son una mierda, eso no es justo"

Javier Ojeda, en su anterior concierto en Luanco en 2017. | Ricardo Solís

Javier Ojeda, vocalista de "Danza Invisible" participará el próximo 5 de agosto en el festival "Luanco al mar", en una fiesta dedicada a los años ochenta.

–Su vida musical comenzó en 1982 con la grabación de "Sueños". ¿Se han cumplido tras cuarenta años?

–Sí, claro. Eso y más. Cuando empecé en el grupo yo tenía 17 años, no podía ni siquiera ni votar al PP, lo digo de broma porque de aquella ni existía, eran Alianza Popular. Lo único que quería en aquel momento era divertirme, emborracharme, ligar y poco más. Subirme a un escenario era único, forma parte de una banda de rock era lo más. No tenía perspectiva de futuro, jamás pensé que iba a estar cuarenta años.

–¿Se nota el paso de los años en el escenario?

–Eso que lo diga el público.

–¿Y cómo se ve?

–El otro día estaban poniendo un concierto en la televisión y me estaba diciendo mi mujer, te veo disparadísimo como si te hubieras metido algo. No soy consciente de la marcha que tengo.

–Viene a Luanco, ¿qué va a ofrecer en su espectáculo?

–Antes de la pandemia estuve allí con "Danza Invisible" y lo recuerdo con cariño, estuvimos tres días por allí. Esta vez vengo con un entente que es "rock and roll star", somos tres vocalistas que nos juntamos para ofrecer un concierto conjunto: Javier Andreu de La Frontera, Manuel España de La Guardia y un servidor. Cantamos 7 u 8 cada uno, y yo hará una muestra de mi trabajo más reciente, "Decantando", y clásicos de toda la vida del grupo. Es un formato que funciona muy bien y entre los tres nos llevamos bien aunque tenemos estilos dispares.

–¿Cómo se sintió durante la pandemia?

–En particular fui de los músicos que mejor me sentí. Con los años he desarrollado una capacidad de reinvención tremenda, si no me invento una cosa, hago otra. No me puedo quejar, para muchos de mis compañeros ha sido terrible. Este año hay sobredosis de actuaciones en directo y faltan muchos técnicos porque muchos se han buscado otro oficio en este tiempo. Me he sentido desprotegido por todos los partidos, no hubo ninguna mención a la problemática del gremio musical, que ha dado ejemplo en animar a la gente, ofrecer conciertos gratis...

–La música ha cambiado en estas décadas. Antes pegaba el pop y el rock y ahora lo hacen los ritmos latinos. ¿Qué le parece?

–Los tiempos cambian y que te tienes que adaptar o morir, también hay que decir que hay gente de mi generación que es estrecha mente. A mí no es que me encante ese tipo de música, apenas la pongo, pero de ahí a decir que todo el reggaeton y el trap es una mierda, eso no es justo. Habrá que preguntaerse porque el rock no conecta con la gente más joven. Eso sí, el rock de calidad siempre va a tener su publico, como el flamenco o la música electrónica de calidad.

–¿Le veremos haciendo reggaeton?

–No porque se vería como algo ridículo. Eso sí, en 1996 hicimos un tema de raggamufin, que es el antecedente más directo del reggaeton. En general, me aburre el mismo ritmo, pero hay temas que me gustan.

–Uno de sus últimos temas se titula "No sé decirte adiós". ¿Eso es que no puedes dejar la música, pese a que no hable de ello?

–Has dado en la tecla, toda mi vida gira alrededor de la música, es mi pasión, por lo que lucho y siento.

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