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Javier Suárez Pandiello Catedrático de Hacienda Pública

"Nadie le pregunta a los vecinos de la comarca si quieren un municipio o cuatro"

"Las primeras ventajas de fusionar concejos sería recibir más dinero del Estado al sumar población y reducir el número de alcaldes y concejales"

Javier Suárez Pandiello. LUISMA MURIAS

Javier Suárez Pandiello (Gijón, 1959) vivió toda su infancia y juventud en Avilés. Catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo, es especialista en Federalismo Fiscal y Haciendas Territoriales, y ha asesorado en materias de financiación territorial a diversos gobiernos, además de haber formado parte de varias comisiones nacionales para el estudio y la realización de propuestas de reforma de la financiación local en España, además de formar parte del panel de expertos del Fiscal Affairs Department (FAD) del Fondo Monetario Internacional. Ha sido, además, uno de los autores del estudio que propició la reciente fusión de los municipios de Don Benito y Villanueva de la Serena, en Extremadura. Su intervención, esta semana, en los cursos de La Granda, ha reabierto una vez más el debate sobre la posibilidad de fusionar municipios en la comarca de Avilés, que los alcaldes rechazan.

–Sabía que su intervención iba a ser polémica.

–Solo se me planteó poner el asunto sobre la mesa y respondí a lo que se me plantea.

–¿Cree que es posible extender la fusión de Don Benito y Villanueva de la Serena a un territorio como la comarca de Avilés?

Don Benito y Villanueva de la Serena son el prototipo de una fusión de municipios ordenada para ganar en eficiencia en la prestación de servicios a sus ciudadanos. Es cierto que son dos concejos muy similares en dimensiones, población, y con vida en común entre sus ciudadanos. La diferencia importante que se dio en este caso con respecto a otras propuestas es que se planteó como una fusión real, y no como una absorción de uno a otro.

–¿Cómo fue el proceso?

–El informe que realizamos era secretísimo. Estaban de acuerdo en dar ese paso los dos alcaldes, los sindicatos, los empresarios… pero el plan no podía salir a la luz mientras no estuviera todo ordenado. No lo sabía ni el presidente de Extremadura, que se enteró cuando los alcaldes fueron a comunicarle lo que iban a hacer. Se quería tener la información y los análisis que justificaran esa fusión, para evitar ataques basados solo en sentimentalismos. Lo tradicional es la desanexión, y no la fusión.

–Los alcaldes de la comarca de Avilés dicen que ahora no es el momento de hablar de fusiones, pero es un asunto que lleva décadas planteándose y nunca es el momento.

–El temor es a que se produzca una absorción de uno o unos municipios sobre otros, y no una fusión real. Es cierto que ahora no es el momento de abrir ese debate porque hay otras prioridades, pero nunca es el momento y menos en una crisis, aunque ahí está el ejemplo de Grecia, que tras ser intervenido por Europa ejecutó una reducción enorme de municipios para ahorrar costes y optimizar servicios como una nueva manera de organizarse como país.

–Pero cuando se habla de fusión de municipios se plantea con concejos de pequeña dimensión.

–¿Por qué solo se piensa en concejos de pequeño tamaño y rurales, y no en los grandes? No se puede abordar una fusión porque sí, como no debe ser la población el único criterio que sirve para establecer un municipio. El límite está en el hecho de tener capacidad de gestión para prestar los servicios mínimos que los ayuntamientos tienen encomendados por ley. Por ejemplo, quizás no conviene hacer un solo municipio de toda la comarca de los Oscos, porque es un territorio enorme y puedes provocar un incremento de desplazamientos y de inconvenientes a los ciudadanos. Pero ¿por qué nos fijamos en los concejos pequeños y no en los grandes? Es curioso que quienes se posicionan siempre son los alcaldes, pero nadie le pregunta a los ciudadanos. ¿Qué dirían los vecinos de Avilés, Castrillón, Corvera e Illas a una fusión si eso supusiera una gestión más eficaz de los servicios públicos? A lo mejor lo rechazan, pero no lo sabemos.

–Los alcaldes aseguran que los concejos de la comarca avilesina ya cooperan y colaboran entre sí. De hecho, hay una mancomunidad para impulsar el turismo.

–La comarca avilesina es un entorno en el que no se sabe dónde acaba un concejo y empieza otro. ¿Qué sentido tiene multiplicar servicios? Si los propios alcaldes defienden que ya colaboran y cooperan, ¿qué problema hay en ir un paso más allá? No veo ninguno, más allá de la voluntad política. Y una mancomunidad es una estructura adicional que conlleva costes añadidos. En general, salvo alguna excepción, han funcionado mal y han generado problemas. Al contrario de lo que ocurre con los consorcios, que son organismos más profesionalizados y menos politizados. Y en Asturias hay ejemplos, como Cadasa, Cogersa, y el consorcio de transportes. Bien, a lo mejor había que plantearse funcionar a través de consorcios.

–¿Puede explicar, en términos generales, qué beneficios aportaría una fusión de municipios?

–El primero sería recibir más dinero de las arcas estatales por el mero hecho de existir. En términos económicos, el modelo de financiación actual establece un sistema de transferencias estatales en función de la población: a mayor número de habitantes mayor ponderación, aunque en el caso de Avilés es un poco diferente al superar los 75.000 habitantes. Pero para que se me entienda, por ejemplo, en el caso extremeño, que Don Benito y Villanueva de la Serena sean un solo municipio supone que en vez de tener 40.000 habitantes cada uno, pasa a ser un solo concejo con 80.000. Al pasar de 50.000, recibe del Estado aproximadamente un 20% más de fondos, que supone el 30% de su financiación.

–Le acusarán de nuevo de utilizar solo planteamientos economicistas.

–Bueno, otra cosa es cómo lo gestionen los políticos. Otra ventaja sería de carácter electoral. El número de concejales depende de la población. Si se fusionan Avilés, Castrillón, Corvera e Illas, se reduciría considerablemente no sólo el número de alcaldes, sino también el de concejales. El dinero que se ahorraría se podría dedicar a contratar a profesionales para agilizar y hacer más eficaz la gestión municipal, por ejemplo, en lugar de pagar a políticos.

–Pero estamos hablando de municipios con gestión muy distinta, con servicios contratados con diferentes compañías, incluso con sus fiestas patronales.

–¿Y dónde está el problema? Nadie tiene por qué renunciar a sus fiestas, que pacten y acuerden unas grandes fiestas patronales para todos y que además cada uno tenga las suyas... Y en los servicios, pues habría que buscar la fórmula para que la basura y el agua, por poner algún ejemplo, funcione como consorcios... Lo que hace falta es voluntad política y ser creativo para buscar soluciones, que si se quiere se encuentran.

–La fusión de concejos también tendrá inconvenientes...

–Es cierto que puede haber riesgo de infrarrepresentación de algunos territorios. Este puede ser el temor de Illas, por ejemplo, y con razón. Pueden pensar que al ser el concejo más pequeño y con menos habitantes, puedan dejarles en el olvido los grandes, como pasa con las zonas rurales de Oviedo y de Gijón, que denuncian permanentemente lo que sienten como abandono. Pero que eso no ocurra depende de la voluntad política y de la gestión que se haga. También hay que tener en cuenta que cualquier cambio supone que haya ganadores y perdedores, y puede ser que quienes pagan más paguen un poco menos y al revés, pero eso también depende del gobierno que esté y cómo quiera financiar los servicios públicos a sus ciudadanos.

–Pero cada municipio quiere lo suyo.

–Ese es el problema, que en la práctica, en esta región en lugar de cooperar se dedican a competir. En un radio de 25 o 30 kilómetros vivimos 800.000 personas, y una parte importante de sus alcaldes se dedican a pelear por lo accesorio en lugar de pensar en lo importante y hacer frente a lo realmente relevante. En vez de ver cómo organizarse como una entidad mayor y ver los beneficios que supondría repartir el pastel en lugar de competir, sentimos que si en Gijón hay una cosa o en Oviedo, o en Avilés, o en Mieres, alguien lo siente como una afrenta, como si le arrancasen parte de su vida. Las empresas y las personas tienen que ser competitivas, no los ayuntamientos. Su función es otra.

–En Don Benito y en Villanueva de la Serena la fusión se sometió a referéndum y salió con una mayoría que a algunos sorprendió. ¿A usted también?

–Se les explicaron las ventajas y los posibles inconvenientes y se posicionaron. Yo me daría por satisfecho con que en la comarca de Avilés se preguntara a los ciudadanos qué harían si un municipio solo supusiera más eficacia y mejor gestión.

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