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La jornada continua "mola" en La Canal

La comunidad educativa del centro luanquín celebra el nuevo horario de mañanas: "El rendimiento por las tardes era menor"

Las maestras Miriam Ordoñez, Graciela Pérez y Julia García, ayer. | M. F.

La jornada continua ha llegado al colegio de La Canal de Luanco tras años y años de reivindicación. La de ayer fue su primera jornada. E Irene Artime, Scarlett Mulero, Diego Gutiérrez y Mara Gutiérrez, de sexto curso, esbozaban una sonrisa. "Venir por la tarde no mola", afirman. Y Mulero lo detalla: "Está guay tener jornada continua, así tenemos más tiempo para todo". Sus compañeros de clase asienten y continúan su camino a casa. Eran las 14.15 horas y hasta hoy no pensarán en las aulas.

La jornada partida comenzaba a las 09.15, como ahora, sin embargo, a las 12.45 horas finalizaba el horario de la mañana. Las clases se retomaban a las 14.45 y todos salían a las 16.15. Entre medias, había alumnos que se quedaban en el comedor escolar y otros, iban a casa a almorzar y regresaban al aula. "El rendimiento por las tardes era menor", confirman desde el profesorado. Graciela Pérez García es la tutora de segundo, profesora de Educación Física y madre de dos alumnos del centro. "Estoy encantada como profesora y como madre", señaló. El horario para los alumnos que van al comedor es similar, pueden salir a las 15.15 o bien a las 16.15 horas.

Mara Gutiérrez, Scarlett Mulero, Diego Gutiérrez e Irene Artime, ayer, a la salida del colegio de La Canal de Luanco a las 14.15 horas. | María Fuentes

Entre las familias, una mayoría apoya el cambio horario, sin embargo, hay quien opina que la medida no permite la conciliación laboral de las familias y que los beneficiados de este cambio son los docentes. "Los profesores tenemos las mismas horas de trabajo de siempre", aclara Julia García. Bernardo Fernández es padre de un pequeño de siete años y prefiere la jornada partida porque su hijo "solo puede ver a su madre quince minutos al día y por las mañanas".

Eso sí, el grueso de las familias apoyan la propuesta. Las abuelas Estrella Sierra y Joaquina Peláez ven el cambio "de maravilla". "Ahora los críos tienen más tiempo para hacer deberes y actividades y no andar de acá para allá todo el rato", señalan ambas. A Verónica Monteserín, madre de una alumna, el cambio también le parece "fabuloso": "Es que antes no tenían tarde y más en invierno, ahora les da tiempo a todo".

Y para finalizar, la pedagoga terapeuta del centro, Miriam Ordoñez, concluye: "Para los niños con necesidades especiales es muy beneficioso, sus familias tienen margen para llevarlos a terapia"

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