La procesión de Ramos estrena paseíllo arbóreo en Avilés

Las obras en la plaza de Pedro Menéndez obligan a La Borriquilla a cruzar el parque del Muelle, una ruta del agrado del público

I. G.

Ramos y palmas en alto esperan ser bendecidos en una plaza Carlos Lobo abarrotada. El párroco Hermes Osorio, nuevo en estas lides, recita el evangelio según San Mateo fuera del templo de San Antonio de Padua antes de rociar con agua bendita e intentar alcanzar todas los ramos de los fieles allí congregados. Dada la cantidad de personas allí citadas espeta: "Y el resto, que lo bendiga San Pedro". Provoca risas de los feligreses y todos juntos caminan para dar por inaugurada la Semana Santa avilesina. La Borriquilla espera para salir y la cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza lo tiene todo medido para procesionar y ambientar la entrada de Jesús en Jerusalem y atravesar, por primera vez, el parque del Muelle y, por lo tanto, un arco arbóreo que deja una nueva estampa en la Pascua local.

Algunos de los fieles que disfrutaron del paso en ese enclave, como María José Martínez y Matilde Menéndez, animaron a repetirlo en años venideros. También lo expresó Longina Rodríguez, que camina con un gran ramo de laurel que le entregó su "afiáu" Nicolás Nogales nada más ser bendecido. Hermes Osorio, párroco colombiano –suplió a Ángel Fernández Llano, fallecido en marzo– destacó nada más que realizó la aspersión, es decir, la bendición de los ramos con el hisopo, que "estaba ilusionado con su primera vez" en un Domingo de Ramos en Avilés. "No esperaba tanta gente", comentó tras reconocer después que cuando expresó que "el resto que lo bendiga San Pedro" solo quería dar "salero" a la celebración, como así lo entendieron los fieles.

Ya con el paso iniciado los miembros de la Orden Franciscana Seglar y niños ataviados con trajes de romanos, hebréos y apóstoles, resonaban las percusiones de los cofrades de Jesús de la Esperanza. Entre el público, Conrado Álvarez y Mari Carmen González, naturales de Aller y avilesinos de adopción, portaban sus ramos mientras veían pasar la imagen de Jesús, custodiada por la Guardia Civil, y a lomos de un borrico junto a San Pedro y San Juan. Ya en el parque del Muelle, y con representantes de las cofradías de la Semana Santa avilesina detrás, continuaba la procesión en la que también participaron las pequeñas Claudia Mallo y Lara Díaz, de cinco y cuatro años. La primera entregaría su palma a sus padrinos y tíos: Isabel Mallo y Mauro Naredo.

Con solemnidad, la banda de música cerraba la procesión y tras ellos, un numeroso grupo de mujeres, principalmente, portaba sus ramos bendecidos. El paso continuó por Emile Robin, Pedro Menéndez y La Cámara y allí, antes de encarar la calle que desemboca en El Parche, una mujer comentaba a otra: "Para mí, La Borriquilla es una procesión especial, es Domingo de Ramos, un día de reencuentro familiar con mi ahijada".