El dolor de una madre y la lealtad de un amigo

Una multitud sigue el Encuentro de Jesusín de Galiana, San Juan y la Dolorosa en una jornada de "conmoción" en la villa

El Miércoles Santo es el cenit de la Semana Santa avilesina. El Encuentro entre Jesús, su madre y ese amigo que no le abandonó ni cuando estaba dando los últimos suspiros en la cruz, San Juan, protagonizaron ayer uno de los actos más multitudinarios.

La procesión reunió en las calles de la villa cientos de personas de todas las edades y condiciones, unas atraídas por la fe otras por el espectáculo. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Galiana salió de la capilla de esa calle antigua de Avilés al encuentro de las cofradías de San Juan Evangelista y de Nuestra Señora de los Dolores que esperaban junto a la iglesia de San Nicolás de Bari.

Los "sanjuaninos" llegaron al Parche tras atravesar la calleja de los Cuernos, apretados los jóvenes cofrades por esa calle estrecha y apenas visita por el sol, para desembocar en la calle La Cámara y en la plaza del Ayuntamiento con ese baile con el que no se sabe si quieren darle ánimos al Santo o es fruto de la rabia por las horas de dolor vividas por su amigo Jesús.

Los «sanjuaninos», a la salida de San Nicolás de Bari. | María Fuentes

Los «sanjuaninos», a la salida de San Nicolás de Bari. | María Fuentes / I. Montes

Las cofradías de Jesusín de Galiana y de los "sanjuaninos" fueron fundadas ambas en 1947 y tienen cada una sus peculiaridades, la de Galiana fue la primera en admitir mujeres cofrades y permitir su participación en las procesiones de Semana Santa. La de San Juan está formada por jóvenes varones y solteros. La Cofradía de la Dolorosa data de 1953 aunque algunos documentos parroquiales adelantan su constitución al siglo XVIII.

Los tres pasos se juntaron en el Parche cuando el sol ya se había escondido y, cofrades y público recibieron en silencio las palabras de Sergio Santa Rendón, vicario parroquial de Pola de Siero y que pasó algunos años en la parroquia de San Nicolás de Bari con Ángel Garralda de párroco. Ayer estaba acompañado por el párroco actual Alfonso López.

Las cofrades ed la Dolorosa, acompañan el paso de la Virgen. | María Fuentes

Las cofrades ed la Dolorosa, acompañan el paso de la Virgen. | María Fuentes / I. Montes

"Pidamos al Señor que nos enseñe a amar como él nos amó. Y pongamos más esfuerzo personal para ser buenos cristianos". Después recibió a la Dolorosa "una madre traspasada por el dolor". El sacerdote hizo hincapié en el dolor de una madre cuando ve sufrir a su hijo y que no puede disimular de su rostro, el mismo de otras madres en situaciones similares. "El rostro de madres que pierden a sus hijos en la guerra, en la mina, en la mar. María caminó sola al encuentro de su hijo y estuvo erguida al lado de la cruz". "Nosotros recurrimos a María en demanda de consuelo porque somos sus hijos, y queremos que nos mantenga cerca de su hijo Jesús", declaró, sin olvidar sumarse a la "conmoción" que ayer se vivió en Avilés.

El sacerdote censuró a aquellos que se apartaron de Jesús cuando estaba sufriendo. "Dónde estaban aquellos que fueron curados por el Señor", se preguntó. En aquellos dolorosos momentos "solo quedaron la Virgen y el discípulo amado (San Juan). El amigo que permaneció fiel cuando tantos le abandonaron. El que acompaña a Jesús hasta el final".

Más de dos horas después de que arrancara el encuentro se apagaron el eco de los tambores.