La situación indefinida de la concejala de Vivienda causa fricción en Cambia Avilés

La parte de Podemos de la confluencia ve con desacuerdo que Ana Solís, que vive entre Asturias y Andalucía, no haya dejado su responsabilidad

La edil Ana Solís, en una rueda de prensa.

La edil Ana Solís, en una rueda de prensa. / Mara Villamuza

Saúl Fernández

Saúl Fernández

La situación indefinida de la concejala de Vivienda, Ana Solís Roza, está causando fricciones en el interior de la confluencia de izquierdas Cambia Avilés. Sobremanera, en la parte que corresponde a Podemos (la otra corresponde a Izquierda Unida). Esto es así porque Solís Roza, actualmente, trabaja en un centro de Formación Profesional del municipio de Málaga, a más de mil kilómetros de distancia de la ciudad en la que salió elegida concejala tras las últimas elecciones: de mayo de este año.

La parte morada de Cambia Avilés, según ha sabido este periódico, considera que el grupo municipal no trabaja con la potencia que correspondería a cuatro concejales dado que la presencia actual de Solís en el día a día está reducida por su condición de funcionaria de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía a tiempo completo y pese a que, según confirmó la propia concejala a este periódico, ella siga realizando gestiones correspondientes a sus responsabilidades (aparte de ser la concejala de Vivienda lo es también de Memoria Histórica y Consumo).

La presencia de Solís en los plenos municipales ha sido constante, pese a los mil kilómetros de distancia. Aguarda a la resolución de una pretendida comisión de servicios especiales (las que no son especiales están cerradas desde junio del año pasado). Esta comisión especial se concede cuando el funcionario es elegido cargo público, o sea, que sólo hay que pedirla. Solís cuenta con una media liberación incluida en el pacto de gobierno (no la ha activado nunca).

La marcha de Solís haría que la candidatura de Cambia Avilés moviera su banquillo. Elena García Gutiérrez sigue Ana Solís Roza en la candidatura de Cambia.

La marcha de Solís dejaría a Izquierda Unida con un solo edil en el Pleno municipal, una situación inédita en lo que va de siglo.