Entrevista | Rosa Menéndez Científica, impartió ayer una charla en Luanco

Rosa Menéndez, científica: "El papel de la mujer en la ciencia se ha de resolver con más apoyo social y educación"

"La inteligencia artificial ha de estar regulada, pero no debemos tenerle miedo porque las máquinas nunca podrán sustituir a las personas"

Rosa Menéndez, en una imagen de archivo.

Rosa Menéndez, en una imagen de archivo. / Luisma Murias

I. García

Rosa Menéndez es química y científica, fue presidenta del CSIC y ayer impartió una charla en el Museo Marítimo de Asturias, en Luanco. Habló sobre los desafíos científicos del siglo XXI. La conferencia estuvo enmarcada en unas jornadas feministas, que ayer comenzaron con un monólogo de la actriz Natalia Suárez titulado "Teatro de Rame". Nada más finalizar la función, llegó la hora de la ciencia al Museo, como ocurre en los últimos viernes. Rosa Menéndez atiende a LA NUEVA ESPAÑA por teléfono.

–¿Qué retos tiene la ciencia en el siglo XXI?

–Debemos tener en cuenta que llevamos veintitrés años de este siglo afrontando los problemas del cambio global, que afectan al planeta y también a la sociedad. Afrontando problemas de desertificación, combatiendo a las bacterias que contaminan las aguas, el crecimiento desordenado de las ciudades con falta de espacios verdes... y otros que están surgiendo porque la sociedad está en continua evolución. Conviven problemas que vamos arrastrando y otros nuevos.

–Hábleme de los nuevos.

–Si bien hay muchos más, quiero destacar cinco desafíos que pueden englobar lo que nos espera: el futuro del planeta, el cerebro y la inteligencia artificial, el conocimiento del espacio, los nuevos materiales y el envejecimiento y la medicina personalizada. La ciencia busca soluciones a estos retos y a otros desafíos que pueden surgir en cualquier momento, como fue la pandemia. El futuro del planeta quizá es el primero porque sin planeta no existiría el resto, la temperatura está en aumento propiciada por la actividad humana fundamentalmente, consecuencia de las emisiones de CO2. Y esto trae consigo los desastres a los que estamos asistiendo: inundaciones, sequía, incendios...

–¿De qué manera se puede corregir?

–Eliminando el uso de combustibles fósiles, facilitando las energías renovables, actuando sobre las industrias emisoras de CO2 –como es el caso de las cementeras– e incorporando tecnologías de captura que ya están desarrolladas. El uso de la biomasa, así como del hidrógeno verde, y la economía circular.

–¿Quizá se exija más al ciudadano de a pie que a las grandes compañías en este campo?

–Se exige a todo el mundo, el compromiso social no se puede olvidar, pero las empresas deben invertir en ciencia y las nuevas tecnologías que buscan las fórmulas para reducir su impacto.

–Antes citó al cerebro como área de interés científico. ¿A qué se refiere?

–El cerebro sigue siendo un perfecto desconocido, a pesar de que se han conseguido grandes avances. Pensaba en las enfermedades neurológicas, que cada vez afectan a edades más jóvenes. Se están desarrollando estudios sobre el mapa del cerebro y la conexión neuronal y estos días hemos visto como ya hay fármacos para retrasar el alzheimer.

–La inteligencia artificial. ¿Cómo la ve?

–La inteligencia artificial está resultando de gran ayuda al desarrollo tecnológico en muchos campos pero debe ser utilizada de una forma responsable. Hay que tener en cuenta la ética, ha de estar regulada y controlada, pero no debemos tenerle miedo porque las máquinas nunca podrán sustituir a las personas, son un complemento que facilita. Pero insisto: bajo control y regulación.

–La conferencia está enmarcada en unas jornadas feministas. ¿Cómo ve el papel de la mujer en la ciencia?

–Es uno de los retos que hay que afrontar, no se puede desperdiciar al 50 por ciento del talento. Según la Unesco, el 53% finaliza estudios de grado o licenciatura, el doctorado llega al 43 % de mujeres y que continúen en la carrera científica, solo un 28 %. El CSIC está haciendo un esfuerzo importante desde hace muchos años para intentar dar la vuelta a esa situación. He pensado mucho sobre ello y considero que la maternidad y la conciliación son factores que gravan a las mujeres. ¿Cómo resolver esa situación? Con más apoyo social y educación.

–He asistido a varios programas de promoción de los estudios científicos en institutos y todos llegan a la misma conclusión: faltan referentes. ¿Cómo lo ve?

–En las etapas más jóvenes, muchas estudiantes huyen de los estudios Stem, hay una baja matrícula en ingenierías, estudios técnicos y experimentales... Es necesario romper barreras, no tener miedo; las mujeres tenemos la misma capacidad y una cultura del esfuerzo añadida.