Llaranes se rinde a sus mayores

Catalina Aguilar y José Ismael Martínez reciben "encantados" y entre lágrimas sus premios "Güelo y Güela" del año

Noé Menéndez

Noé Menéndez

Catalina Aguilar y José Ismael Martínez no lo querían reconocer, pero ayer estaban llenos de nervios. Todas las miradas apuntaban hacia ellos y no era para menos. Y es que ambos vecinos de Llaranes recibieron el premio "Güelo y Güela del año" por parte de los vecinos del barrio, coincidiendo los festejos de Santa Bárbara. Y claro, entre tanto aplauso no pudieron faltar las lágrimas y la lluvia de besos para dos veteranos que, emocionados, no cabían en sí de alegría. En el acto estuvieron Ana Suárez Guerra, Pelayo García, Agustín Medina y Esther Llamazares, entre otros ediles del Ayuntamiento de Avilés.

"Con estos años ya no había nervios", bromeaba Martínez, que a sus 93 años no ha perdido el sentido del humor. Este avilesino sigue siendo un gran poeta, pero no solo eso, ya que además de escribir en sus años mozos se dedicó a inventar cosas. Todo eso lo compaginó con su trabajo en Ensidesa, donde fue el trabajador número 108 en la fábrica. "Mira que estuve años ahí, pero mira qué bien me conservo", proclamaba el avilesino, pieza clave en el crecimiento de Llaranes, ya que estuvo involucrado en la construcción de viales, iglesia y colegio.

El día de Reyes, Catalina Aguilar tendrá soplará 95 velas, aunque eso no le impide disfrutar en grande de jornadas como la de ayer. "No me lo esperaba, pero no puedo estar más encantada", reconocía la avilesina ante quien su familia solo puede "quitarse el sombrero". "Espero que me dejen cantar un poco, aunque me pone un poco nerviosa", señaló ella, que rápidamente tuvo que echar mano del pañuelo que tenía en su bolsillo para poner freno a sus lágrimas.

La ovación de las decenas de personas que se juntaron en la carpa instalada al lado de la iglesia no ayudó a Aguilar a contener sus lágrimas, que también acabaron por aflorar en el rostro de Ismael Martínez. Tras años siendo parte del barrio, ambos disfrutaron de una tarde que tardarán mucho en olvidar, al igual que sus familias, que no dudaron en acompañarles durante todo el homenaje.