La falta de inversiones y pedidos pone en alerta a los trabajadores de Saint-Gobain, temerosos de un ERTE

El SOMA-FITAG-UGT califica de «complicado» el futuro a corto plazo de la fábrica de La Maruca y reclama a la multinacional «que mire por Avilés»

Instalaciones de Saint-Gobain en Avilés.

Instalaciones de Saint-Gobain en Avilés. / Mara Villamuza

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Al tiempo que el mercado del automóvil "está lleno de incertidumbres" –así lo ha manifestado en infinidad de ocasiones la dirección española de la multinacional Saint-Gobain Cristalería–, lo está también el futuro más inmediato de la fábrica de La Maruca. De hecho, es "complicado y viene caliente", según explican los responsables de la sección sindical del SOMA-FITAG-UGT, la ganadora de las elecciones de hace dos semanas. "Todo esto tiene mala pinta y la tiene más porque no sabemos cuáles son las decisiones que están tomando con respecto a Avilés", señala Aitor Ruiz, el delegado del sindicato en la sociedad.

"Hay una crisis en el sector, no hay duda. Lo que hay también es una falta de compromiso con el futuro de la fábrica", se lamenta la parte del comité de empresa de La Maruca que lidera Verónica Fernández Otero –acaba de revalidar la presidencia del comité de empresa–.

Esta "falta de compromiso", entienden ella y sus compañeros, se nota "en que se mantienen algunas instalaciones obsoletas y hay una falta absoluta de inversiones".

La que todos los sindicatos esperan como agua de mayo es un horno float porque el que trabaja actualmente lo instalaron en 2008 y, aseguran en el SOMA, "tiene una vida activa de 15 o 16 años".

Saint-Gobain Cristalería tiene muy compartimentados los negocios vinculados a la industria del vidrio en su planta de Avilés: por un lado los parabrisas y, por otro, construcción. "Desde la crisis de 2008, el negocio del automóvil no hace más que caer", subraya Fernández Otero. "Mientras pasa eso, el departamento de Glass va bien". Este contexto es el que explica, por un lado, un "futuro oscuro" que certifica el proyecto que tiene la dirección de la multinacional de hacer menos de un millón de parabrisas el año que viene (sería el segundo año consecutivo en que la empresa presupuesta una cantidad a la baja). Este plan de trabajo se traduce en días que sobran. "Es decir, están hablando de una nueva regulación temporal de empleo: la séptima desde la pandemia, si no he perdido la cuenta", subraya el delegado Aitor Ruiz.

Para salvar el nuevo ERTE, el SOMA asegura que la dirección de la fábrica reclama que los trabajadores confíen en que "a lo largo del año traigan cesiones por parte de otras fábricas de la multinacional". Sobremanera, del este de Europa. Esto es precisamente lo que sucedió este año: hubo menos de un millón de parabrisas a principios de año, pero es previsible que el ejercicio actual se termine por encima porque en Avilés sacan la tarea de otros centros de trabajo. Sin embargo, esto no evitó acudir a otro ERTE –que finalmente no se aplicó, precisamente, al llegar los nuevos encargos–. En 2022 lo que hubo fue un ERE de extinción de empleo "Nos iban a despedir. Ese ERE fue innecesario y una irresponsabilidad por su parte. Han sido capaces de reorganizar Sekurit de manera silenciosa", analiza Ruiz. Actualmente, en parabrisas hay 180 personas.

O sea, la empresa pide confianza a los trabajadores y estos consideran que reclama más fe que confianza. Porque no ven la materialización de inversiones (lo que piensan hacer con el horno-float es, dicen, "un parche" para ver si el artilugio aguanta "dos o tres años más). La cosa con el corazón de la fábrica de La Maruca –eso es el horno– es que "Saint-Gobain no tiene otro en la península Ibérica". Cerró en Arbós, en Renedo, en La Almunia de Doña Godina y también en Lisboa. La empresa no apuesta por el horno porque todavía no tiene claro qué energía va a emplear (hablan de hidrógeno verde, fuel, de electricidad).

Por otro lado, el SOMA va a mantener su compromiso por "la reducción de jornada para poder crear empleo y fomentar la conciliación de la vida laboral con la personal". Respecto del próximo convenio, tiene claro que no se puede firmar uno "por debajo del IPC".