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Francisco Sánchez

Vita brevis

Francisco Sánchez

Cañas y berberechos

Votaciones desde las tabernas y contrincantes políticos que pisan poco los chigres

Menudo terremoto político que se ha montado en Madrid, que también es Madrit, Madriz y Madrí, porque es la muy antigua, noble y coronada villa, capital del Reino desde Felipe II. Ya se organizó allí una buena el 2 de mayo de 1808, cuando se alzó el pueblo madrileño contra los franceses y sus mamelucos, que luego se extendió a toda España y dio origen a la Guerra de la Independencia. No es comparable lo de este pasado 4 de mayo, pero los hay que han recibido un revolcón tal que lo han sentido casi tanto. El pueblo soberano ha hablado y, por lo que ha dicho, para algunos ya no es eso, sino chusma, soberana, pero chusma.

Y, además, tabernaria, que ya lo anticipó el señor Tezanos el día antes en un artículo, que se supo de él porque lo dijeron los medios de comunicación, porque pocos lo habrán leído.

En esa misma línea despectiva, la alta ministra doña Carmen Calvo vino a decir que habían perdido las elecciones porque ellos no hablaban de cañas y berberechos, sino de cosas de mucha enjundia.

Es cierto que el pueblo madrileño ha votado desde las tabernas, porque ha favorecido a la Ayuso, que mantuvo abiertos los establecimientos de hostelería y los comercios, en lugar de cerrarlos a cal y canto como en otros lugares. Se decía que esta señora no era muy inteligente, pero ha conectado con la chusma soberana mejor que la señora ministra, porque vive donde siempre en Chamberí y no se ha aislado en un casoplón de Galapagar. Por eso conoce de la importancia de las tabernas, que son como las salitas de estar de la ciudad, donde sí se beben cañas, pero no tanto se comen berberechos, sino modestas aceitunas, tortilla de patata, bocatas de calamares o zarajo de Cuenca, Y churros o porras con el cafelito.

Efectivamente, puede ser que la señora Ayuso no sea muy inteligente, pero ha demostrado serlo bastante más que sus contrincantes políticos. Tuvo las luces suficientes para mantener abiertas las tabernas, que son los lugares donde los madrileños socializan y se relacionan y, con ello, mantienen su humanidad sana. “Buenos días, don Fulgencio. ¿Un cafelito, como siempre? Hoy parece que va a hacer bueno”. “Diga usted que sí, Tomás”.

Con ello, además ha conseguido que la crisis económica haya afectado menos a esa comunidad que a otras, acompañado con sus bajos impuestos que es una medida que tiene la virtud de recaudar más, hasta el punto de que es la región de España que aporta más a la caja común. Oiga, que no por mantener a la hostelería y los comercios de Madrid en abertal el bicho chino se ha expandido significativamente más que en otros lugares, donde han cerrado todo a cal y canto, como en las provincias vascongadas, donde anda el morciguillo desbocado, seguramente porque le gusta más la sangre con el factor RH negativo, que es signo de identidad racial de sus gentes, como decía el padre Arzallus.

La doctora Calvo, doña Carmen, es indudablemente más inteligente y culta que la señora Ayuso, porque es de Cabra, que es cosa que imprime carácter. Es profesora de la Universidad, pero se ve que ha pateado poco la calle y desconoce lo que piensan y desean las gentes de los barrios madrileños, que efectivamente no son Einstein, porque mayoritariamente ignoran la formulación de la teoría de la relatividad, que Monedero cree que debe conocer todo obrero para poder votar correctamente a los suyos.

La profesora Calvo piensa que lo importante no son las tabernas, sino cosas de mucha más altura, como lo de decir “ciudadano, ciudadana, ciudadane”, que a la chusma soberana le importa un rábano, como es lógico porque, mejor o peor, habla un idioma inteligible, que es de lo que se trata.

Nuestro Adrián Barbón, que es de Laviana, ha resultado ser el más agudo de todos los sociatas, aunque algo tarde. Tras la debacle de Madrid, ha encabezado por fin la apertura de los chigres, sin complejos por que le acusen de tabernario de cañas y berberechos, aunque aquí la cosa es más bien de sidra y oricios.

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