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Las celebraciones religiosas en los concejos

El Cristo cura las penas de Candás

Cientos de personas arropan al patrón de los marineros en el día grande de las fiestas locales después de un año negro en la mar, como se subrayó en la Alborada

Candás, Mónica G. SALAS

En un año especialmente trágico para la mar en Asturias, con un balance de once tripulantes fallecidos y tres desaparecidos, entre ellos el candasín José Joaquín Cuervo, ayer la capital de Carreño se entregó por completo a su Cristo, al patrón de lo marineros, para pedir clemencia en el día grande de las fiestas locales. Las calles de la villa se abarrotaron de fieles, que asistieron con emoción al paseo que cada 14 de septiembre emprende el Cristo de Candás en recuerdo de sus pescadores. Esos que en el siglo XVI, según cuenta la historia, encontraron su imagen flotando en las costas irlandesas. Desde entonces, los candasinos le rinden culto y a él se aferran con la esperanza de que las olas no arrebaten más vidas. Pero hay veces que la fe no puede luchar contra la muerte y el destino, como sucedió el pasado 1 de septiembre.

El naufragio del pescador "Pepe El Tornillos", de 52 años, estuvo presente no sólo en la mente de todos los devotos que siguieron la procesión, sino también sobre el papel, en las palabras que el médico Marcelo Palacios, convertido en pregonero del alba, dedicó a su gente a las siete y media de la madrugada en el muelle local. A esa hora y en ese lugar se celebró la tradicional Alborada, que rinde desde hace 37 años homenaje a los marineros candasinos que dejaron sus sueños y su futuro anclados en el fondo del mar.

Ante la estatua de "La Marinera", obra del escultor Antón, Palacios entonó un discurso cargado de recuerdos y sentimientos que, como no podía ser de otra forma, tuvo a las olas como protagonistas. "¿Y que sería de esta villa sin la mar?", se preguntó una y otra vez hasta que encontró respuesta: "Sin ella, Candás perdería sus señas de identidad (?). Porque todo aquí está enraizado en el mar, hasta nuestro pensamiento y destino", afirmó para rematar con el estribillo de una canción popular: "Yo soy de Candás y mi vida está en el mar", y una frase llena de optimismo: "Carreño siempre se ha repuesto tras una tragedia. Hay que mirar hacia adelante, pero sin olvidar el pasado", aseguró. "Allí donde estéis todos los marineros fallecidos, espero que tengáis la paz y no olvidéis que seguís en nuestro pensamiento", concluyó.

Tras sus palabras, llegó el toque de silencio con una trompeta y la entonación de una oración, que dio paso a la salida de varias embarcaciones del puerto local. Unas veinte, la mayor participación en los últimos años, realizaron la ofrenda floral en alta mar. El encuentro fue seguido desde el espigón del muelle por un nutrido público, que inmortalizó aquel espectáculo de luz y nubes que veían sus ojos con sus cámaras fotográficas. También hubo espectáculo sonoro, que sus máquinas no llegaron a captar: todos los barcos tocaron la sirena antes de volver a puerto. Su sonido se oyó en todo Candás, al igual que las voces de las mujeres del pueblo, que ya en tierra bailaron la danza prima y entonaron la canción "Marinera".

Con el tiempo justo para cambiar los hábitos marineros por los de gala, los candasinos tomaron la villa para acompañar al Santísimo Cristo en el único día del año abandona el camarín de la iglesia de San Félix. Del templo salió a las once y media de la mañana, junto con la Virgen del Rosario, bien arropada por las mujeres de la Cofradía que le rinde culto, la Banda de Música y la Banda Gaites Candás. El fervor a pie de calle fue incuestionable. Y es que esta imagen es una de las más veneradas de la región. "Candás tiene un gran santuario y su fiesta es un referente de devoción popular en la región", afirmó el abad de Covadonga, Juan José Tuñón, que presidió ayer la misa del Cristo. Para Tuñón, haber estado en estas fiestas ha supuesto "alegría. Desde hace años tenía ganas de venir y más teniendo en cuenta la estrecha relación que hay entre Covadonga y Candás. Me he encontrado a mucha gente conocida", comentó.

La festividad concluirá hoy, día del Cristín. Durante la tarde, de 17 a 21 horas, habrá hinchables y juegos infantiles en la plaza de La Baragaña, Santarúa y el parque Maestro Antuña. A las 19 horas, la charanga "Pepe El Chelo y sus marchosos" recorrerá las calles del pueblo con su música, y a las 20.30 horas, en el Teatro Prendes, tendrá lugar el concierto del estadounidense Joel Rafael. La folixa se rematará por la noche con más notas musicales: orquesta "Dominó" en Les Conserveres, y sesión DJ en La Baragaña.

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