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La existencia de una falla fue la causa del mayor argayo en el monte Fuxa, en 2013

La geóloga Luna Adrados explica que es difícil evitar derrumbamientos en Candás, ya que las areniscas de la montaña se desprenden con facilidad

La zona del monte Fuxa que en marzo de 2013 se vino abajo, obligando a desalojar una casa.

La zona del monte Fuxa que en marzo de 2013 se vino abajo, obligando a desalojar una casa. M. G. SALAS

Una vez más, queda claro que contra la naturaleza no se puede luchar. A lo largo de la historia, el monte Fuxa ha sufrido numerosos desprendimientos de tierra y, según los expertos, seguirá sufriéndolos. La geóloga Luna Adrados explica que es difícil evitar argayos en la zona, ya que la

Los desprendimientos, en este caso, se producen por acción de la lluvia, que consigue filtrarse en las fisuras del monte, y no por la fuerza del oleaje. A diferencia de la senda de El Tranqueru, en Perlora -cerrada hasta la semana pasada a causa de un argayo-, el monte Fuxa no sufre los embates de la mar, debido a la existencia de una carretera. De no existir ese vial, asegura Luna Adrados, "posiblemente la montaña ya se hubiese desplomado entera".

Todo ello pone de manifiesto que la obra que deberá llevar a cabo la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente para afianzar las laderas del monte que afectan al paseo marítimo -tal y como le obliga a hacer el Tribunal Superior de Justicia, tras estimar un recurso del Ayuntamiento de Carreño-, no será nada fácil. Los expertos califican la actuación de "monumental", ya que afectaría a muchos metros cuadrados y, además, se correría el riesgo de que la instalación de mallas y muros de contención no sea suficiente, debido a la altura del acantilado.

El desmonte, por ahora no contemplado, fue una opción que se planteó en el pasado. Una empresa presentó hace más de siete años a todos los grupos políticos de Carreño un proyecto consistente en el desmonte del Fuxa, con el objetivo de mejorar y ampliar la fachada marítima de Candás, así como de promover la expansión de la villa por la costa.

"Nosotros creíamos que se podía aprovechar más ese espacio y establecer una comunicación natural entre Perlora y la capital de Carreño. Además, de esta forma la playa Palmera también ganaría horas de sol", explica José Luis García Salinas, representante de la empresa implicada en el estudio. El proyecto se presentó coincidiendo con la ampliación de El Musel. La idea era que el material extraído del monte se usara como relleno en el puerto de Gijón.

No obstante, Adrados asegura que esa medida, hoy por hoy, sería muy costosa y no solucionaría nada, ya que alteraría las condiciones de la montaña e incluso podría provocar más argayos.

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