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La Confederación acepta proteger la vega de Pravia con métodos "poco agresivos"

El organismo propone técnicas de bioingeniería y asume "como solución temporal" el traslado a las márgenes del Nalón de áridos arrastrados

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) está dispuesta a colaborar con los productores de kiwi afectados por las riadas para frenar los efectos que éstas provocan en las plantaciones, con especial atención a la pérdida de terreno. Una reivindicación del sector, que genera un total de 400 empleos directos en

En ese sentido, apuestan por soluciones de bioingeniería, menos agresivas medioambientalmente que las tradicionales escolleras, por ejemplo. También, por aumentar la vegetación de ribera, que "evita la entrada de sólidos, depura aguas y quita energía al río". En cuanto al posible dragado del tramo bajo de la cuenca del Nalón-Narcea, lo descartan debido al "insignificante" impacto que tiene en las inundaciones salvo en puntos concretos. Además, según avanza, estas actuaciones desestabilizan las riberas y provocan su erosión, por lo que no son la solución técnica más recomendable.

La Confederación sí se muestra dispuesta a permitir como "una solución temporal" el traslado a las márgenes del río de los áridos que quedan depositados en la cuenca formando grandes islotes, otra de las principales peticiones del sector. "Son un freno y depósito que quitan fuerza a la corriente, si se retiran los áridos puede haber problemas de erosión", detalla Gutiérrez, quien destaca la inversión de un millón y medio de euros para el mantenimiento de la cuenca Nalón-Narcea.

Unas medidas que permitan la protección de las producciones y el desarrollo socioeconómico que generan en el Bajo Nalón teniendo en cuenta que, según indica Gutiérrez, "hay que ser conscientes de la realidad y de que hay que convivir con las inundaciones". La zona forma parte de las áreas con riesgo de inundación significativo dentro del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación de la CHC.

El sector quiere escolleras

Por su parte, la asociación Asturiana de profesionales del kiwi valora positivamente el avance de la Confederación, pero advierte: "Hay sitios donde por mucha bioingeniería que apliquen viene el río y lo lleva todo, por eso defender puntos críticos con escollera es fundamental", señala Rafael Olivo, de la junta directiva. Para el colectivo, lo primero que hay que hacer en la cuenca es permitir que los propietarios limpien las riberas de sus fincas y trasmochen los árboles "para que no lleguen a 40 metros de altura, que es cuando se ablanda el terreno y caen al río llevándose 5 metros de diámetro o más consigo".

Un mantenimiento de riberas y la replantación de vegetación a la que los productores han estado siempre dispuestos "porque si yo pierdo metros de finca, ¿qué rentabilidad saco?", cuestiona Olivo, quien asegura que el sector sólo pide hacer lo que se hizo toda la vida en el río "hasta que vinieron estas leyes, que no nos dejan posibilidad de intervención, por lo que deberían hacerlo ellos, ya que prohiben tocar", estima. Olivo asevera que no conoce a ningún propietario que quiera cortar los árboles de ribera, pero sí exigen poder controlarla.

Los kiwicultores sí celebran, aunque con reticencia, la posibilidad de mover a las márgenes los áridos depositados en islotes, donde ya crece la vegetación, conocidos también como acarreos, que "parten en medio el río y desplazan el agua hacia las márgenes, contra los propietarios, por eso es importante desplazarlos a las orillas para dejar más cauce". Una actuación, entiende, que atañe a CHC como responsable del dominio público de las cuencas fluviales.

En síntesis, los productores de kiwi están dispuestos a realizar la limpieza y el mantenimiento de las márgenes de sus propiedades y replantaciones con vegetación de ribera, para lo que necesitan el permiso de CHC. Comparten el traslado de los áridos que propone el organismo público, pero entienden necesarias las escolleras en los puntos más críticos, donde más terreno come el río. "Tenemos inversiones multimillonarias en las que también hay dinero público; queremos que sean productivas, pero no nos permiten proteger esa inversión. Me parece absurdo", concluye Olivo.

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