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El paragües

Elitismo

Cómo no defender la educación pública si toda mi vida laboral se desarrolló en ella y mis hijos se educaron en centros públicos. La formación debe tener como base la familia y a ésta debiera corresponder elegir el centro educativo para sus hijos de acuerdo con sus convicciones y necesidades. No conviene confundir educación y fútbol porque en éste los forofos de un club pueden, lícitamente, tener los peores deseos para el rival, así que el ciudadano con sentido común no entiende el enfrentamiento entre educación pública y concertada . Es público lo que presta un servicio a los ciudadanos indiscriminadamente, venga de donde venga su titularidad, y eso lo hacen colegios públicos y concertados de titularidad religiosa y laica. Está contrastado que el puesto escolar en los centros concertados es menos caro que en los públicos. Lo de constreñir la educación concertada no es por eficiencia ni tampoco por servicio general a la ciudadanía, porque existen sensibilidades distintas y lo de “general” es una patochada. Así, parece absurdo que una ley de Educación limite las opciones de elección de centro. Como Celaá estudió en el Sagrado Corazón, mandó a sus hijas al privado elitista Bienaventurada Virgen María en Vizcaya, y como Pedro Sánchez se licenció en el Real Centro Universitario María Cristina, centro privado agustino adscrito a la Complutense, pues ellos seguro que saben por qué lo hacen, así que... ¡a confiar en ellos!

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