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Una actividad emblemática en crisis

El sector minero emplea en toda Asturias a menos de 1.500 trabajadores

La plantilla de Hunosa apenas supera ya las 1.200 personas, y en el Occidente hay unos 200 operarios en activo en Carbonar y en Uminsa

Dos mineros, en el interior del pozo Nicolasa de Hunosa.

Dos mineros, en el interior del pozo Nicolasa de Hunosa. J. R. SILVEIRA

Las Cuencas mineras asturianas tienen a día de hoy menos mineros en activo que nunca. La reconversión energética hacia sistemas más limpios, unido a la grave crisis que ha azotado el sector del carbón durante los últimos años por los reiterados incumplimientos del plan minero por parte del Gobierno han adelgazado hasta el extremo el número de mineros en Asturias. Actualmente son apenas 1.400 los profesionales del sector en la región, más o menos el mismo volumen de los trabajadores que han asumido las empresa ligadas a las nuevas tecnologías en los centros ubicados en El Entrego, Valnalón, (Langreo) y Blimea (San Martín del Rey del Aurelio).

Según las fuentes consultadas por LA NUEVA ESPAÑA, Hunosa tiene poco más de 1.200 mineros en su plantilla. Ahora mismo quedan abiertas tres explotaciones: Carrio, en Laviana, y los pozos San Nicolás (Nicolasa) en Mieres, y Santiago, en Aller. En los últimos años, la empresa pública, que aglutina al mayor número de mineros del país, ha ido cerrando explotaciones tanto en el valle del Nalón como en el del Caudal, conforme al calendario pactado con las organizaciones sindicales en virtud del plan de empresa 2013-2018.

Además de Hunosa, en Asturias operan, a día de hoy, solamente otras dos compañías extractivas. Por un lado Carbonar (Carbones del Narcea), que apenas llega al centenar de mineros en plantilla, tal y como explicaron las fuentes consultadas. También Uminsa, propiedad de Victorino Alonso, mantiene abierta la mina de Pilotuerto, en Tineo, donde el volumen de empleo es similar, en torno al centenar de trabajadores.

La crisis sectorial ha hecho caer otras grandes compañías durante los últimos años. Es el caso de la antigua Coto Minero Cantábrico, propiedad de Victorino Alonso, con explotaciones en Cerredo (Degaña). Una empresa que tras entrar en un proceso de liquidación fue comprada por el empresario asturiano Rodolfo Cachero, y transformada en la compañía minera Asturleonesa. Esta empresa también ha caído en el concurso de acreedores, y su situación es límite. También está en crisis otra gran empresa como la Hullera Vasco Leonesa, que pese a no operar en Asturias, sino en la vecina provincia de León, daba trabajo a cientos de asturianos en una plantilla que no hace mucho superaba el millar de trabajadores. Hoy, como Coto Minero Cantábrico, también atraviesa un proceso de liquidación derivado de las deudas contraídas por la imposibilidad de meter carbón nacional en las centrales térmicas.

La actividad minera, que durante décadas sostuvo el sistema económico de muchos municipios, se ha convertido casi en residual. Y todo ello pese a los programas de reactivación, que no han dado el fruto deseado. De hecho, los 250 millones de euros previstos en el último plan del Carbón 2013-2018 para invertir en el desarrollo de actividades de empleo que pudieran dar alternativas al carbón, aún no han sido ni siquiera presupuestados por el Gobierno.

Las comarcas mineras son hoy en día unos territorios que parecen abandonados a su suerte, más allá que desde los ámbitos sindicales y políticos se siga exigiendo al Ejecutivo central que cumpla lo pactado y genere el hueco térmico comprometido (del 7,5%) para que el carbón nacional tenga presencia en el mix energético español. Organismos como el Comité Económico y Social (CES) de la Unión Europea o la Agencia Internacional de la Energía (IEA, en sus siglas en inglés), han emitido informes resaltando la importancia del mineral dentro de las políticas energéticas de los próximos años. En España, país en el que el carbón es el único combustible fósil autóctono que evitaría una dependencia energética del exterior, la situación va a contracorriente. El sector sigue adelgazando en producciones y plantillas. Las Cuencas son cada vez un poco menos mineras.

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