Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un siglo del mercado de La Felguera

La plaza se inauguró en 1922 l Mari Carmen Correa tuvo 44 años su carnicería: "Cuando empecé pasaba once horas despachando sin parar"

Un siglo del mercado de La Felguera

Es una de las construcciones más emblemáticas de Langreo, aunque ya peina canas. Hace ya casi un siglo que la plaza de abastos de La Felguera mira la vida pasar, adaptándose a los nuevos tiempos a través de diferentes remodelaciones, tanto en su distribución interna como en su apariencia externa. Por el camino hubo una guerra civil, un mundial de fútbol, una reconversión industrial y algunos jugosos premios de lotería repartidos entre los clientes gracias al buen ojo de los comerciantes a la hora de elegir número. Un largo camino en el que el mercado de La Felguera siempre ha estado presente, aunque estuvo a punto de no ser así.

Todo empezó a principios del siglo XX. El Ayuntamiento estaba prácticamente en quiebra y el alcalde Celestino Cabeza pidió ayuda económica a Antonio Velázquez Duro y a su esposa, Dolores Fernández Duro, para construir una plaza cubierta en La Felguera. Se levantó junto a los jardines de la iglesia. Los mismos terrenos en los que, años después, en 1917, se acometió la ampliación de lo que hoy es el parque Dolores F. Duro, lo que obligó a demoler el primitivo edificio y trasladarlo a su ubicación actual. El coste del parque y la nueva plaza cubierta fue de 200.000 pesetas, financiados en su mayor parte por los Duro.

"Todo este proceso debe enmarcarse" -señala el historiador Francisco Palacios- "en una lucha localista muy abierta entre Sama y La Felguera. Los comerciantes de Sama se oponían al proyecto porque entendían que podía perjudicarles y eso se tradujo en una pugna entre los concejales de Sama y los de La Felguera. Otro de los argumentos que se daba para pedir la construcción del mercado era el abaratamiento de los productos, al generarse más oferta, ya que iría en beneficio de las clases más modestas", añade Palacios.

La nueva plaza de abastos se inauguró en 1922. En 1951 se amplió y en 2006 sufrió una nueva remodelación. Suma, por tanto, casi un siglo en servicio. Y la mitad de ese tiempo ha estado ahí la carnicera Mari Carmen Correa, decana de los comerciantes del mercado y jubilada el pasado fin de semana tras 46 años al pie del mostrador. "Empecé como dependienta en una carnicería y la dueña me traspasó el negocio a los dos años. Ella se llamaba también Mari Carmen, así que no tuve ni que cambiar el letrero", relata Correa con humor.

Los primeros años coincidieron con la pujanza económica de Langreo. "Había mucha más gente que ahora. Abrías a las 7.00 y cerrabas a las 18.00 y estaban atendiendo continuamente. Los mostradores eran de piedra, las persianas de madera y los camiones entraban dentro de la plaza a descargar", rememora esta carnicera natural de Ciaño, que el pasado sábado recibió el homenaje de sus compañeros.

La pérdida de población y actividad económica y "la apertura de los supermercados" hizo que la plaza de abastos fuera perdiendo peso, aunque Mari Carmen Correa se muestra esperanzada a la hora de valorar lo que tienen por delante los que siguen. "Yo he tenido como clientes a distintas generaciones de la misma familia. Lo más importante es la confianza de los clientes, esa proximidad no puede perderse", apostilla.

Compartir el artículo

stats