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Un año viviendo en un tubo de obra en Moreda

El leonés Marcos Moral Vidanes, que habita una estructura abandonada junto al puente de Marianes en Aller, pide ayuda para una vivienda digna

Marcos Moral Vidanes, en el interior del tubo. | Camporro

Marcos Moral Vidanes, en el interior del tubo. | Camporro

Desde hace más de un año, el leonés Marcos Moral Vidanes, que cuenta con más de setenta años, habita en el interior de un tubo de hormigón abandonado de las obras de canalización de la red del saneamiento de Aller. Está en el extremo norte del puente de Marianes, que fue construido por la Sociedad Hullera Española para pasar el carbón de los grupos de Cutrifera y el pozo San Antonio hasta el lavadero de Sovilla. La historia de este hombre comienza en la localidad leonesa de Villacalabuey, que abandonó años atrás con la intención de buscar futuro en el País Vasco. Allí realizó variados trabajos, como el de oficial de construcción. Pero tras salir ileso milagrosamente de un accidente en el que cayó desde un quinto piso, comenzó una marcha anónima por distintas provincias hasta acabar en el concejo de Aller, dejando que el olvido fuera haciendo desaparecer sus señas de identidad y también su pasado.

En este tiempo, el hombre ha realizado “pequeñas chapuzas” para algunos vecinos a cambio de un bocadillo y unas piezas de fruta, componiendo así una dieta de pura subsistencia. Sin embargo, llegó el coronavirus y las cosas se fueron complicando. El cierre de establecimientos e instalaciones públicas hicieron que Moral Vidanes perdiese la mínima comunicación que tenía con los vecinos, así como esas horas de tertulia en los bares locales donde se relacionaba con los parroquianos hasta la llegada de la noche, cuando volvía a cobijarse en su estructura de cemento, sin ninguna comodidad y con el débil calor de unos trapos.

Detalle del interior del tubo donde vive el leonés. Camporro

Así que este enigmático personaje acabó presentándose en las oficinas de los servicios sociales de Moreda, donde solicitó ayuda para regular su anómala situación. La trabajadora social que escuchó su sorprendente historia, abrió una investigación, iniciando primero un expediente de identificación, ya que a efectos legales este hombre no existía. Le gestionó un DNI y la cartilla del médico. También hizo la tramitación para solicitar una pensión y un domicilio donde pudiese vivir dignamente y abandonar para siempre el frío e incómodo tubo de hormigón.

Gestiones que, a día de hoy, todavía se encuentran en curso, aunque la necesidad de una vivienda es urgente. Así lo aseguraba el concejal Antonio del Peño que, aunque elogió la labor de la asistente social, manifestó la necesidad de darle “un impulso rápido” para que este hombre, que no cuenta con ningún recurso, deje de vivir a la intemperie. Una opción, como apuntó el edil, es que mientras Vipasa aprueba una vivienda social, se busque una solución temporal desde el Ayuntamiento con viviendas de su titularidad, como ocurre con las casas de los maestros en Caborana. “Se trata de una situación inhumana, nadie debe pasar los días de este modo, y mucho menos en estos meses gélidos”, aseguró Del Peño, señalando que Moral Vidanes “no quiere ser recluido en una residencia, sino que quiere ser libre y poder vivir como un ciudadano normal”.

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