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La variante deja en Lena un destrozo sin compensaciones ni nueva estación

Los vecinos claman contra un proyecto que causó daños por más de dos millones de euros sin plantear ningún tipo de contrapartida

Un vecino observa uno de los viaductos de la variante.

Un vecino observa uno de los viaductos de la variante.

Miguel Ángel Iglesias, presidente de la asociación de vecinos “San Antolín” de Sotiello (Lena), recuerda la primera reunión con los responsables del Administrador de Infraestructuras (Adif). Un encuentro en el que les presentaron las obras de la variante ferroviaria de Pajares. A él le bailaban los números y los planos. La certeza le quitó el aire: supo que su pueblo, tan bonito y acogedor hasta entonces, ya nunca volvería a ser como antes.

Miguel Ángel Iglesias, contemplando el valle lenense. | C. M. B.

Senderos destrozados, acuíferos y abrevaderos secos, grietas en los accesos y casas repintadas por el polvo. Así es Sotiello, la “zona cero” de la obra de la Variante. “Lo mínimo que tendrían que hacer ahora, es una parada del AVE en Lena”, lamenta Iglesias. Porque Sotiello es el pueblo más damnificado, pero los daños por la obra en el concejo llegaron a cuantificarse en más de dos millones de euros. Se remitió un informe a la Unión Europea para reclamar los arreglos o compensaciones. De esto hace ya casi un lustro, aún no hay respuesta.

Una panorámica del pueblo. Miguel Ángel Iglesias sube en su todoterreno por la pista de acceso a Alcedo de los Caballeros: “Desde aquí, podemos verlo todo”. Las embocaduras de los dos grandes túneles, el solar que dejó una parcela que se dedicó al almacenamiento de material. En el entorno, también se habilitó un vertedero. “Siempre fue todo muy complicado con esta obra”, apunta Iglesias.

No fue oscurantismo, pero sí faltó información. “Nos dijeron que el proyecto se podía consultar en el Ayuntamiento, que allí estaba todo detallado y con planos… pero no nos imaginábamos la envergadura que tendría esto” clama. En aquella primera reunión con responsables del Adif, ya les anunciaron que el plazo para la consulta pública había terminado y que empezarían las expropiaciones forzosas. El peor momento para los vecinos fue la perforación del túnel: “Cuando dispararon, esto fue un dolor”.

Estruendo a todas horas. Según Iglesias, las empresas hacían las voladuras a cualquier hora. Y sin aviso previo. “La primera vez que dispararon de noche, nos asustamos. Preguntamos al día siguiente si había habido un terremoto o algo… Desde aquel día, empezaron a disparar de madrugada”. Se colmó la paciencia de los vecinos. “Fuimos a denunciar, al principio no nos querían coger la denuncia. Luego fuimos al juzgado, pero se archivó”, relata el lenense.

Esas voladuras colmaron un vaso que ya estaba a punto de rebosar. “Hay mucho que contar. Podría hablarte también de que los camiones destrozaron las carreteras de acceso, de que tuvimos que prohibir la entrada de cubas porque estaba a punto de caerse el puente del pueblo... O de que repintamos las casas porque el paso continuado de camiones las puso negras, había unas polvoredas... También desaparecieron muchos caminos que daban al monte”. Todo está, por el momento, sin arreglar.

Dicen en el valle del Huerna que las obras dejan cicatriz. Para Iglesias, son una herida abierta: “Los años de mayor actividad fueron años de auténtica desesperación en Sotiello”, reconoce. Y, aunque es la localidad más damnificada, lo cierto es que se han descrito destrozos en todos los puntos del concejo en los que entraron los camiones de obra. “Nos dijeron que lo llevarían a la Unión Europea, pero no se supo nada”.

Así fue. Hace casi un lustro, el Ayuntamiento de Lena envió a la Unión Europea el informe al que hace referencia Iglesias. Un rosario de destrozos, valorados en más de dos millones de euros. El objetivo era que los responsables europeos intercedieran para conseguir compensaciones. La principal: una parada de AVE en Lena. “Para nosotros es irrenunciable”, ha mantenido en los últimos años la alcaldesa del concejo, Gema Álvarez (IU). Llegó el anuncio de una obra en la estación de la Pola. Y, con él, la esperanza de que el AVE tuviera parada en el concejo.

El Gobierno del Principado, a finales del pasado mes de abril, pinchó ese globo. El consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo, señaló en el Parlamento Asturiano -en respuesta a una pregunta del grupo parlamentario de Ciudadanos- que las obras que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias va a realizar se centrarán en la zona de las vías, ya que las instalaciones no van a soportar una mayor demanda de usuarios. Los trenes de Alta Velocidad funcionarán como funciona ahora el Alvia. Tendrán origen y salida en Gijón, con parada en Oviedo. Solo pararán en Lena los trenes que Renfe incluya dentro de su programación ferroviaria. El gobierno local reitera que “no renunciará” a esta parada: “Somos el único concejo asturiano que se ha visto gravemente afectado por las obras”, apunta la Alcaldesa.

Miguel Ángel Iglesias se encoge de hombros. Vuelve la vista al valle. A las dos embocaduras de los túneles, a las pistas llenas de grietas, a los caminos que desaparecieron. “¿Qué menos que darnos algo por lo que perdimos?”, dice, para sí, mientras camina de vuelta hacia su todoterreno.

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