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El centro neurológico empezará a recibir pacientes en el último trimestre del año

El Imserso anuncia el inicio de la actividad asistencial del equipamiento langreano, que ha dejado de usarse como refuerzo para combatir el covid

Ambulancias delante del centro de Barros durante la pandemia. | Juan Plaza

Ambulancias delante del centro de Barros durante la pandemia. | Juan Plaza

El Centro de Referencia para personas con Discapacidades Neurológicas (Credine) de Barros recibirá a sus primeros pacientes en el último trimestre de este año. Así lo aseguraron fuentes del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), considerando que será entonces cuando se inicie la prestación de servicios de atención directa.

En este sentido, tal y como aseguraron desde el Imserso, las personas atendidas en el Credine estarán en el centro “de forma temporal, variable y adaptada a la respuesta necesaria de las necesidades individuales de atención, originadas por circunstancias sociales o sanitarias de carácter personal o familiar”. Además, a cada persona atendida en el centro y su familiar, “se le facilitará una atención personalizada garantizando una información adecuada, tanto sobre el centro, sus servicios y actividades como la correspondiente al plan individualizado de atención integral y su seguimiento”.

Estas son las previsiones que maneja el Imserso, que recuperó el centro el pasado día 1 tras ser cedido de forma temporal durante más de un año para atender a pacientes con coronavirus. En la actualidad, y a pesar de no tener pacientes, el centro está abierto, aunque sus trabajadores están inmersos en el “proceso de planificación y ejecución para definir los protocolos de atención, así como el desarrollo de los correspondientes procesos de evaluación y de difusión del conocimiento”.

El Imserso ya reactivó el proceso de puesta en marcha del Credine el pasado 9 de mayo, una vez que se salió del Estado de Alarma, “como centro de referencia estatal especializado en daño neurológico, con el objetivo de reducir discapacidad y mejorar su adaptación a las nuevas condiciones que esta situación plantea en sus vidas”. Sin embargo, antes de recibir los primeros usuarios, “hay que definir previamente un modelo de atención social que pueda facilitar elementos de referencia sobre la atención de proximidad, incorporar el abordaje de la soledad no deseada desde diferentes puntos de vista, como la definición, los elementos a valorar, la orientación de las intervenciones y sus resultados;) y analizar los elementos de las instituciones que facilitan la atención centrada en la persona”.

La llegada de la pandemia trastocó en parte los planes que tenía el Imserso para el centro de Barros, ya que pretendía ponerlo en funcionamiento a principios del pasado año. Pero llegó el coronavirus y el Imserso cedió de forma temporal estas instalaciones para acoger a pacientes covid, y poder ser un refuerzo del sistema sanitario. Los primeros traslados se hicieron el 22 de marzo y la situación se alargó hasta hace muy poco. El centro de Barros se convirtió en una pieza importante a la hora de canalizar la sobrecarga de las instalaciones sanitarias del Principado, aliviando así la situación, y ayudando a evitar un colapso del sistema sanitario público.

El centro empezó a construirse en el año 2009 e iba a llamarse centro “Stephen Hawking”. Hubo que cambiarle el nombre, pero se mantuvo el espíritu: crear un centro de referencia nacional, dependiente del Imserso y dedicado a la atención directa y especializada de personas con discapacidad neurológica. También apoyar a sus familias y cuidadores. Según los plazos iniciales de la obra, el centro tendría que estar abierto desde 2012. Tras varios problemas (entre ellos la quiebra de la constructora), retrasos y arreglos, los trabajos concluyeron en 2017. Después llegaron trámites varios como la compra del mobiliario y los equipos, y finalmente, la contratación de los trabajadores y la dirección, siendo Rocío Allande la segunda directora que ha tenido el centro de Barros.

En cuanto al empleo, las últimas cifras oficiales ofrecidas indicaban que las instalaciones dispondrían de 55 empleados públicos de atención directa, una plantilla que tendría que dar servicio a 60 residentes y 30 usuarios del centro de día. Sin embargo, en 2008, estas cifras de contratación ascendían a 105 empleos directos y 39 contrataciones externas (144 en total).

En total, se han invertido alrededor de catorce millones de euros en el centro. Ahora, tras más de una década, parece que se podrá poner en funcionamiento de forma definitiva para lo que fue creado.

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